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Ayer día 23 de marzo, el Presidente Trump firmó un memorándum -propuesto por las autoridades militares- que cambia las normas aplicables para la admisión y permanencia de las personas transexuales en las Fuerzas Armadas de EE.UU., que entró en vigor ayer mismo. Barack Obama, a tan solo medio año de abandonar la Casa Blanca, en el verano de 2016, introdujo la plena y abierta aceptación de las personas transexuales. Ahora, la plena disponibilidad para el combate se antepondrá a otras consideraciones, como las de la ideología de género que Obama, realmente, primó una vez más.
El actual memorándum de Trump recoge la propuesta del Secretario de Defensa, Jim Mattis y de la Secretaria de Seguridad Interior, Kirstjen Nielsen.
Por otro lado, las nuevas normas sobre transexuales se apoyan en una disposición sobre personal que el Secretario de Defensa Mattis emitió a mediados de febrero, que es aplicable a todo tipo de militares.
Esta disposición de febrero establece que todo el personal militar que durante 12 meses o más no esté disponible para ser desplegado al campo de batalla, será expulsado de las FFAA o de la reserva. La única excepción contemplada es la de baja por herida de combate.
El tratamiento hormonal para llevar a cabo un cambio de sexo y la correspondiente operación y tratamiento posterior suele durar más de doce meses, tiempo durante el que la inestabilidad personal suele ser considerable, incapacitándoles para ser desplegados al frente.
Lo que establece el memorándum de Trump de ayer, es lo siguiente:
a) Permanecerán indefinidamente los transexuales que ya estén sirviendo, esto es, alrededor de 10.000. Su expulsión supondría la pérdida de lo invertido en su preparación.
b) No se les cubrirán los tratamientos y la operación y si desean efectuar el cambio de sexo deberán abandonar las FFAA, ya que esto impediría su disponibilidad para el teatro de combate durante por lo menos 12 meses. Sí se cubrirán sus tratamientos de rutina.
c) Para que puedan acceder nuevas personas transexuales, deberán demostrar que durante 3 años consecutivos han conseguido “estabilidad de género”. En la normativa de Obama el plazo de este requisito era de la mitad, 18 meses, pero no se sabe con qué nivel de exigencia se ha aplicado.
Según parece, esta simple exigencia descalificará a la mayoría de los aspirantes, dadas las serias y duraderas consecuencias de quienes sufren disforia de género, que es como se designa a este desorden de la personalidad.
Según declaró la Secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Sarah Huckabee, “de acuerdo con el Secretario de Defensa y la Secretaria de Seguridad Interior … quienes padecen o tienen un historial de disforia de género … suponen un riesgo considerable para la efectividad y la capacidad mortífera (lethality) de nuestras fuerzas militares”.
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Nuevas normas militares someterán a los transexuales a la disponibilidad para el combate
Ayer día 23 de marzo, el Presidente Trump firmó un memorándum -propuesto por las autoridades militares- que cambia las normas aplicables para la admisión y permanencia de las personas transexuales en las Fuerzas Armadas de EE.UU., que entró en vigor ayer mismo. Barack Obama, a tan solo medio año de abandonar la Casa Blanca, en el verano de 2016, introdujo la plena y abierta aceptación de las personas transexuales.
Ahora, la plena disponibilidad para el combate se antepondrá a otras consideraciones, como las de la ideología de género que Obama, realmente, primó una vez más.
La normativa de Barack Obama les concedió a los militares transexuales que las FFAA se hicieran cargo del coste total de la operación y de los tratamientos anteriores y posteriores. Muy pocas pólizas privadas ofrecen este tipo de amplia cobertura. Algunos críticos llamaron la atención sobre la posibilidad de que estas personas se pudieran alistaran por unos pocos años como vía para la plena gratuidad del cambio de sexo.
En agosto de 2017 Donald Trump promulgó la total eliminación de personas transexuales de las Fuerzas Armadas -según parece sin haber consultado apenas con los mandos militares-.
Sin embargo, cuatro jueces federales paralizaron su prohibición, mediante un interdicto temporal, hasta que se hubiese sustituido la normativa de 2016 por una nueva, que no figuraba en el memorándum de Trump. Aún no se han visto las apelaciones en tribunales superiores.
El actual memorándum de Trump recoge la propuesta del Secretario de Defensa, Jim Mattis (quien había consultado formalmente a las cúpulas de las cinco armas) y de la Secretaria de Seguridad Interior, Kirstjen Nielsen, que equivale a una ministra del interior.
Por otro lado, las nuevas normas sobre militares transexuales se apoyan en una disposición sobre personal que el Secretario de Defensa Mattis emitió a mediados de febrero, que es aplicable a todo tipo de militares en activo, a quienes estén en la reserva y a los integrantes de la Guardia Nacional. El conjunto de estos tres colectivos asciende a 2,1 millones de personas, pero los militares en activo son 1,3 millones.
Esta disposición de febrero establece que todo el personal militar que durante 12 meses o más no esté disponible para ser desplegado al campo de batalla, será expulsado de las FFAA o de la reserva. La única excepción contemplada es la de baja por herida de combate.
Ni siquiera los embarazos de las soldados están exceptuados, si impide el destino al campo de batalla durante 12 meses o más. Se ponen por delante las necesidades del servicio en lo que es más decisivo, la disponibilidad para ser desplegada al teatro de operaciones bélicas.
Esta norma se va a aplicar tanto a quienes pueden ir destinados a la primera línea de combate, como a los 6 u 8 soldados que permanecen en retaguardia en la zona de guerra para el mantenimiento de cada uno de los miembros de las unidades de combate: logística, servicios médicos, transportes, labores administrativas, etc.
