
Sede del Ayuntamiento de Limoge, en llamas, el 17 de octubre. Izquierdistas y emigrantes incendian toda Francia. Si hubiera audio, se escucharían los alaridos de excitación de los incendiarios y acólitos.
La frase que lanzó Eric Zemmour, el presidente del partido francés ¡Reconquista!, fue la siguiente: “Hordas de bárbaros magrebíes y africanos incendian toda Francia”. Este periodista y -ahora- político lleva muchos años advirtiendo del peligro existencial para Francia que está suponiendo la política progre de “puertas abiertas” a todo tipo de inmigración, por cualquier vía -legal o ilegal-, sin ningún límite cuantitativo, ni selección y sin la exigencia de que tengan que alcanzar una real integración y aceptación de los principios morales y políticos de la República francesa.
De este modo, la población de Francia va siendo ¨reemplazada¨ por multitud de personas totalmente ajenas, que no desean ni son presionadas a integrarse, dando lugar a numerosos guetos multiculturalistas, esto es, grandes barriadas que viven de espaldas y en contra de la sociedad francesa de acogida: la desprecian y la odian … pero exigen inflexiblemente la multitud de ayudas sociales que el Estado les ha ido concediendo, erróneamente.

Eric Zemmour. Presidente del partido ¡Reconquista!
Ahora bien, el “separatismo” -como dicen allí- y el radicalismo islámico no habrían podido medrar y afianzarse tan profunda y rápidamente de no ser por la ayuda decisiva de fuerzas políticas francesas: principalmente, el fuerte partido La Francia Insumisa (LFI), del ex-troskista Mélenchon- y grupúsculos de extrema izquierda, como veremos.
También ha resultado imprescindible la boba ¨comprensión¨ de los tontos útiles del centrismo político que, en Francia en estos casi 10 años, ha estado representado nada menos que por el partido del muy moderno y relativista Presidente de la República Emmanuel Macron.
La orgía de violencia, incendios y anarquía del sábado 17 de octubre
Esta fecha ha pasado ya a un lugar destacado del calendario lúgubre del proceso de declive y desintegración de la vecina nación francesa. Aunque el esfuerzo de una sociedad por reponerse y recuperar su fortaleza, unidad y grandeza no es nunca rectilíneo, ni está exento de dificultades y peligros, esperemos que ¡por fin! se produzca una reacción liberadora, dejando atrás la larga decadencia larga decadencia a la que Francia -y buena parte de Europa- se ha dejado llevar a lo largo del presente siglo XXI, de la mano del deleznable progresismo del siglo XXI. Ojalá que esta vez no se salgan con la suya en Francia los defensores del decadente estatus quo progre y buenista.
Todos hemos visto las escenas dantescas, espantosas e inaceptables de las hordas bárbaras, de blanquitos y de personas de otros colores, imponiendo su “ley”, su violencia y su pillaje por doquier. Destruyendo e incendiándolo todo.
No vale la pena repetirlo aquí. Pero me parece útil reproducir las primeras reflexiones, a vuela pluma, de uno de los editorialistas (Trémolet de Villers) del principal diario conservador de Francia, Le Figaro, a las pocas horas de estos trágicos y preocupantes sucesos. Como de costumbre en este blog, los comentarios entre corchetes son míos; también me corresponden las negritas en los textos ajenos que reproduzco.
“El Estado ha sido humillado en sus ayuntamientos y comisarías de policía. Los franceses se encuentran exasperados por esta cólera que desfigura su país con una violencia horrible. Los policías han actuado al límite, de forma valerosa, pero han sido desbordados. Los comerciantes están desesperados tras los pillajes. Algunos periodistas fueron amenazados y agredidos”.
Los orígenes de este desastre nacional de Francia
A renglón seguido, Trémolet de Villers busca los orígenes, las causas de este descomunal fracaso nacional.]
