
Gran repliegue de Trump en el conflicto sobre Groenlandia, negociado entre Trump y Mark Rutte, secretario general de la OTAN.
“La retirada de Trump [sobre Groenlandia] muestra las limitaciones de su poder”.
Estas breves pero sabias y tranquilizadoras palabras forman parte del titular que el Consejo Editorial del Wall Street Journal (WSJ) acaba de publicar sobre el desenlace de lo que podía haber sido la mayor derrota para Occidente en décadas: el hundimiento de la OTAN. Lo que -además- habría sido una derrota auto infringida por un enfrentamiento diplomático o militar entre EE.UU. y sus aliados europeos en torno a como emplear Groenlandia para reforzar la seguridad de Occidente frente a Rusia y China en el Norte Ártico.
“Donald Trump no es [el monstruo] desencadenado [unchained]”, que todos hemos temido que existiera. Esto es, tampoco él puede actuar a su total albedrío, sin restricción alguna de dentro o de fuera de su país, lo que resulta esperanzador. Aquella expresión corresponde también a los editorialistas del WSJ.
Ninguno de los otros principales diarios conservadores occidentales se ha expresado de manera tan elocuente y atrevida mediante un editorial como ha hecho el WSJ, aunque si lo han hecho algunos de sus columnistas.
Una columna conjunta de varios de los corresponsales del The Telegraph destaca en su titular “la madre de todos los repliegues de Trump” [Trump’s mother of all climbdowns], en relación al desenlace de la presente crisis intra occidental. Añadiendo luego que “Donald Trump se ha visto forzado a realizar un giro de 180 grados [U-turn] tras despegar hacia Davos [Suiza] en el avión presidencial, el miércoles”.
El agudo y bien informado corresponsal en Bruselas del Le Figaro, titulaba del siguiente modo su artículo de ayer: “Tras el retroceso de Trump sobre Groenlandia, los europeos colocan su pistola sobre la mesa”.
Principales razones de que Trump haya echado para atrás
“Algo chistoso sucedió esta semana que uno hubiera creído imposible leyendo las historias habituales sobre el Presidente Trump como un monstruo Frankenstein ¨desencadenado¨ que hace lo que él quiere. Trump echó para atrás en su demanda de adquirir la propiedad de Groenlandia”, según los editorialistas del WSJ.
¿Cuál fue el motivo o los motivos de tan asombrosa rectificación? El WSJ cita las “objeciones” que habían puesto tres actores importantes:
1) Los mercados financieros, cuyos índices cayeron con intensidad desde que Trump abrió este conflicto hace una semana. Naturalmente, tras estos mercados se encuentran las grandes organizaciones financieras internacionales.
2) Los aliados europeos de EE.UU. que, a pesar de alguna excepción, se unieron en su gran mayoría para expresar su rechazo al plan inicial de Trump sobre Groenlandia, apenas vacilando en expresarlo con firmeza y de manera pública.
3) El Congreso de EE.UU. puso objeciones a la operación militar ideada por Trump.
Los editorialistas del WSJ añaden que “La versión que presenta a Trump como un ¨autoritario¨ ha resultado estar equivocada, una vez más”. “Esto no supone negar que Trump a menudo formule exigencias y amenazas locas”. Le haya gustado o no, Trump se ha visto forzado a rectificar sus locas exigencias iniciales. Dicho de otro modo, el Presidente Trump dispone de un gran poder, que él se está esforzando en ampliar, pero en modo alguno es un poder omnímodo.
“Como dirigente de una república democrática constitucional, Trump está sometido al juego de controles y equilibrios [checks and balances] … aunque es cierto que en el terreno de las relaciones exteriores el presidente de EE.UU. dispone de un mayor campo de maniobra”.
EE.UU. sigue siendo un estado democrático y -aunque menos que antes- continúa necesitando de sus aliados
Dicho de otro modo, “Trump está limitado por las instituciones democráticas de EE.UU., por la necesidad de mantener alianzas con otros países [como las democracias europeas] y por la opinión pública en la medida en que está representada por las encuestas de opinión y por los inversores [financieros]”.
Acerca de las encuestas de opinión sobre este asunto en el propio EE.UU., podemos decir que según la encuesta Quinnipiac, del 12 de enero, el 88% de los estadounidenses se oponen a que se tome Groenlandia por la fuerza militar: entre ellos, el 68% de los republicanos y el 94% de los demócratas. Dicha misma encuesta muestra que el 55% de los estadounidenses se oponen a “comprar Groenlandia por la fuerza”, frente al 37% que lo apoya.
