
La prohibición de los coches de gasolina y las falsas promesas de los coches eléctricos. Fuente: National Review.
Como parte del destructivo Pacto Verde Europeo, el Parlamento de la UE ya decidió (en junio de 2022) prohibir completamente en los países de la UE, a partir de 2035, la venta de nuevos coches con motores de combustión interna, alimentados por gasolina o gasóleo (motores diesel). Pinchando aquí, puede acceder a la explicación en español dada por el Parlamento Europeo, en su jerga de ecologistas militantes.
Los actuales parlamentarios -muchos de los cuales, como los Verdes y los socialistas- van a quedarse fuera tras las elecciones EU de junio de 2024, decían:
“Para alcanzar el objetivo de neutralidad climática en 2050, la UE está tomando medidas para reducir las emisiones de los automóviles, ya que el transporte por carretera representa una quinta parte de las emisiones de CO2 de la UE”.
Por otro lado, los coches de estos dos tipos comprados antes de 2035 podrán seguir circulando hasta 2050, aunque la Comisión Europea hará todo lo posible para encarecer y dificultar su mantenimiento y así retirarlos cuanto antes de las carreteras de la Unión Europea … ¡para Salvar el Planeta … y otras partes de la Galaxia!
También se ha autorizado la compraventa entre particulares de aquellos coches fabricados antes de 2035. Pero, una vez más, si los burócratas de la Comisión Europea introducen obstáculos “administrativos” a estas transacciones, depreciarán el valor de estos vehículos, perjudicando a sus propietarios y, así, forzando el abandono de los mismos y la compra obligada de los vehículos eléctricos.
La burocracia de Bruselas -con la ayuda del PPE- contra la libertad económica de los ciudadanos
En este y en otros muchos campos de la actividad económica nunca antes en la UE los insolentes burócratas de Bruselas han contado con más atribuciones para interferir en las decisiones de consumo de los ciudadanos europeos, que en el pasado eran fundamentalmente libres.
En la práctica, los dirigentes de la Comisión Europea (incluidos los del centroderecha) y sus petulantes burócratas parecen anhelar los tiempos de los planificadores económicos soviéticos, con sus mandatos y prohibiciones de obligado cumplimiento, lo que supone la negación generalizada de la libertad económica de los ciudadanos de los países de la UE.
Todo este agudo y ya muy prolongado intervencionismo desde Bruselas no hubiera sido posible sin el consentimiento y respaldo de los dirigentes de la Comisión Europea, integrados por el grupo PPE, el grupo Socialista y el tradicional grupo Liberal (ahora llamado Renovar Europa, en atención a Macron).
El hartazgo de los ciudadanos de la UE con estas innumerables restricciones de sus derechos es ya tan intenso y extendido, que los candidatos del PPE para los comicios de junio están planeando colocar en un lugar destacado de su programa político una relajación (esto es, recorte) de muchas normas en vigor y la adopción de una moratoria de nuevas reglamentaciones, particularmente en el campo de las políticas climáticas y medioambientales.
Por otro lado, a estas alturas está ya muy claro que semejante intervencionismo económico está dañando a las empresas y reduciendo el crecimiento económico de Europa.
Como varios altos dirigentes del PPE afirmaban hace unas semanas, “rechazamos una política de prohibiciones [we reject a ban policy], tal como la prohibición de los coches con motores de combustión interna”.
Desde hace meses, varios dirigentes del PPE vienen aludiendo al creciente problema que supone la “fatiga regulatoria” de muchos sectores económicos y ciudadanos de la UE.
“Los conservadores europeos [el PPE] piden que se abandone la prohibición de los coches [con motores de combustión interna]”
A mediados de este mes de febrero, hace un par de semanas, la frase de aquí arriba era el titular de la crónica del importante diario digital europeo de centroizquierda “Politico”.
Este diario aludía a que había tenido acceso a un borrador (de 14 páginas) del manifiesto electoral que el PPE presentará a las elecciones UE de junio, pero que aún puede cambiar de contenido. El PPE viene siendo, desde hace mucho tiempo, el grupo mayoritario en el Parlamento Europeo.
Dicho diario añadía que “Al enfatizar mucho el control de la inmigración y ¨preservar los valores cristianos¨, este borrador refleja la creciente fuerza de los partidos más conservadores a lo largo y ancho [de la UE]”. También destaca el borrador la necesidad de triplicar los efectivos de la guardia de frontera de la UE, de los actuales 10.000 a 30.000.
El diario digital centrado en los asuntos de la UE Euractiv, con sede en Bruselas, publicaba una misma información en lo relativo a anular la prohibición de vender coches de gasolina o gasóleo desde 2035:
“El grupo PPE se compromete a revisar [anular] la prohibición de los coches con motores de combustión interna ¨tan pronto como pueda¨”.
