
Negociaciones del alto el fuego sobre Irán, en Islamabad. De izquierda a derecha: JD Vance, Vicepresidente de EEUU. Shehbaz Sharif, Primer Ministro de Pakistán. Abbas Araghchi, Ministro de Asuntos Exteriores iraní. Asim Munir, jefe del Estado Mayor del Ejército de Pakistán y hombre fuerte del Estado. (Fuente: YouTube).
Hoy sábado, día 11 de abril, están arrancando las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, en la capital de Pakistán: Islamabad.
Tras 39 días de guerra de EE.UU. e Israel contra la República Islámica de Irán, este pasado martes -día 7 de abril- se anunció un alto el fuego entre aquellos contendientes, de dos semanas de duración, hasta el 21 de abril. Anuncio que fue súbito y sumamente extraño, la noche para la que Trump había anunciado esa horrible “destrucción de toda una civilización”, en referencia al milenario Irán.
Se ha sugerido que este extemporáneo alto el fuego, la noche misma en que Irán iba a ser ¨aniquilado¨, fue la manera in extremis de la Casa Blanca de escapar del atolladero en que las despreciables amenazas de Trump habían colocado a EE.UU., intentando no ¨perder la cara¨.
Por otra parte, hasta ahora, nadie ha dicho que la guerra haya finalizado, porque podría reanudarse en caso de que se vengan abajo las negociaciones que están arrancando hoy, eventualidad -el fracaso de las negociaciones– que, hoy por hoy, es bastante probable.
Se atisba que Trump querría finalizar la guerra ya … menos si intentan humillarle en la mesa de negociación
De momento, el Presidente Trump da muestras de inclinarse por dar por acabado el conflicto, lo que sería un grave error, a menos de que el régimen iraní efectuara auténticas concesiones en Islamabad, lo que no es previsible; los gobernantes iraníes están muy cerrados en banda.
El régimen islámico parece convencido de que está ganando la guerra, tras aquella insólita noche del ultimátum. El régimen no está en lo cierto, pero el inesperado volantazo de Trump aquella noche ha creado una seria confusión a la que se agarran los dirigentes iraníes.
Resulta muy significativo que los editorialistas del muy relevante diario conservador Wall Street Journal (WSJ) han juzgado que “Trump ha declarado prematuramente la victoria sobre Irán”, al proclamar un alto el fuego, lo que ha indignado al presidente. En definitiva, el WSJ opina -con acierto- que la guerra debería haberse prolongado más, para lograr un mayor debilitamiento militar y político del régimen islámico, antes de dar el paso -muy importante- de convocar negociaciones para un acuerdo definitivo.
Parte de los iranís están creyendo al régimen. Irán no es Venezuela
El -más o menos- 15% de los ciudadanos iraníes que siguen al régimen, realmente convencidos, en su política ideológica islamista (“¡Muerte a Israel!”, “¡Muerte al Gran Satán!”, esto es, EE,UU.) y que viven de sus empleos públicos, también están creyendo en su victoria y han salido a la calle estos días para celebrarlo.
Por muy equivocados que estén, son gente muy dura y orgullosa, que no se rinde fácilmente, a diferencia -por ejemplo- de los comunistas bananeros -pero igualmente criminales- de Venezuela.
Es indudable que Trump se ha equivocado al creer que derribar o cambiar al régimen islamista de Irán iba a ser algo semejante a iniciar una -todavía incierta pero real- transición hacia un régimen más o menos representativo en Venezuela, a raíz de la exitosa captura del dictador Nicolás Maduro justo a comienzos de este mes de enero.
No son pocos los analistas sobre Irán y Medio Oriente quienes opinan que es prácticamente imposible que el régimen islamista, basado en una inconmovible y profunda ideología islamista, pueda evolucionar o transitar hacia un sistema político más o menos representativo. Por el contrario, mientras siga existiendo el régimen incrementará su control sobre la sociedad e intensificará la represión sobre sus ciudadanos, para impedir su movilización que es lo que podría darle la puntilla política … algún día.
Las posiciones de partida de ambos bandos parecen irreconciliables
Las posiciones de partida en dichas negociaciones en Islamabad se encuentran muy alejadas en casi todos sus aspectos. Además, el modo imperioso -en apenas un par de horas- en que se alcanzó dicho alto el fuego casi no permitió una clarificación de los términos de este cese de las hostilidades. El “plan de 10 puntos” que Irán enseguida hizo público, por su cuenta, resulta absolutamente inaceptable, pero Trump dijo que era ¨válido¨ para comenzar las negociaciones.