Cuando se emitió esta disposición, el Secretario Mattis declaró que “si algún militar no puede ser enviado al campo de batalla, entonces debe buscarse a otro para que lo haga. No voy a tener a algunos soldados siendo enviados constantemente a la guerra y que otros no paguen ese precio”. “Es una cuestión de equidad”. “Todo el mundo necesita pasar un tiempo en casa, todos necesitan estar (periódicamente) con su familia”, o perderemos al soldado y todo el dinero invertido en su formación.
No se decía nada específico respecto a los transexuales, pero la realidad es que el tratamiento hormonal para llevar a cabo un cambio de sexo y la correspondiente operación y tratamiento posterior suele durar más de doce meses, tiempo durante el que la inestabilidad personal de los militares transexuales suele ser considerable, incapacitándoles para ser desplegados al frente.
Es conveniente recordar que, a diferencia de lo que sucede con las mujeres, apenas hay estudios militares prácticos en EE.UU. sobre los posibles efectos negativos de la transexualidad sobre la capacitación y equilibrio personal de estas personas para el combate o las laboreas anexas en el frente.
Hasta hace escasos meses el ejército no preguntaba a los soldados sobre su condición de transexual. Estimaciones indirectas y de no mucha fiabilidad, manejan la cifra de unos 10.000 transexuales en todas las Fuerzas Armadas estadounidenses, pero no son apenas conocidos quienes son.
Tampoco la Administración Obama llevó a cabo aquel tipo de estudios empíricos para descubrir la capacidad para el combate y la estabilidad de estas personas, antes de promulgar en 2016 su elegibilidad militar. Sin embargo, las FFAA si han realizado numerosos estudios sobre las condiciones y aptitudes de la mujer para el combate, sobre varios miles de mujeres miliares y aspirantes al cuerpo de Marines, pero sus interesantes resultados no incumben a este artículo.
El memorandum de ayer sobre los militares transexuales
Lo que establece el memorándum de Trump de ayer, es lo siguiente:
a) Permanecerán indefinidamente los militares transexuales que ya estén sirviendo, esto es, alrededor de 10.000 (si las estimaciones son correctas). Su expulsión supondría la pérdida de lo invertido en su preparación. Además, generaría un buen número de pleitos.
b) No se les cubrirán los tratamientos y la operación y si desean efectuar el cambio de sexo deberán abandonar las FFAA, ya que esto impediría su disponibilidad para el teatro de combate durante por lo menos 12 meses. Sí se cubrirán sus tratamientos de rutina.
c) Para que puedan acceder nuevas personas transexuales, deberán demostrar que durante 36 meses no han padecido síntomas de disforia de género, esto es que no han sufrido ansiedad por la incompatibilidad entre su sexo biológico y el que ellos preferirían tener. Dicho de otro modo, que han conseguido estabilidad de género a lo largo de 3 años consecutivos. En la normativa de Obama el plazo de este requisito era de la mitad, 18 meses, pero no se sabe con qué nivel de exigencia se ha aplicado.
Según parece, aquella simple exigencia descalificará a la mayoría de los aspirantes, dadas las serias y duraderas consecuencias de quienes sufren disforia de género.
Se espera que de forma inminente el Departamento de Justicia pida el levantamiento de la interdicción temporal dictada por varios jueces, de forma que finalmente se deje de aplicar las normas de Obama, que ayer aún estaban en vigor. La definición de una nueva normativa invalida uno de los principales argumentos de los jueces.
Según declaró la Secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Sarah Huckabee, “de acuerdo con el Secretario de Defensa y la Secretaria de Seguridad Interior … quienes padecen o tienen un historial de disforia de género … suponen un riesgo considerable para la efectividad y la capacidad mortífera (lethality) de nuestras fuerzas militares”.
La Sra. Huckabee añadió que “la nueva política permitirá a los militares seguir aplicando con igualdad a todos las personas (de las FFAA) los estándares de preparación física y salud mental –incluido el consumo de medicamentos- que se han ido definiendo” a lo largo de la experiencia militar.
En el país de las cuotas, los cupos y de todo tipo de baremos diferenciados, ¿sorprendería a alguien que la Administración Obama hubiera bajado de hecho el listón de las FFAA para la admisión de este tipo de personas, aunque fuera por la puerta de atrás?
¿Saben Vds. que para los centros educativos de primaria y secundaria la izquierda (y Obama) han ido introduciendo el uso de diferentes notas mínimas para aprobar las distintas asignaturas, en función de la raza de los alumnos: asiáticos, blancos, hispanos, negros, indio-americanos, por este orden?
El Secretario de Defensa Jim Mattis (que es un general en la reserva) ha reiterado desde su toma de posesión, hablando en términos generales, no específicamente para los transexuales o las mujeres, que “los estándares son los estándares y cuando alguna persona los alcanza, ya no hay nada de lo que discutir”.
El Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, el general de Marines Joseph Dunford –quien fue nombrado por Obama en 2015-, se ha expresado repetidamente en un sentido similar al del Secretario de Defensa acerca de los militares transexuales.
Otros artículos de mi blog sobre estos asuntos:
Se está eliminando la ideología woke en las Fuerzas Armadas de EEUU. El mérito volverá a ser el criterio determinante para acceder y ascender, no la raza, ni el sexo, ni el género. 11 de octubre de 2025.
Normas sobre soldados transexuales aprobadas provisionalmente por el Tribunal Supremo. 20 de febrero de 2019.

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