Para evitar un posible ¨efecto Habana¨ las políticas climáticas respecto a los coches están siendo muy cuestionadas en Europa
De hecho, informa Euractiv, que el eurodiputado conservador alemán Jens Gieseke “ha advertido de que el final de la venta de vehículos con motor de combustión interna podría provocar un ¨efecto Habana¨ [en la UE], con muchos europeos conduciendo a lo largo de décadas coches antiguos de gasolina, como sucedió en la capital de Cuba [tras la revolución comunista de Fidel Castro]”.
Esta prohibición, ya adoptada por el Parlamento Europeo, constituye un elemento central del disparate al que llaman la “transición ecológica” para el sector del transporte. Sin ella, el llamado Pacto Verde Europeo se tambalearía y dejaría todavía en evidencia que estas políticas climáticas están ya seriamente cuestionadas y comienzan a ser recortadas y suprimidas, debido al amplio descontento de los ciudadanos, como sucede también en estos meses con las protestas de los agricultores y ganaderos en toda Europa, en contra -principalmente- de las políticas climáticas de la UE.
Varios de los principales países fabricantes de vehículos de Europa son los más opuestos a la prohibición de venta desde 2035
Alemania, Italia, Polonia, Chequia, Hungría, así como Portugal, Eslovaquia, Rumanía, Bulgaria …, pero no la Francia del centrista de izquierda Macron, ni la España del extremista de izquierda Pedro Sánchez, hace más de un año que vienen ejerciendo toda su fuerza diplomática para poder seguir fabricando coches y furgonetas alimentados de gasolina o gasóleo. Multitud de estadísticas y de otros hechos indican que los sectores automovilísticos de los países europeos se debilitarían muy intensamente con la locura de intentar forzar la total introducción de los vehículos eléctricos, siendo desplazada gran parte de la oferta por la República Popular China.
La prensa diaria no cesa de ofrecer ejemplos de fabricantes automovilísticos europeos (Renault, Volvo, Volkswagen, Mercedes-Benz …) que han recortado, aplazado e incluso abandonado sus planes para transformarse en sólo fabricantes de vehículos eléctricos. Si la política estrella de von der Leyen sigue adelante, uno de los principales sectores industriales que permanecen aún en Europa quedará hecho trizas, perdiéndose decenas de miles de empleos industriales.
La nefasta Presidente de la Comisión Europea Ursula von der Leyen, del PPE, podría obcecarse con mantener la prohibición de estos coches, dividiendo más a su grupo y sufriendo un peor resultado electoral en junio
La actual presidente de la Comisión Europea (el órgano ejecutivo de la UE), la alemana Ursula von der Leyen, que es uno de los dirigentes del partido conservador CDU (Unión Cristiano Demócrata) anunció hace unos días que va a presentarse para tratar de ejercer aquel puesto una segunda vez, siempre que el resultado electoral del PPE y de sus posibles aliados se lo permita.
Esta señora tiene mucho en común con quien fuera hasta finales de 2021 Canciller (primera ministra) de Alemania: Angela Merkel. Como se suele decir en los países anglófonos, estas dos políticas son conservadores-solo-de-boquilla (CSDB; RINO en EEUU). La casi totalidad de sus supuestas “iniciativas” han sido en realidad las de la izquierda europea: la política de fronteras abiertas para la inmigración ilegal, la adopción –in toto– de la ideología de género y en favor del llamado “derecho al aborto”, etc. Pero, la política que ella considera su principal herencia ha sido el ecologismo radical, plasmado en el desastroso Pacto Verde Europeo.
Según parece, y se acaba de conocer, en sus contactos previos a presentarse a la reelección a jefe de la Comisión Europea, von der Leyen ha impuesto que se vuelva a la posición inicial del PPE: mantener la prohibición de venta de coches de gasolina y gasóleo desde 2035.
Partidos realmente conservadores en el nuevo Parlamento Europeo y un muy elevado número de ciudadanos van a seguir exigiendo que se levante la prohibición contra estos automóviles … y sin duda lo conseguirán
Conviene recordar que todos los partidos de derecha dura que está presentes en el Parlamento y que son, precisamente, los que más van a reforzarse en estos próximos comicios de la UE están totalmente en contra de las políticas climáticas en general y, muy especialmente, de que se mantenga la prohibición de venta de coches y furgonetas con motores de combustión interna.
Por otro lado, no cabe la menor duda que todas las políticas que componen la que podemos denominar “la guerra contra los automovilistas” van a seguir levantando una incesante y enérgica oposición de gran parte de los ciudadanos europeos, a quienes se les encarece y dificulta su vida por ¡Salvar el Planeta!
Si la necia Sra. Von der Leyen consigue un segundo mandato como Presidente de la Comisión Europea, no me cabe ninguna duda de que va a ser testigo directo del fracaso total de su política de forzar -infructuosamente- la universalización del uso de los ruinosos vehículos eléctricos. Llegará al final de su mandato, en 2029, como una dirigente desprestigiada y totalmente fracasada que habrá tenido que tragar sus delirios climáticos, dando marcha atrás una y otra vez, como con la prohibición de fabricar unos coches totalmente satisfactorios, eficientes y muchísimo más baratos, que los automovilistas desean seguir usando.

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