Dicho “plan de 10 puntos” del régimen contenía perlas como las siguientes:
– aceptar el derecho de Irán a seguir enriqueciendo uranio;
– reconocer que Irán controle el estrecho de Ormuz, bajo el eufemismo de “coordinar el tráfico naval”, lo que no se ha hecho nunca antes;
– que las tropas de EE.UU. abandonen Oriente Medio, en un corto plazo;
– levantamiento de las sanciones (primarias y secundarias) contra Irán: las de Naciones Unidas y las demás;
– pago a Irán de reparaciones por los daños materiales sufridos en la guerra, etc.
Lo que se supone que debería ser acordado en estas dos semanas comprende, nada menos, que casi todo aquello sobre lo que no se ha conseguido ni una pequeña aproximación entre EE.UU. y el régimen iraní en las pasadas dos décadas.
Bastantes analistas sobre Oriente Medio están advirtiendo que la euforia que están viviendo estos días los dirigentes del régimen está, básicamente, fuera de lugar y seguramente les nublará el juicio en las negociaciones propiamente dichas. En lugar de mantener ese -claramente excesivo- optimismo hacia afuera, de cara a la galería, de cara a sus seguidores, probablemente les hará persistir en sus peticiones de una manera rígida, en la mesa de negociación. En negociaciones tan duras como son estas, la parte más débil, que claramente es el régimen iraní, llegado a un determinado momento debe actuar con flexibilidad y realismo, cediendo suficientemente. De no hacer esto, lo que perderán en las negociaciones, que seguramente se romperían, podría ser mucho más de lo que podrían haber obtenido con un mínimo realismo y ductilidad.
Las prioridades de EE.UU. en la negociación
Los principales políticos y analistas conservadores estadounidenses señalan, ante todo, a dos objetivos para el acuerdo definitivo que pueda salir de estas negociaciones.
1) Impedir de modo efectivo el acceso del régimen islámico al arma nuclear, y
2) la apertura efectiva e inmediata del estrecho de Ormuz, sin ningún tipo de control, ni de cobro de “peajes” por parte de Irán. Esto es, el restablecimiento de la libertad de circulación de buques que ha existido desde hace décadas por dicha vía marítima.
Cualquier cesión en estos dos asuntos, con “obligaciones” vacías, imposibles de comprobar, equivaldría a una derrota estratégica de EE.UU. en su prolongado conflicto con el régimen de Irán y en esta guerra que habría durado 39 días.
En cualquier caso, recuperar, volver a fabricar o a importar todo el armamento y las infraestructuras militares e industriales que Irán ha perdido en esta guerra, hasta ahora, le llevará muchos años, quizás una década.
Pero en caso de no lograrse concesiones sustanciales y verificables en aquellos dos campos, el régimen podría, probablemente, volver a recuperarse, aun de modo lento y ejercer su amenaza contra Israel y toda la región.
De modo secundario, habría que imponer fuertes limitaciones a su programa de fabricación y adquisición de misiles, sin los que su capacidad ofensiva quedaría seriamente debilitada.
Cercenar la red de organizaciones terroristas de Oriente Medio financiadas por Irán
La implantación de algún tipo de limitación del ingente apoyo financiero y militar que el régimen teocrático ha venido proporcionando a una amplísima red de organizaciones islamistas y terroristas en Oriente Medio, debería también ser uno de los propósitos de estas negociaciones.
La más potente de estas organizaciones fue la libanesa Hezbolá, aunque en la actualidad ha sido -afortunadamente- muy debilitada por Israel. Hamás, en la Franja de Gaza, es otro de los grupos mejor situados para atacar a Israel, con el apoyo de los innumerables tontos útiles europeos y de las Naciones Unidas.
En Yemen, la organización islamista Hutiés es clave para dificultar el tránsito por el estrecho de Bad el-Mandeb, a la salida meridional del Mar Rojo, procedente del Canal de Suez. En Irak y en Siria existen diversas organizaciones terroristas, de menor tamaño que las anteriores, fieles y financiadas por el régimen de Irán. Y esta lista no acaba aquí.

Milicias islamistas dependientes y financiadas por el régimen islamista de Irán. (Fuente: The Telegraph)
Otros artículos de mi blog sobre estos asuntos:
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