
El centro de enriquecimiento de uranio de Fordo es el más importante del programa nuclear de Irán. Fue impactado el 22 de junio por 14 bombas muy pesadas “antibúnker”, de penetración, guiadas, de 13.600 kg cada una, las mayores del mundo. En esta foto aérea aparecen los seis puntos de penetración, dobles o triples, en las montañas sobre Fordo. (Fuente: Maxar/EFE)
La guerra, puramente aérea (bombas, drones y misiles), entre Israel y EE.UU. contra Irán comenzó con los ataques israelíes en la madrugada del 13 de junio contra los sistemas de defensa antiaéreos iraníes, la eliminación de unos trece de los principales científicos nucleares iraníes y buena parte de la cúpula militar y de inteligencia de la República Islámica, así como varios centros de investigación nuclear e instalaciones de fabricación de misiles (ver mi artículo, pinchando aquí).
En el transcurso del día 24 de junio se hizo público un acuerdo de alto el fuego entre Israel y EE.UU., por un lado, e Irán.
Dos días antes, el 22 de junio, el Presidente Trump había ordenado un potentísimo ataque contra los 3 principales centros iraníes de enriquecimiento de uranio: Fordo (o Fordow), Natanz e Isfahán. Se usaron 75 bombas guiadas, de precisión, de las que 14 de ellas eran antibunkers, de penetración (de 13.600 kg. cada una de ellas). Intervinieron en esta gran operación (que abarcó casi la mitad del planeta) 125 aviones de combate de EE.UU., numerosos aviones cisterna, siete aviones furtivos B-2 (stealth bombers) y otras aeronaves más.

Estas bombas antibunkers sólo explotan una vez que han penetrado unos 70 metros (200 pies) en la masa de roca. Una 2ª bomba en el mismo punto penetraría aún más abajo, a unos 110 o más metros, antes de explotar. (Fuente: WSJ)

