
La exrectora de la Universidad de Harvard, Claudine Gay, personificaba la corrupción ideológica de las universidades.
Tras dos meses de aferrarse al cargo como una lapa, con el apoyo explícito de la casi totalidad de la Junta de Gobierno (de la privada Harvard Corporation) -dominada por el izquierdismo y el buenismo académico-, la corrupta rectora (President) de la Universidad, la profesora de raza negra Claudine Gay, se ha visto obligada a dimitir el 2 de enero, sólo seis meses después de su toma de posesión. Con ello pierde, entre otros muchos privilegios, el millón de dólares de su sueldo anual.
Aunque todavía es pronto para adivinar cual va a ser la evolución futura en el conjunto de las grandes universidades privadas de EE.UU. (conocidas, en conjunto, como la Ivy League), es posible que este pasado año 2023 vaya a marcar el inicio del -largo- final del dominio del despótico y liberticida pensamiento woke en el mundo académico estadounidense, lo que ha corrompido todas estas estructuras educativas como nunca antes.
Hay que añadir que esta merecida caída de la muy progre profesora negra Claudine Gay -la del millón de dólares- ha sido la tercera dimisión de una rectora en este pasado mes de diciembre, porque estas dos son también mujeres aunque -¡qué pena!- son blancas, no de colores: Sally Kornbluth, del mundialmente conocido Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), junto a Boston y Liz Magill de la Universidad de Pensilvania.
Las tres rectoras practicaron la permisividad frente al antisemitismo desbocado
El origen de estas tres necesarias dimisiones ha sido el mismo: la completa permisividad por parte de las rectoras a las manifestaciones de índole racista, antisemita y en pro del genocidio de los israelíes que tuvieron lugar en sus respectivas universidades, tras el salvaje ataque de la organización terrorista palestina Hamas contra la población del sur de Israel el pasado 7 de octubre, en el que fueron asesinados y mutilados 1.200 israelíes y unos 250 fueron llevados a Gaza como rehenes, en su gran mayoría personas civiles, en ambos casos.
Ataque a los estudiantes judíos y exigencia de eliminar Israel
En aras de la simplicidad, vamos a centrarnos en lo principal de lo sucedido en la Universidad de Harvard.
Los activistas pro-Hamas de Harvard acorralaban a los estudiantes judíos cuando los identificaban, rodeándoles y chillándoles, como si fuesen enemigos a abatir, al tiempo que acusaban a sus contrincantes de practicar, precisamente, dicho acoso contra los estudiantes propalestinos, lo que en ningún momento ha quedado evidenciado.
El Comité de Solidaridad con Palestina y otras decenas de organizaciones estudiantiles de Harvard emitieron declaraciones escritas haciendo al Estado de Israel “enteramente responsable” del ataque -no provocado- de Hamas a Israel el 7 de octubre y de la subsiguiente guerra en Gaza.
En posteriores manifestaciones se repitió el eslogan “¡Del río al mar, Palestina será libre!” que, como no ocultan sus partidarios, viene a significar que Israel debe ser eliminado y sus ciudadanos echados al mar, como vienen reclamando desde 1948 los grupos palestinos extremistas y los tontos útiles occidentales que les apoyan.
Por otro lado, los estudiantes pro-Hamas de Harvard repitieron la mentira de estos terroristas de que el 17 de octubre, a los pocos días del bestial ataque de Hamas el día 7, Israel había bombardeado, intencionadamente, el hospital Al Ahli al norte de Gaza causando cientos de muertes civiles. La verdad es que fueron los terroristas palestinos de la Yihad Islámica quienes -por error- provocaron la explosión en el hospital con un cohete defectuoso, lo que -enseguida- quedó fuera de toda duda (ver mi artículo y sus elocuentes fotografías).
En el Congreso la rectora de Harvard y las otras dos mujeres del cupo afirmaron que “bajo ciertas circunstancias” sería aceptable que se pidiera en sus universidades ¡el “genocidio de los judíos”!
Semejante atrocidad criminal -relativamente cercana al ideario del régimen fundamentalista de Irán– es lo que vinieron a decir las tres rectoras, el día 5 de diciembre, en las sesiones de la Cámara de Representantes Cámara de Representantes. Habían sido convocadas para comparecer por congresistas republicanos, dirigidos por la representante Elise Stefanik, desatando sus viles palabras una avalancha de peticiones para que dimitieran las tes rectoras, lo que finalmente se ha conseguido este pasado día 2 de enero.

Congresista republicana Elise Stefanik (N.Y.).
Aquella reacción de odio hacia los judíos y de “comprensión” de los crímenes terroristas se ha ido alimentando en las universidades de EE.UU. con la ideología radical, excluyente y antioccidental que el establishment académico y el Partido Demócrata han inculcado durante tres décadas, desde el hundimiento de la URSS en 1991 y el final de la Guerra Fría. Los profesores conservadores han ido siendo desplazados de las universidades, dificultándoseles el acceso a los nuevos aspirantes.
Según una nueva encuesta recogida por la fundación de centroderecha RealClear Education, la inmensa mayoría de los rectores y gestores de las universidades (faculty members) son de izquierda o centroizquierda. Entre los 1.500 catedráticos y otros profesores universitarios encuestados el 50% de ellos se autodefinen como progresistas (liberals), el 26% conservadores y el resto (el 17%) moderados.
