
El 9 de abril, tras el histórico hundimiento de la Bolsa en 4 días, Trump abandona muchas de sus subidas de aranceles que anunció (“unveil”) el 2 de abril, lo que causa una parcial recuperación del mercado bursátil de EEUU. A dicho abandono de las subidas de aranceles anunciadas el 2 de abril, se le ha calificado de “Trump pauses tariffs”.
El miércoles, 2 de abril, el Presidente Trump dio a conocer su “gran” plan de introducir elevadísimos aranceles de aduanas sobre la importación en EE.UU. de los productos de muchos de los países del mundo -más de 100-, salvo de Rusia, como un favor muy especial a “su amigo” Vladimir Putin.
Un arancel a la importación supone un impuesto a la entrada en el país de un producto producido en el extranjero.
Esta traumática medida comercial aplicada de modo casi universal, fuertemente proteccionista, no era empleada por EE.UU. desde comienzos de la década de 1930, se aplicaba tanto a los países tradicionalmente aliados de EE.UU. (como Canadá, México, Australia y la UE, por ejemplo) como a los claros enemigos: China, Irán, Corea del Norte, Yemen, Cuba, etc., con la mencionada excepción de Rusia, para tratar -absurdamente- de convencer a Putin de que suscriba el alto el fuego en Ucrania que ha propuesto Trump.
Los aranceles a la importación que se han venido aplicando estos pasados años y décadas
Como ha señalado el principal diario de izquierda de EE.UU., el New York Times (NYT), citando datos de la Organización Mundial del Comercio (OMC), “Los aranceles de EE.UU. son, por término medio, inferiores a los de muchos países. Pero son bastante semejantes a los de otros países ricos … Datos de la Organización Mundial del Comercio muestran que la media de los aranceles de EE.UU., [ponderada por el importe de cada tipo de producto que realmente ha importado], fue del 2,2% en 2023, comparada con el 2,7% de la Unión Europea, el 1,9 % de Japón, el 3,4% de Canadá …”.
“Algunos países más pobres [pero de importancia exportadora] aplican aranceles más elevados [que los ya mencionados]. La media ponderada del arancel en India [en 2023] fue del 12%, Vietnam [que se ha convertido en una potencia exportadora] el 5,1% y México el 3,9%”.
Naturalmente, existen -en todos los países, incluido EEUU- muchas puntas altas de aranceles para proteger determinados productos que se fabrican ya en el país en cuestión. Por ejemplo, India viene cargando el 70% a la importación de automóviles (con motores de combustión interna) y la UE el 10%, frente a sólo el 2,5% en EE.UU.
Cuáles fueron las enormes subidas de aranceles de Trump del 2 de abril de 2025
En realidad, aun antes de las subidas del 2 de abril, Trump ya había introducido subidas a dos importantes grupos de productos, de cualquier país de origen:
— un 25% a la importación de automóviles (no eléctricos, ni híbridos), y
— un 25% a la importación de acero y aluminio y de los artículos fabricados con estos dos metales, como las bobinas laminadas de acero inoxidable.
Subidas tan elevadas como las dos anteriores, casi totalmente impiden la entrada en EEUU de dichos productos. Hoy, 16 de abril, dos semanas después, estas dos subidas de aranceles siguen en vigor y lo seguirán haciendo, mientras EE.UU. negocia todo el paquete con cada país.
Por otro lado, el 2 de abril anunció otros dos aumentos de aranceles, de cobertura muy amplia:
— Una subida universal, para todos los países y productos, de manera que todos ellos tributen un 10% a su entrada a EEUU, añadido a los anteriores aranceles. Por tanto, los automóviles, el acero, etc. tributan un 35% al importarse en EE.UU. Esta subida general del 10% se sigue aplicando actualmente, no ha sido “pausada”.
— Otra subida del 2 de abril, añadida a las anteriores, y de gran incidencia comercial es un bodrio conceptual calculado por la Administración Trump, que nunca antes se ha utilizado en ninguna parte, a la que Trump denomina “aranceles recíprocos”; se han fijado según el déficit bilateral, no según los aranceles antes aplicados. Este nuevo tipo de arancel son las cifras que aparecían en los grandes carteles de colores mostrados por Trump el 2 de abril, que son diferentes para cada país del mundo.

Trump mostrando los “aranceles recíprocos”, el 2 de abril de 2025, que se añaden a las otras subidas previstas.
Por ejemplo, para China debía ser del 34%, para Vietnam del 46%, para Japón el 24%, para la UE el 20%, etc.
Enormes caídas de las Bolsas (del 2 al 8 de abril), debidas a las grandes subidas arancelarias de Trump
La caída de las Bolsas de EE.UU. -durante una semana (4 días hábiles)- provocada por el anuncio de Trump de los disparatados aumentos de los aranceles ha sido una de las mayores desde los problemas financieros de la década de 1950, hace 70 años.