“Con las llamas de esta jornada negra todo un sistema de valores [y de políticas nacionales igualmente equivocadas, podemos añadir] se ha esfumado. Bajo las cenizas se encuentran décadas de cobardía, de conformismo y de ceguera. El desprecio hacia toda forma de autoridad [cuyo origen primigenio fue la muy funesta revuelta anarquista de Paris del ¨famoso¨ mayo de 1968], lo que proporciona a los individuos un sentimiento todopoderoso. Un sistema judicial indulgente con los delincuentes, pero intransigente con las buenas personas. El privilegio incomprensible de las milicias de extrema izquierda que se dedican al destrozo, el incendio y a asesinar, impunemente”.
“Una inmigración incontrolada de la que una parte se levanta contra el país de acogida. Un sistema educativo descalabrado. Un movimiento político -el de Mélenchon [LFI]-, organizado voluntariamente para crear una fiebre como la del periodo de Robespierre [en la nefasta Revolución Francesa, esto es, una fiebre revolucionaria y criminal]”.
Emmanuel Macron ha gobernado en gran medida con el programa socialista
Trémolet de Villers, el editorialista del diario Le Figaro, prosigue su análisis de la gestación de esta tragedia.
“Una clase política –los diversos matices del socialismo que nos gobierna desde hace 15 años, culpable de inconsistencia y ceguera, cuando no de complacencia», periodo que incluye los 5 años del Presidente socialista François Holland y los 10 años del centrista-en-realidad-medio-socialista Macron. Los reproches de Emmanuel Macron [días antes de estos enfrentamientos] a un policía por no haber tenido suficiente “empatía” hacia quienes le atacaban con piezas de hierro pesadas y adoquines perdurarán como una deshonra indeleble”.
El Presidente Macron, ahora, ha demostrado -nuevamente- su talla como dirigente nacional: dos días después de estos gravísimos sucesos ha salido corriendo a una gira al Golfo Pérsico … cuando no se habían retirado aun del todo las cenizas y los escombros de las calles y de los comercios vandalizados de Francia.
“Si la ultraizquierda, los delincuentes, los saqueadores pueden en unas pocas horas colocar a Francia contra las cuerdas, se debe ante todo a que una ¨monarquía tecnocrática¨ [la del centrista-socialista Macron], embriagada de ella misma, ha arrasado sistemáticamente todas las protecciones morales, culturales y económicas que permiten a una sociedad mantenerse en pie”.
¿Quiénes han sido los protagonistas de los saqueos, incendios y otras formas de violencias?
Un par de días después de la explosión de violencia del día 17 “el Primer Ministro, Sébastien Lecornu, ha respondido a aquella pregunta: una gran mayoría de los individuos que han sido interrogados [por la policía] eran hombres -en torno al 80%-, con edades de entre 18 a 30 años, de los que muchos tenían antecedentes penales. Se puede añadir que proceden casi exclusivamente de zonas urbanas [no del medio rural]”.
Como es fácil de concluir, estas características no encajan en absoluto con la de los adolescentes de los liceos y sin antecedentes, que protagonizaron las manifestaciones en las semanas anteriores al día 17, por las deficientes condiciones de la infraestructura de la enseñanza secundaria.
Por consiguiente, los hombres jóvenes, con antecedentes, que han provocado los destrozos por el país han instrumentalizado la oportunidad de un ambiente de descontento social para lanzar su ataque, con sus propios fines.
Afortunadamente, la policía -y los ministros de Justicia e Interior- han reaccionado rápido y con contundencia, tras sufrir el muy grave desbordamiento inicial. Hasta ayer, unas 2.700 personas han estado en prisión provisional [garde à vue], de las que 217 personas están ya encarceladas, en espera de juicio. Para otros varios cientos de las personas interrogadas por la policía y ahora en libertad continúan las investigaciones judiciales y seguramente muchos de ellos serán también encarcelados o juzgados en las próximas semanas o meses. Naturalmente, en estos momentos, los juzgados están desbordados, pero siguen muy activos.