El predominio progresista en las universidades estadounidenses es claro y ha ido en aumento
Como el investigador Christopher Rufo, del centro de estudios conservador Manhattan Institute ha afirmado recientemente, “La izquierda ha dedicado décadas a consolidar su dominación sobre las instituciones académicas de EE.UU. El logro estrella de semejante esfuerzo ha sido la constitución [en las universidades] de una burocracia [personal y normas específicas] dedicada a implantar las políticas de diversidad, equidad e inclusión [DEI, siglas en inglés], para garantizar el dominio de los progresistas sobre la enseñanza superior [en EE.UU.]”.
El Sr. Rufo concluía que “En cierto modo, [el nombramiento en julio de 2023 de la rectora de Harvard] Claudine Gay ha constituido la apoteosis de dicho proceso”.
Siendo mujer, negra y procedente de un país pobre (criterios DEI), ¿por qué habría que exigírsele que fuese competente y honrada?
La Sra. Claudine Gay además de ser mujer y de raza negra (de padres emigrantes de Haití), es catedrática de estudios “afroamericanos” y africanos … todo muy diverso, equitativo e inclusivo (DEI).
¡Asombroso ascenso!, ¿no? Bueno, tan asombroso como fraudulento, pero, ya se sabe, en los tiempos de las políticas de género y de la hipocresía woke si alguien es mujer, de raza negra e hija de inmigrantes de país atrasado, su capacidad, dedicación y rendimiento académico se coloca en muy segundo plano. En esto están las decadentes universidades estadounidenses desde hace unas pocas décadas, aunque en España sea casi totalmente desconocido.
La estafadora progresista Claudine Gay no sólo carece completamente de una producción académica adecuada numéricamente (11 artículos, en unos 20 años de vida académica como profesora y ni un solo libro), para haber alcanzado el altísimo puesto de rectora de una de las tres principales universidades del país.
Además, según se ha ido demostrando estos pasados meses, varios de aquellos escasos estudios de la Sra. Gay han sido fruto del plagio, en más de 25 pasajes. Pero ahora, los periodistas progres tratan de quitar importancia al plagio, más que cuando lo cometan profesores conservadores. Siempre topamos con la doble moral de los izquierdistas actuales.
Las fuerzas conservadoras están aprendiendo a derrotar a los ultras woke de las universidades
Christopher Rufo es un conocido investigador conservador sobre temas de educación en general y, en particular, sobre la muy woke teoría crítica de la raza, esto es, sobre el racismo antiblancos. Actualmente trabaja en el Manhattan Institute, de Nueva York.
Uno de sus recientes artículos en el Wall Street Journal (WSJ) sobre la ya exrectora de Harvard, el Sr. Rufo lo ha titulado del siguiente modo:
“Cómo metimos presión sobre Harvard para conseguir expulsar a Claudine Gay”
Parte C. Rufo de que tras el nombramiento estrella en 2023 de rectora de Harvard a una profesora negra, hija de padres inmigrantes de un país permanentemente fallido (Haití) “Muchos observadores, tanto de izquierda como de derecha asumieron que la Sra. Gay era intocable”.
Entonces, “¿qué es lo que ha cambiado [en tan poco tiempo]?”
“En primer lugar, el apoyo público al programa DEI [diversidad, equidad e inclusividad] ha empezado a desinflarse. Tras la eclosión de simpatía en las universidades elitista a la “guerra de descolonización” de Hamas contra Israel, muchos estadounidenses -incluso de centroizquierda- cayeron en la cuenta de la podredumbre ideológica [actual] de las instituciones universitarias”.
“Además, la derecha política ha aprendido cómo luchar más efectivamente”.
“Los periodistas [conservadores] … ejercieron una presión ¨reputacional¨ [sobre la universidad] exponiendo el presunto plagio cometido por la Sra. Gay y los escandalosos esfuerzos desplegados por Harvard para encubrirlos”.
Por su lado, “los [muy importantes] donantes [privados a la universidad de Harvard], encabezados por el gestor de hedge-funds Bill Ackman, aplicaron una presión financiera, bloqueando 1.000 millones de dólares en donaciones”.
Finalmente, “el Congreso, bajo la dirección de la representante republicana por Nueva York Elise Stefanik añadió su presión política, dejando patente las evasivas de la Sra. Gay sobre el antisemitismo [en su universidad]”.
Otros artículos de mi blog sobre estos temas:
Las universidades progres de EEUU están llevando al país a un estado de primitivismo. 30 de noviembre de 2020.
Amplia revuelta en EE.UU. contra el adoctrinamiento en las escuelas: el racismo antiblancos de la Teoría crítica de la raza. 26 de noviembre de 2021.
“La tiranía de la censura woke [en las redes sociales] finalmente se está eliminando [de momento, en EE.UU.] … gracias a Donald Trump”. 13 de enero de 2025.

Como dijo Sancho: «en todas partes cuecen habas». En Argentina, el sistema universitario tiene una larga data de corrupción «progre». Pero más marcadamente en los últimos 30 años. El «Progresismo populista» es insoportablemente corrupto.
Estimado Sr. Mendez: Conozco poco la situación en Argentina, pero me temo que tenga Vd. mucha razón. aquí mismo, en España, el predominio del progresismo en las universidades públicas es asfixiante. Esperemos que la situación en las universidades Argentina pueda mejorar