Curiosamente, lo cierto es que las Bolsas de EE.UU. recibieron de forma muy positiva la elección de Donald Trump, el 5 de noviembre de 2024, a diferencia de lo que había sucedido 8 años antes. Los mercados financieros valoraban con optimismo el programa económico de Trump: bajadas muy amplias de impuestos, fuerte recorte del gasto público en general, retirada de los mil obstáculos para impedir la extracción de carbón, gas natural y petróleo, supresión de las miles de nuevas regulaciones impuestas por Joe Biden, etc.
Aunque Trump se había comprometido durante la campaña electoral a subir los aranceles, fuera de su círculo más próximo nadie esperaba semejante barbaridad como la realizada este pasado día 2 de abril.
Tras la toma de posesión, el 20 de enero, las bolsas continuaron revalorizándose, alcanzando un máximo el pasado día 19 de febrero, un mes tras la toma de posesión de Trump.
El índice S&P 500 (Standard & Poor´s 500) se considera el indicador más representativo de la situación del mercado bursátil de EE.UU. Si se mide el S&P 500 por la valorización del mercado de las 500 mayores empresas cotizadas en EE.UU. (como aparece en el gráfico de portada, que he vuelto a colocar aquí abajo), el día 5 noviembre 2024 el valor de aquellas 500 empresas fue de unos 48,3 billones europeos (de doce ceros) de US$ que, en el pico del pasado 19 de febrero, llegó a los 52,0 billones de US$, un valor nunca antes alcanzado.

En realidad, Trump sí que tuvo que admitir que estaba destrozando la economía de EE.UU., pero su estilo personal es el de esta viñeta. Fuente: The Telegraph.
El hundimiento de las Bolsas puede traer un parón productivo y una recesión económica
El gráfico de aquí abajo nos muestra la evolución detallada de las Bolsas de EE.UU. desde las elecciones presidenciales del 5 de noviembre de 2024, expresando el valor bursátil del conjunto de las 500 mayores empresas cotizadas en EE.UU.
Capitalización bursátil de las 500 mayores empresas cotizadas en EE.UU. (1 noviembre 2024 al 7 abril 2025)
(En billones de US$ -billones europeos, de 12 ceros, no de 9-; en EEUU se les llama “trillions”. “50T” equivale a 50 billones de US$ de capitalización de dichas 500 muy grandes empresas)

Fuente: Datos de LSEG, convertidos en gráfico por la agencia británica de noticas Reuters.
Nota en la parte inferior del gráfico: “Desde que Trump anunció sus [muy elevados] aranceles en la tarde del miércoles [día 2 de abril 2025, indicado en el gráfico como “Tariff unveil”], las empresas del índice S&P 500 han perdido casi 6 billones de US$ en su valoración bursátil, lo que supone una caída récord [de dicha valoración] en sólo 4 días, lo que no sucedía desde la década de 1950.”
Lo que anticiparon los mercados financieros desde el 2 de abril, en EE.UU. y en la gran mayoría de los demás países occidentales, es que semejante encarecimiento de todos los productos importados llevaría necesariamente a una paralización de la actividad productiva, a una contracción del consumo (por el encarecimiento de los productos) y, por tanto, a una profunda recesión económica, más grave que la que se produjo a comienzos de 2020 al irrumpir la pandemia del Covid-19. No había duda de ello, salvo las argumentaciones radicalmente falsas que se manejaban dentro de la Casa Blanca y que nadie -medianamente informado- las creía.
Además, estanflación y desconfianza en el dólar US
Para complicar aún más las cosas, al tiempo que se iba a paralizar la economía los precios al consumo -en lugar de caer, que es lo habitual- se iban a disparar por los aranceles, dando lugar a una enrevesada situación de estanflación. El banco central de EE.UU., esto es la Reserva Federal, se vería así con las manos casi atacadas en una situación contradictoria: ¿debería bajar los tipos de interés para luchar contra la recesión económica o elevarlos para contener la inflación de precios?
Durante aquella gran caída bursátil -del 2 al 9 de abril-, además, se evidenciaron inquietantes cambios en los mercados financieros, que debilitan a EE.UU. A diferencia de lo que ha sucedido en los pasados periodos de inestabilidad bursátil internacional -desde hace décadas-, cuando la mayoría de los inversores se “refugiaban” en los bonos del Tesoro (a interés fijo) de EE.UU., que están en dólares de EE.UU., los inversores extranjeros se han mantenido relativamente alejados de las colocaciones en US$.
En consecuencia, los tipos de interés que debe pagar ahora el Gobierno estadounidense para obtener fondos del sector privado internacional han subido, agravando el problema de la deuda total de dicho Gobierno, que ya es de por sí gravísimo.
Dicho de otro modo, los inversores extranjeros tienen menos confianza en la solidez del US $ y de los bonos del Tesoro de aquel país.
