
Personas observando el ataque a Irán desde una terraza en Teherán.
En la madrugada de ayer, 28 de febrero, las fuerzas armadas de Estados Unidos e Israel iniciaron un gran ataque militar conjunto, por aire (no con soldados por tierra), contra objetivos militares y los lugares en que se encontraban escondidos los más altos dirigentes políticos del régimen teocrático de Irán. Por la tarde se supo que el Departamento de Estado de EE.UU. había ordenado a los familiares del personal diplomático en su embajada en Israel que abandonaran el país inmediatamente.
En las primeras 24 horas EE.UU. e Israel realizaron, respectivamente, unos 1.000 y 500 ataques con misiles, dirigidos a las instalaciones militares y contra altos dirigentes militares y políticos en 11 ciudades, además de Teherán.
A pesar de la inmediatez de estas noticias han quedado despejados ya varios de los más relevantes dilemas que se han venido debatiendo en los medios de comunicación occidentales.
En su declaración de ayer por la mañana, el Presidente Trump no dejó la más mínima duda de su convencimiento de que este es el momento de acabar, para siempre, con el decidido propósito del régimen de Teherán de obtener bombas nucleares, de las que aún carece.
Tras varias semanas de negociaciones entre EE.UU. y la República Islámica ha resultado evidente que el régimen de los ayatolás no está dispuesto a abandonar su programa de bombas nucleares. Tampoco ha querido abandonar su programa de misiles balísticos de medio alcance que ya pueden impactar en todo Oriente Medio y en parte de Europa. Asimismo, el régimen ha rechazado la reclamación para que deje de financiar y entrenar a la gran mayoría de los grupos terroristas islámicos.
Como Trump declaró ayer, “Ellos han rechazado cada oportunidad de haber renunciado a su ambición nuclear [mediante negociaciones] y ya no lo soportamos más”.
El régimen iraní no ha cesado de cometer masacres
“Durante 47 años el régimen iraní ha proclamado “Muerte a America” y ha llevado a cabo una incesante campaña de matanzas contra EE.UU., nuestras tropas y personas inocentes de muchos otros países”.
Así comenzaba Donald Trump su alocución de la madrugada de ayer.
El presidente de EE.UU. destacó la gran masacre cometida en 1983 en Beirut por Hezbolá, bajo la dirección del régimen iraní, en el que perecieron 240 marines estadounidenses en el edificio de las fuerzas de pacificación.

Atentado en Beirut, 1983: destrucción del edificio de las fuerzas de pacificación.
Los países serios, como los elefantes, “ni olvidan, ni perdonan”.
Tras enumerar otros varios graves atentados cometidos bajo la inspiración, financiación y planificación iraníes Trump declaró -nuevamente- que “Irán es el principal estado promotor del terrorismo en el mundo, que recientemente ha asesinado a decenas de miles de sus propios ciudadanos mientras protestaban”.
Es importante destacar que Donald Trump ¨no ha dejado en la estacada¨ a los cientos de miles de iraníes que arriesgaron su vida durante enero saliendo a la calle a protestar por las insoportables condiciones de vida económicas y por la falta de libertad. Entonces les prometió que “la ayuda [americana] está en camino” … y ahora está llegando.
En enero no se había podido realizar el amplísimo despliegue naval que ahora ya se ha situado en los mares alrededor de Irán.
Como relaté en un antiguo artículo, “En agosto de 2013 el dictatorial régimen de Siria provocó la muerte de unos 1.400 civiles en Damasco mediante el empleo de armas químicas … [A pesar de que] Barak Obama había declarado repetidamente que el uso por el régimen sirio de este tipo de armamento … constituía una “línea roja” para EE.UU.”, no hizo nada, ¨por prudencia¨.
Trump ha optado por intentar el cambio de régimen en Irán y llama a los iranís a hacerse con el poder
Israel desveló ayer que se han bombardeado los respectivos escondites donde se creía que estaban el ¨Líder Supremo¨ (el Jefe de Estado) Alí Kamenei, y el Presidente de la República, Masoud Pezeshkian. Ya por la tarde, tanto EE.UU. como Israel confirmaron haber matado a Alí Kamenei.
