
Mark Zuckerberg anuncia el fin de la tiranía de la censura woke en Facebook e Instagram.
El título de mi artículo, aquí arriba, está tomado del de la columna de opinión de Michael Deacon, asistente del redactor del diario conservador británico The Telegraph. Como vengo haciendo en mi blog, los [textos entre corchetes] son explicaciones mías para facilitar la comprensión de los textos originales citados.
El joven multimillonario Mark Zuckerberg, propietario y jefe máximo del conglomerado Meta, que comprende -entre otras muchas empresas- las redes sociales Facebook e Instagram, y la aplicación de mensajería para móviles WhatsApp, se ha comprometido -el 7 de enero- a “restablecer” la libertad de expresión en sus redes sociales.
Desde hace bastantes años, tanto Facebook como Instagram, así como el motor de búsqueda Google (que pertenece al conglomerado Alphabet Inc.) y otras varias empresas tecnológicas de EE.UU. han estado aplicando -de hecho- unos sistemas de censura, muy efectivos, para relegar e incluso bloquear las opiniones y los medios de comunicación conservadores.
Por ejemplo, Facebook e Instagram adoptaron el que llamaron “programa de verificación independiente de datos” (o Third-Party Fact-Checking Program). Lo que dicho programa hacía no era, en absoluto, “comprobar” la veracidad de lo que se afirmaba. Su verdadera finalidad ha sido suspender definitivamente o por unos meses o años las cuentas en las redes sociales de quienes expresaban ideas que se apartaban del “consenso progre”, como la política de fronteras abiertas, el sacrosanto derecho al aborto, la ideología trans, etc. Prácticamente, todos los políticos o periodistas que han sufrido esas suspensiones han sido republicanos. También discriminan y censuran por otros varios procedimientos, sobre los que no me extenderé aquí, hoy.
Esto es lo que se ha llamado desde hace siglos censura ideológica y política. Censura a la que nos han sometido los despreciables e hiperprogres multimillonarios de Silicon Valley y los congresistas de EE.UU. y de otros países que han permitido -deliberadamente- este gravísimo y sistemático atentado a nuestra libertad de información y pensamiento.
¿Alguien duda a estas alturas que el degenerado giro, desde comienzos de este siglo, en favor de la -antes denominada- “corrección política”, después de la “ideología de género y la trans”, el “feminismo totalitario”, la “cultura de la cancelación”, finalizando con la pervertida “ideología woke”, hubiera sido posible sin la más amplia y radical censura que Silicon Valley ha impuesto, de hecho, sobre nuestras sociedades?
Elon Musk ha sido el primero en comenzar a suprimir esta censura en la antigua red social Twitter (hoy, X)
Cuando introduzco yo en Google (el motor de búsqueda de contenidos en internet, que practica siempre una sofocante censura), la frase en inglés “Elon Musk really introduced free speech on twitter”, esto es, “Elon Musk realmente ha introducido la libertad de pensamiento en Twitter”, he tenido que ir a la 5ª pantalla de los resultados para encontrar una opinión relativamente favorable a Musk. Curiosamente, corresponde a un veterano semanario cultural de izquierda: The Atlantic. Pero toda la demás jauria censora de la izquierda no ha parado un minuto en atacar la «liberalización» de X, como si -en realidad- fuese lo contrario de lo que verdaderamente supone. ¡Calumnia, que algo queda!
El título y subtítulo del artículo en The Atlantic, son los siguientes:
“Elon Musk tiene razón en que Twitter debe someterse [voluntariamente, a lo dispuesto por] la Primera Enmienda [de la Constitución de EE.UU.]”, en lo relativo a que ninguna ley podrá reducir la libertad de expresión, ni vulnerar la libertad de prensa. Aclaremos que la Primera Enmienda sólo obliga a los poderes públicos, no a los privados, pero éstos pueden asumir voluntariamente aquel mismo compromiso, para no perjudicar la libertad de prensa.
Afirmando The Atlantic a continuación que “Una prolongada historia de jurisprudencia sobre la libertad de pensamiento le da la razón [a Elon Musk]”.
Elon Musk adquirió Twitter a lo largo del año 2022 y acabó con las “comprobaciones”/censura que se venían practicando.
Una inacabable lista de censores progres (o “canceladores”) de muchas decenas de medios y de ONGs extremistas de izquierda han pretendido que “la libertad de la que habla Musk acabará llenando internet de “ideas de odio”, “desinformación”, etc. “En realidad, Elon Musk es un hipócrita”, etc. Proclaman esto ¡quienes son partidarios de no dejar hablar en una universidad -como Yale o Harvard-, incluso mediante el empleo de la fuerza física a quienes opinen de modo diferente a ellos! Bloody liars!
Es muy relevante que Elon Musk ha retirado -voluntariamente- el “control de los contenidos” -esto es, la censura en su red- en la UE y en todos los países del mundo, no sólo en EE.UU. No se debe olvidar que Elon Musk se ha convertido en un estrecho colaborador de Donald Trump durante 2023 y 2024, a cuyo Gabinete federal va a incorporarse. Evidentemente, Trump siempre ha sido partidario de la libertad de expresión en todas las redes sociales y en internet en general, incluido el motor de búsqueda Google.