Todos estos problemas económicos y financieros hubieran sido mucho menores en caso de que el Presidente Trump no se hubiese embarcado en aquellas subidas de aranceles, de un modo tan caótico, brusco y con insuficiente precaución. O sea, el modo de actuar de Trump respecto a los aranceles está haciendo bastante probable que se produzca una grave recesión económica en EE.UU. y en casi todo Occidente.
Subirán mucho los precios, disminuirá la actividad económica, habrá millones de despidos en EE.UU. …: una catástrofe nacional que -en gran medida- se podía haber evitado.
Esta previsible y peligrosa evolución económica derivada de la subida de aranceles es lo que ha forzado al egocéntrico Donald Trump a recular, “dejando en suspenso” durante 90 días muchas de sus subidas de aranceles
Esta “pausa” de 90 días en la puesta en práctica de sus aumentos de los aranceles a casi todos los países (anunciada el 9 de abril), no estaba en absoluto prevista por la nueva Administración. Ha sido una manera de disimular el cambio de política de Trump, ante la avalancha de malos datos financieros que provocó su anuncio del 2 de abril: “el día de la liberación”, como lo llamó pomposamente Trump.
La Administración Trump pensaba mantener casi todos los grandes aumentos de aranceles que había anunciado el día 2 de abril, negociando sólo unos muy reducidos recortes a unos pocos países y a unos pocos productos.
La presente “pausa” se refiere exclusivamente a los llamados “aranceles recíprocos”, los de los cartelones que mostraba Trump el día 2 de abril. Los demás (los de los automóviles, el 10% general, etc.), siguen en vigor.
Los acuerdos comerciales bilaterales que está negociando ahora el Gobierno de EE.UU., a todo correr (en esos 90 días), con ciento y pico países, persiguen que las subidas de los aranceles de EE.UU. que resulten sean mucho menores que las anunciadas el 2 de abril. Esto es, supone un cambio sustancial de la política comercial de Trump, no un mero truco negociador.
Naturalmente, con esta suavización efectiva de su política inicial Trump trata de evitar que se haga plenamente realidad el calamitoso panorama económico al que me he referido.
De no haber corregido tan pronto la inicial subida de aranceles, hubiera supuesto el principio del fin de la presidencia Trump
El mencionado cambio general de política que está poniendo en marcha Trump resulta tan intenso e imposible de ocultar que, incluso, algunos dirigentes de la Casa Blanca están hablando estos días que “posiblemente” los nuevos altos aranceles a la importación de productos podrían estar en vigor solo un año u otro plazo corto, en vez de ser permanentes como pretendía Trump.
No sabemos exactamente a qué se llegará, pero lo que es indudable es que el plan inicial, el que quería Trump, está siendo abandonado en buena medida –thanks God!– para eludir la temida recesión económica y la revuelta ciudadana contra Trump que hubiera desencadenado, con toda seguridad.
La política inicial de altísimos aranceles a la importación de Trump hubiera supuesto el principio del fin de la presidencia Trump … y aún está por ver cómo queda esto.
El caso especial de China, el principal enemigo estratégico de Occidente
Bueno, el único país al que Trump va a continuar aplicando una fortísima presión mediante los aranceles a su importación en EE.UU. es China. Tras sucesivos movimientos por parte de Trump, actualmente está anunciado que cargará el 145% a casi todos los productos de China.
China ha ido elevando también fuertemente sus aranceles a la entrada de los productos de EE.UU. En estos momentos, China tiene anunciado que aplicará a todas esas mercancías de EE.UU. un 125%, haciendo inviable la entrada de casi todos los productos estadounidenses.
Indudablemente, a diferencia que con respecto a los demás países, si resulta apropiado que EE.UU. levante una fuerte barrera a la importación de productos de China. China se ha convertido en la segunda economía del mundo, desde que Occidente cometió en el año 2000 el gravísimo error de admitir a China en la Organización Mundial del Comercio (OMC), abriéndole todos los mercados del mundo a sus entonces muy baratos productos.
China es la potencia ascendente, con un régimen dictatorial que se propone convertirse en la primera potencia mundial, ejerciendo la correspondiente dominación mundial en casi todos los terrenos.
Desde el punto de vista comercial, por otra parte, aunque formalmente reconoce la propiedad privada de muchísimas empresas, en realidad el Partido Comunista de China (PCC) interviene en todas esas empresas, en los asuntos estratégicos.
Además, China -desde el año 2000- ha ido levantando una muralla infranqueable de “barreras comerciales no arancelarias”. Esto es, no compite con nuestros países y productos de manera abierta y leal sino que casi siempre falsea la teórica libertad de empresa mediante prohibiciones, subvenciones encubiertas, manipulación de su moneda -el yuan- y por otras mil maneras torticeras.
A China Popular no se la debió haber autorizado nunca a incorporarse a la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Otros artículos de mi blog sobre estos asuntos:
Trump amenaza con una desastrosa guerra comercial. 7 de marzo de 2018.
La liberalización de la economía acelera el crecimiento en EE.UU. 24 oct. 2018.

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