Junto al Líder Supremo estaba reunida la cúpula de las fuerzas armadas de Irán, que también ha resultado eliminada. El jefe máximo de la Guardia Revolucionaria (IRGC), el ministro de Defensa, el jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y así hasta 8 altos dirigentes militares.
Este paso demuestra completamente que EE.UU. quiere provocar el hundimiento del régimen.
Hasta ayer esto no estaba nada claro. Incluso, la Administración Trump barajaba una posible solución “a la venezolana”: buscar el exilio a Rusia del Ayatolá Kamenei y apoyar al número 2, el Presidente Pezeshkian -que es un ¨moderado¨-, para que se hiciera cargo de una deseable transición, como Delcy Rodríguez en Caracas.
Si el régimen ha seguido dando largas en las negociaciones en Ginebra y negándose a retroceder en un momento de tanta debilidad suya, es que nunca va a hacerlo, lo que exige intentar su hundimiento, definitivo, ahora.
Por eso, ayer Trump urgió a los ciudadanos iranís a “hacerse con su gobierno”, desplazando a los ayatolás y a los asesinos de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC, en inglés). Trump ha añadido que “esta posibilidad sólo se presenta una vez a cada generación”.
Este ambicioso objetivo de Trump va a requerir un prolongado combate, de varias semanas, previsiblemente. Para esto necesitaba EE.UU. desplazar cerca de Irán -al Golfo de Omán y al Mediterráneo- dos portaaviones y sus respectivos grupos de ataque, totalizando 16 buques de guerra y más de 150 aviones de combate.
EE.UU. busca la deserción de militares y policías para facilitar el final del régimen
“A los miembros de la Guardia Revolucionaria Islámica, de las fuerzas armadas y a todas las fuerzas policiales yo les digo que deben deponer sus armas y obtendrán una completa inmunidad … la alternativa es que acaben muertos”.
De este modo el presidente Trump trata de abrir brechas en las fuerzas armadas y policiales para que se aparten de los máximos dirigentes del régimen de los ayatolás, reduciendo el muy probable derramamiento de sangre que los militares acérrimos al régimen van a producir en estos días y semanas.
“Siempre ha sido la política de EEUU que el régimen iraní no consiga el arma nuclear”
Donald Trump, en su discurso, quiso recordar que otros presidentes estadounidenses también han tratado de evitar que la República islámica fabricara armas nucleares.
“Siempre ha sido la política de Estados Unidos [desde 2002, cuando se descubrió el programa iraní de armas nucleares] que este régimen terrorista nunca pueda adquirir el arma nuclear”.
Naturalmente unos u otros presidentes han tenido más o menos acierto en esta política. Por ejemplo, Barack Obama firmó un desastroso acuerdo sobre el sector nuclear con Irán en 2015, que sólo retrasó unos años el programa nuclear iraní, dándole al régimen miles de millones de dólares que estaban bloqueados. Trump abandonó este acuerdo en 2018, durante su primera presidencia, de modo acertado.
Con estos ataques Trump asume la responsabilidad de una guerra regional plagada de peligros
Como es de sobra conocido, Donald Trump llegó a la Casa Blanca hace un año con el firme propósito de evitar implicarse en “guerras interminables” -como las de Afganistán e Irak- que causaron miles de bajas entre los soldados de su país y cientos de miles de millones de dólares en gasto militar.
Ayer, Trump tuvo que admitir motu propio que seguramente vayan a producirse algunas muertes de militares estadounidenses, aunque en ningún caso van a intervenir directamente sobre el territorio iraní: no van a haber “botas sobre el terreno”. Pilotos aéreos quizás sean derribados y algunos de los buques de guerra podrían ser alcanzados, aunque difícilmente hundidos. También podrán morir militares estadounidenses que se encuentren destinados en alguna de las numerosas bases militares que EE.UU. tiene en Oriente Medio y que Irán está intentando bombardear.