«A confesión de parte, relevo de prueba«
Como establece un antiguo axioma jurídico, «A confesión de parte, relevo de prueba«, esto es, quien confiesa algo libera a la contraparte de tener que probarlo.
En su declaración pública de este pasado día 7 de enero, “Mark Zuckerberg se comprometió a ¨restablecer¨ la libertad de expresión en sus redes sociales …”.
¿Por qué tendría Zuckerberg que ¨RESTABLECER¨ la libertad de expresión [free speech] en sus redes sociales, si no hubiese sido ésta previamente anulada por sus empresas y por él mismo?
Según recoge un columnista del diario conservador The Telegraph, Mark Zuckerberg prosiguió del siguiente modo la explicación de su giro de 180º:
“Es tiempo de regresar a nuestras raíces en torno a la libertad de expresión” … Deplorando -Zuckerberg- los esfuerzos de los progresistas (¡cómo si él no lo fuera!) para ¨acallar opiniones e ideas diferentes¨, prometió poner fin a las opresivas ¨restricciones en temas [decisivos] como la inmigración y el género¨, y despedir a los “políticamente sesgados comprobadores de la veracidad [de sus redes sociales]”. Concluyendo Zuckerberg que “Ahora tenemos la oportunidad de restablecer la libertad de expresión”.
Según afirma el columnista del The Telegraph, “No obstante, el mérito [de este importante giro en las redes sociales de Zuckerberg] no corresponde a éste. Pertenece enteramente a Donald Trump”.
En junio de 2021, cuando Trump ya no era presidente y parecía que había finalizado su carrera política, Zuckerberg suspendió por 2 años las cuentas de Trump en Facebook y en Instagram.
El joven e hipócrita gran empresario sabe que Donald Trump, como los elefantes, y como quien escribe estas líneas, ¨ni olvida, ni perdona¨. Por ello, cuando Trump ha vuelto a ganar la presidencia este pasado mes de noviembre, Zuckerberg se ha aproximado a él, ofreciéndole “restablecer la libertad de expresión en sus redes sociales” para intentar aplacar la venganza de quien este día 20 de enero será el nuevo presidente de Estados Unidos.
Zuckerberg sigue siendo un miserable, contrario a la libertad de expresión … pero un miserable “acojonado”.
El motor de búsqueda Google, censor en jefe, se está quedando en una posición insostenible
En junio de 2019 publiqué en mi blog un artículo que se titulaba: “Google News aplica un sesgo político anticonservador en sus búsquedas de noticias”.
“Desde hace muchos años grupos y personalidades de carácter conservador han venido denunciando lo que percibían como discriminación o sesgo político en el trato recibido por parte del motor de búsqueda Google. Al final de este artículo se repasa una reciente protesta, debido a la crítica del multiculturalismo, que Google censura, como en los tiempos del régimen de Franco. En contraste, prácticamente nunca una organización progresista ha protestado por esa misma causa” …
En base a un amplio estudio que yo citaba extensamente, resultaba que “Sólo el 5,8% de las noticias destacadas por Google News proceden de un medio conservador”.
El apartado final de mi artículo era el siguiente.
“Prohibido cuestionar el multiculturalismo en Google”
“El 11 de mayo de este año [2019] se celebró la 40ª Gala anual del Claremont Institute, un centro de estudios conservador, establecido en California. En dicho acto intervino como invitado especial Mike Pompeo, el Secretario de Estado (Ministro de Asuntos Exteriores) del Gabinete del Presidente Donald Trump.
“Durante las semanas anteriores, cuando el Instituto debía promover la asistencia de personas a su Gala, Google rechazó colocar sus anuncios pagados por considerar que el Instituto era una entidad que favorecía la ¨discriminación racial y étnica¨.
“El motivo de tan extrema calificación fue un artículo que había escrito el presidente del centro, Ryan P. Williams, en el que afirmaba que el multiculturalismo representa “una amenaza existencial para el orden político de EE.UU.” al suponer el rechazo de los principios de asimilación [cultural] y de una cultura compartida.
“El presidente del Instituto Claremont, añadía: “La moderna izquierda multiculturalista tiene el propósito de multiplicar las divisiones [étnicas, raciales, religiosas, sexuales, de género …] sin preocuparse de la unidad, cohesión y estabilidad de EE.UU.”.
“Todo ello, como pueden ver, son ideas no solo aceptables sino perfectamente acertadas sobre los excesos del pensamiento políticamente correcto y de las políticas de identidades en EE.UU.”
Otros artículos de mi blog sobre estos asuntos:
Google News aplica un sesgo político anticonservador en sus búsquedas de noticias. 8 de junio de 2019
Histórica derrota de Facebook y Google frente a los periódicos y al Gobierno de Australia: pagarán por las noticias de aquellos. 29 de marzo de 2021.
Los medios de comunicación de EEUU y su orientación política. 12 de diciembre de 2023.
Los medios de comunicación de EEUU y su orientación política. 20 de mayo de 2019.
Las universidades progres de EEUU están llevando al país a un estado de primitivismo. 30 de noviembre de 2020.

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