Responsabilidad directa de los grupúsculos de extrema izquierda
Desde la misma noche del 17 de octubre, tanto el Primer Ministro Sébastien Lecornu, como el -relativamente razonable- Ministro del Interior, Laurent Nuñez, apuntaron a la constelación de grupúsculos de extrema izquierda como los principales responsables de la violencia desatada dicho día. El primer ministro, además, afirmó que dicha ¨ultraizquierda¨ -como se la llama en Francia- “está animada por el deseo de impulsar un gran desorden en el país hasta las elecciones presidenciales [de abril de 2027]”.
Es necesario puntualizar que mientras el potente partido de extrema izquierda La Francia Insumisa (LFI), de Mélenchon, es el principal responsable de crear un ambiente político de extrema crispación y de justificación de los métodos violentos, la mayoría de los políticos de Francia no le asignan el principal papel en la organización propiamente dicha de los saqueos e incendios. Eso sí, muchísimos de sus militantes habrán tomado parte en dichos actos execrables. La Francia Insumisa (LFI) se coloca “en la frontera” de dichos grupúsculos,
Los más importantes de estos grupúsculos violentos, de los muchos activos, son los siguientes: el Nuevo Partido Anticapitalista (NPA), con fuerte influencia troskista; la “Joven Guardia” antifascista; “La Sublevación de la Tierra”; grupo ecologista radical que emplea a menudo la violencia contra proyectos que considera perjudiciales para el planeta Tierra, como las grandes balsas de agua para el riego de plantaciones y la “Federación Anarquista”.
La cuantificación nacional de su militancia varía entre unas y otras fuentes, ya que no proporcionan información clara ni fiable, por razones evidentes. En cualquier caso, comprende muchos miles de jóvenes de las ciudades que, a menudo, saltan de uno a otro grupúsculo.
“Por qué debe declararse el estado de excepción” en Francia si prosigue la anarquía
Esta tajante propuesta ha sido presentada anteayer in extenso por un anterior Secretario General del Tribunal Constitucional francés anterior Secretario General del Tribunal Constitucional francés -allí denominado Consejo Constitucional-, Jean-Éric Schoettl.
“Desde hace unos días las calles de nuestras ciudades quedan arrasadas. Los comerciantes y artesanos, por miles, padecen la destrucción de sus locales y de sus vidas. Los ayuntamientos y los liceos [centros de enseñanza secundaria] son incendiados”.
“Hordas salvajes celebran, bajo ese emblema de la insurrección multipropósito en que se ha convertido la bandera palestina, el matrimonio bárbaro entre el izquierdismo, el nihilismo y la delincuencia ordinaria. Los alborotadores hacen reinar el terror, humillan al Estado y desesperan a nuestros compatriotas”. Ciudadanos que, dicho sea de paso, están comprando armas de fuego a toda prisa estos días, ante la aparente incapacidad del Estado para garantizarles su seguridad, lo que debe ser su primera responsabilidad.
“Francia cae en la cuenta de la existencia de miles de enemigos interiores …”
“¿Qué debe hacerse? Para los poderes públicos la urgencia estriba en mostrar determinación en neutralizar a los organizadores, alborotadores y saqueadores”.
“Nuestras fuerzas del orden lo último que necesitan son instrucciones contradictorias del tipo ¨ocupar el territorio, pero evitando la confrontación¨”, lo que, añado yo, es muy del estilo del Presidente Macron y de su partido centrista.
“Teniendo en cuenta la gravedad que ha alcanzado la situación en este mes de octubre, no resulta exagerado hablar de los prolegómenos de una guerra civil, la consigna clásica que se da a las fuerzas del orden de que “es mejor un escaparate roto que un cuerpo muerto” resulta, en las actuales circunstancias, la peor de las imprudencias”. Esto “Equivaldría a conceder una impunidad” a los agresores e incendiarios. “¿Cuándo llegaría el asalto a una vivienda? ¿Cuándo el primer muerto [a manos de los bárbaros]?”