Aquella difícil decisión demuestra, en primer lugar, lo erróneo de calificar a Trump de ser un ¨ofuscado aislacionista¨. Asimismo, supone que tiene el valor de abrir la posibilidad de ser atacado políticamente en EE.UU. por la izquierda -como ya están haciendo, en tromba-, cuando atisba la posibilidad de conseguir una gran victoria militar en una región tan importante como Oriente Medio, que lleva más de medio siglo desestabilizando el equilibrio estratégico mundial y sumiendo en la inseguridad, el despotismo y la miseria a las naciones de esa región.
Supone una apuesta muy arriesgada, pero digna de ser asumida, que honra a este problemático, imprevisible y a menudo maleducado presidente de EE.UU.
Como ha afirmado un cronista del The Telegraph, “Irán cuenta con las condiciones naturales [como disponer de la segunda mayor reserva de petróleo del mundo] y con un pueblo milenario y orgulloso que podría haberse convertido en una de las 20 mayores economías del mundo [el G-20]”.
Los principales medios conservadores llaman a que Trump “acabe el trabajo” asegurándose el derribo del régimen terrorista
El más importante diario conservador británico, The Telegraph, tituló anoche un editorial del siguiente modo:
“Con el régimen tambaleándose, Trump debe acabar su trabajo”. El subtítulo es: “El presidente estadounidense puede garantizar su legado [en política internacional] manteniendo el curso y destruyendo completamente el régimen iraní”.
A continuación, añade que “El ayatolá Kamenei está muerto, habiendo encontrado el destino que merecía”.
Los editorialistas del Wall Street Journal (WSJ), que es el principal diario conservador de EE.UU. y del mundo, afirmaban ya anoche que “El ataque de EE.UU. e Israel que comenzó en la madrugada del sábado [28 de febrero] ha sido una acción de disuasión necesaria contra un régimen que es el mayor promotor mundial del terrorismo. Comporta riesgos como sucede con todas las guerras, pero también tiene el potencial de rediseñar Oriente Medio a mejor, lo que conduciría a un mundo más seguro”.
El título de este editorial es: “Trump hace cumplir su ¨línea roja¨ en Irán”. Y lo aclara del siguiente modo: “Los propósitos de esta guerra significan que el Presidente Trump está llevando a cabo la ¨línea roja¨ que definió cuando en enero el régimen estaba masacrando a la población que protestaba. Dijo que volvería [a intervenir] para ayudarles y ahora lo está haciendo”.
Según este mismo editorial del WSJ, Trump “ha declarado que quiere demoler las instalaciones para la construcción de misiles y aniquilar su fuerza naval” con la que Irán podría bloquear el Estrecho de Hormuz, por donde sale cada día la 1/3 parte de todo el petróleo que se transporta en el mundo. También se propone “destruir lo que queda del programa nuclear de Irán” y “asegurar que las organizaciones terroristas de la región no puedan nuevamente desestabilizar la región ni el mundo, ni atacar a nuestras fuerzas [armadas]”.
Otros artículos de mi blog sobre estos asuntos:
Irán está perdiendo la guerra, diga lo que diga la izquierda. ¿Caerá el régimen? 17 de marzo de 2026.
El programa nuclear de Irán persigue fabricar armas nucleares. 12 de marzo de 2026.
Irán es una nación milenaria. Por ello probablemente logre evitar desmembrarse en los tiempos convulsos de los próximos meses y años. El papel de los kurdos. 8 de marzo de 2026.
Los ataques de Irán están disminuyendo mucho. 5 de marzo de 2026.
Israel está ganando su guerra contra el terrorismo mostrando el camino acertado a los otros países occidentales. 1 de octubre de 2024.
Trump abandona el Acuerdo nuclear con Irán, pero concede un margen a las empresas … y a la negociación. 9 de mayo de 2018.
Oriente Medio y el Presidente que ¨dirigía desde atrás¨ (Barack Obama). 16 de marzo de 2016.

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