No hay que olvidar que en noviembre del presente año se van a celebrar las elecciones a mitad de mandato (las midterms) en las que el Partido Republicano se juega el control de una o de ambas cámaras del Congreso.
En cuanto al Congreso estadounidense, bastantes congresistas se manifestaron los pasados días en contra del uso de la fuerza militar, incluso varios congresistas republicanos. Un senador republicano comunicó al diario WSJ que si Trump hubiera llevado a cabo la invasión las dos cámaras del congreso habrían votado para dejar sin fondos dicha operación militar, por una mayoría de más de 2/3, con lo que el veto presidencial no habría tenido validez.
En qué ha consistido la marcha atrás de Trump
En realidad, en estos momentos todavía se conoce muy poco del ¨marco de un acuerdo¨ que Donald Trump negoció con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en Davos, el miércoles día 21 de enero.
No obstante, Trump si que dejó claro que no pensaba emplear la fuerza militar contra Groenlandia, ni tampoco forzar la “compra” de esta región autónoma, como había manifestado repetidamente con anterioridad.
Sobre la ampliación y multiplicación de bases militares y de vigilancia antimisiles en Groenlandia, se ha dicho que se ha definido un acuerdo cuyas características serán desveladas en breve. Al parecer, el estatus jurídico del terreno sobre el que se establezcan las nuevas bases será semejante al de las bases aéreas que Reino Unido tiene en la isla mediterránea de Chipre desde hace muchas décadas.
Por otro lado, en su misma declaración en Davor hizo saber que dejaba sin efecto la subida de los aranceles en 10 puntos porcentuales, adicionales a los ya aplicados, para todos los productos originarios de 8 países europeos que han estado apoyando a Groenlandia, como Francia, Alemania, Reino Unido, etc. Esta subida iba a haberse producido el día 1 de febrero.
Por otra parte y pasando a otra cuestión, Trump informó de que se había fijado un mecanismo administrativo para impedir que empresas de Rusia o de China puedan acceder a la explotación de los abundantes recursos minerales de Groenlandia, lo que resulta totalmente positivo.
La respuesta europea esta vez ha funcionado y servirá de orientación para los futuros conflictos transatlánticos, con los Estados Unidos de Trump [T-2]
El corresponsal en Bruselas del Le Figaro, Florentin Collomp, reflexiona sobre el modo en que los 27 países de la Unión Europea (UE) han reaccionado en esta peligrosa coyuntura diplomática. “Para unos, el repliegue de Trump es el resultado de la eficacia de nuestra respuesta disuasiva. Para otros, significa que hay que evitar la escalada, optando por la vía de la negociación. En cualquier caso, todos los dirigentes europeos parecen haber tomado conciencia de que, ante amenazas e intimidaciones, la unidad y la firmeza funcionan”.
“Todo el mundo sabe que la actual distensión [con EE.UU.] no significa que el final de las embestidas violentas americanas contra la relación transatlánticas”. Por ello, “todo el mundo considera [en la UE] que conviene mantener la unidad, la solidaridad y la vigilancia [entre nuestros países]”.
“Los europeos deben preocuparse de que ¨todos los instrumentos [comerciales, económicos y de otro tipo] se mantengan sobre la mesa, listos para ser empleados en caso necesario¨, asegura un miembro del Consejo Europeo”.
Aquel directivo mencionó el llamado ¨instrumento UE contra la coerción¨, conocido vulgarmente como “bazuka”, que nunca ha sido empleado hasta hoy en día, dada su radicalidad, pero que podría ser necesario en la actualidad. Por ejemplo, ciertas empresas tecnológicas de EE.UU. podrían perder su acceso al mercado único de la UE.
Un diplomático europeo proponía recientemente “discutir cuales deben ser nuestras ¨líneas rojas¨, la manera en que debemos tratar con este bruto del otro lado del Atlántico [Trump] y cuales son nuestros puntos fuertes” en caso de un nuevo conflicto.
Por su parte, el Parlamento Europeo detuvo hace unos días la aprobación del acuerdo comercial entre la UE y EE.UU., aunque, tras la marcha atrás de Trump, se va a retomar el proceso para su aprobación y puesta en vigor.
Otros artículos de mi blog sobre estos asuntos:
Trump amenaza a Groenlandia. Su peor error en política exterior. 19 de enero de 2026.

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