Estas bombas tienen 6,2 metros de largo; están guiadas con precisión, mediante las aletas posteriores.
La extremadamente floja respuesta de Irán al bombardeo de EE.UU. demuestra su actual debilidad y el efecto beneficioso de la “disuasión”, esto es, de la amenaza creíble de una respuesta militar fuerte
Según la lógica -totalmente equivocada- de los políticos autodenominados “pacifistas” -como el Primer Ministro Pedro Sánchez, de España- el ataque mandado por Trump “aumentará la inseguridad” y “creará una muy peligrosa escalada” en la región. El Secretario General de NN.UU., Antonio Guterres, comparte estos mismos errores.
Pero lo que la realidad ha mostrado es justo lo contrario. La demostración de fuerza y de eficacia militar estadounidense y de Israel han debilitado al régimen dictatorial iraní como nunca antes, desde el fin de la cruenta guerra entre Irak e Irán, de 1980 (justo tras la instauración de la República Islámica) y 1988.
Tras amenazar Irán ahora con cerrar el estrecho de Hormuz, por donde sale del Golfo Pérsico casi la ¼ parte de todo el petróleo del mundo, para intentar provocar una gran crisis económica en Occidente, no llegó a ponerlo en práctica.
La hueca amenaza de “matar a cientos o miles de soldados de EE.UU.” estacionados en bases en Oriente Medio, tampoco tuvo lugar. Más bien, todo lo contrario: los autócratas de Irán se limitaron a disparar unos pocos misiles hacia la gran base (aérea y naval) Al Udeid, de EE.UU. en Catar … ¡tras haber avisado a las autoridades de Catar y de EE.UU. de sus intenciones de atacar dicha base y cuando pensaban hacerlo!
Naturalmente, ningún soldado estadounidense resultó muerto, ni siquiera herido; los aviones de EEUU habían sido desplazados a otras bases y tampoco resultaron dañados … Todos los misiles de Irán fueron interceptados en el aire por las defensas antiaéreas catarís. Un verdadero paripé.
El Presidente Trump había advertido a los dirigentes de Irán que “pagarían un alto precio” si un solo soldado americano resultaba muerto … y el régimen iraní, dominado por el temor, evitó todo daño, como le exigía Trump. Esta fue la “gran escalada militar” que habían anunciado débiles agoreros como el presidente francés Emmanuel Macron.
En vez de una “escalada” militar en la región Irán acaba de retomar los contactos con EE.UU., en una clara “desescalada”
Abundando en el comedimiento y el temor iraníes que hemos comentado, se ha sabido el 4 de julio que el Ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, va a emprender negociaciones en Oslo (Noruega) con el enviado especial de Trump, Steve Witkoff, la semana que comienza mañana, según recoge, entre otros, el principal diario conservador británico, The Telegraph, el cual titula una de sus crónicas del siguiente modo:
“Discretamente Irán retoma las negociaciones nucleares con EE.UU. … a pesar de la oposición [a ello] de los sectores duros del régimen”
Como suelen hacer este tipo de regímenes despóticos, Irán -de cara a sus propios habitantes- ha presentado la guerra de los 12 días y este posterior alto el fuego como “una gran victoria”, cuando representa justo lo contrario.
No hay que olvidar que la única razón que Irán puede emplear para defender su programa nuclear es la absurda pretensión de que su único objetivo es el uso exclusivamente pacífico de su programa e instalaciones nucleares.
En ese caso, ¿por qué Irán ha llevado el enriquecimiento del uranio al 60%, en una considerable cantidad, cuando para usos pacíficos -como las centrales nucleares eléctricas– únicamente requieren un enriquecimiento del 5%?
Como afirma el Wall Street Journal (WSJ) “Irán se ha convertido en el único país que careciendo de armas nucleares [y declarando no desearlas] ha venido produciendo uranio altamente enriquecido, al 60%”. El uranio que se emplea en la fabricación de armas nucleares es por lo menos del 90%, lo que -antes de los bombardeos- Irán hubiera podido conseguir en unos pocos meses. Al uranio enriquecido al 90% -o más- se le denomina “uranio de calidad militar”, o “weapons-grade uranium”, en inglés.
El grado de destrucción de aquellos 3 centros nucleares de Irán y de otros no puede conocerse todavía con seguridad fuera de Irán pero hay indicios de que es considerable
El régimen islamista iraní acaba de expulsar a los inspectores de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (IAEA, siglas del inglés) que todavía permanecían en el país, por cuanto ningún técnico creíble va a visitar las numerosas instalaciones nucleares bombardeadas por EE.UU. y por Israel durante aquellos 12 días.
El presidente de dicha organización de Naciones Unidas, Rafael Grossi, que lleva años conociendo de primera mano la situación del programa nuclear iraní, declaró hace unos días que “hablando con franqueza no se puede asegurar que todo ha desaparecido allí [esto es, en los 3 centros bombardeados por EE.UU.]”.
Esto, naturalmente, desautoriza la afirmación simplista de Trump de que “todo [aquellos 3 centros nucleares] han quedado completamente arrasado”.
Este mismo presidente de la IAEA afirmó a los pocos días del bombardeo estadounidense que en su opinión deben haber “daños muy significativos” en el centro nuclear Fordow [el principal de Irán], según ha recogido la agencia de noticias británica Reuters.
Justo a comienzo de julio, según recoge The Wall Street Journal, “El Pentágono declara que ha retrasado unos dos años el programa nuclear iraní”.
El director de la CIA (Central Intelligence Agency), John Ratcliffe, ha emitido una declaración … [según la cual] “un conjunto de inteligencia creíble indica que el Programa Nuclear de Irán ha sido dañado severamente por el reciente bombardeo”.
Por su parte, el denominado Líder Supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei (quien lleva en este puesto desde 1989), como era de esperar, ha afirmado justo lo contrario: “Los americanos han sido incapaces de lograr nada significativo [con sus bombardeos del 22 de junio]”.
Si la afirmación de Trump es cuestionable, la de Alí Jamenei es totalmente falsa y meramente propagandística.
Otros artículos de mi blog sobre estos asuntos:
El programa nuclear de Irán persigue fabricar armas nucleares. 12 de marzo de 2026.
El régimen iraní se tambalea por primera vez. 13 de enero de 2026.
Gran ataque de Israel a Irán para impedir su muy avanzada bomba nuclear. 14 de junio de 2025.
EE.UU. impone una tibia respuesta de Israel a Irán por su ataque directo a Israel con 300 misiles y drones. Así no se disuade a Irán a ser menos agresivo. 20 de abril de 2024.
Trump abandona el Acuerdo nuclear con Irán, pero concede un margen a las empresas … y a la negociación. 9 de mayo de 2018.
Primer ciberataque lanzado por EE.UU., contra los sistemas de lanzamiento de misiles de Irán. 28 de junio de 2019.

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