Numerosos gobernantes europeos señalan una relación entre el problema de la inmigración y la barbarie en Francia
El diario Le Figaro proporciona varios ejemplos de esta postura actual.
“Muchos dirigentes de la UE, entre ellos el [actual primer ministro] húngaro Péter Magyar, establecen una conexión entre las escenas de motines en Francia y el asunto del control de fronteras”. Añadiendo, con respecto a Péter Magyar, que “Cuando contemplamos … esta violencia injustificada, probablemente se comprenderá por todo el mundo la razón por la que Hungría adopta la postura más dura posible frente a la inmigración”.
Donald Tusk, el primer ministro de centroizquierda polaco, sin mencionar directamente los sucesos de Francia, ha declarado tajante que “Polonia no reproducirá los errores de otros países europeos y no pagará tampoco por ellos”, en referencia a que no aceptará la entrada de inmigrantes ilegales procedentes de coladeros como Francia o España, por ejemplo.
Mette Frederiksen, la primera ministra de Dinamarca, socialdemócrata pero firme opositora del buenismo de las “fronteras abiertas”, ha llamado también estos días a reforzar todo tipo de mecanismo de la UE para controlar y recortar el flujo inmigratorio.
Georgia Meloni se ha convertido en septiembre en el primer ministro de Italia desde la Segunda Guerra Mundial que más tiempo ha estado al frente de un gobierno nacional, más de 4 años. Ahora, Meloni colabora estrechamente con los gobernantes europeos antes mencionados, así como con Alemania, Austria, Países Bajos y Grecia para establecer “centros para solicitantes de asilo rechazados”, en países terceros -como Ruanda o Uganda- adonde expulsar a los demandantes de asilo rechazados por tribunales europeos, si sus países de origen -por ejemplo, Argelia- no aceptan su repatriación o si estos demandantes han ocultado su verdadero origen, convirtiéndose -voluntariamente- en apátridas.
“El caos de Francia supone una advertencia para Europa”
La frase de aquí arriba corresponde a los editorialistas del británico The Telegrah, pero en realidad ha sido expresada por multitud de otros medios de Occidente, la mayoría conservadores.
“Emmanuel Macron continúa intentando mantener la tapadera sobre el creciente desorden que asola toda Francia”.
“A pesar de la habitual inclinación de [la sociedad de] Francia a trasladar a la calle sus quejas, esta vez ha alcanzado un grado que no se veía desde los acontecimientos de [mayo de] 1968, que estuvieron a punto de echar abajo la República [entonces presidida por Charles de Gaulle]”.
“Lo que todavía no está claro es si Francia está siendo el precursor de revueltas similares a través del continente. Durante las recientes semanas se han producido disturbios en Albania, Italia, Portugal y España”.
¿Declarar la bancarrota financiera del Estado francés?
En Francia, “El veterano agitador de extrema izquierda Jean-Luc Mélenchon, quien se presentará a las elecciones presidenciales la próxima primavera [en 2027], está sirviéndose de las protestas para imponer su ¨narrativa¨”.
[Por ejemplo,] Mélenchon ha reclamado al BCE [Banco Central Europeo] que cancele miles de millones de euros de la deuda pública francesa [que esta institución accedió a prestar al estado francés]”. Esto es, como solución al gravísimo problema de deuda pública de Francia, que bajo Macron viene acordando un gasto público mucho más elevado que sus ingresos anuales, Mélenchon plantea que el Estado francés se declare en quiebra financiera y renegocie su deuda pública, como han hecho países tales como Venezuela (2017), Argentina (muchas veces), Costa de Marfil (2011), Ucrania (2016), Grecia (2012 y 2015), etc. Operación que se llevaría por delante la moneda única europea, el euro, y mucho más.
Por otro lado, el The Telegraph indica que Marine Le Pen, la líder del partido de derecha dura, es la favorita para ganar la presidencia de la República en las elecciones de abril de 2027. “Si lo consigue, no es previsible que la extrema izquierda vaya a poner fin a sus [ya prolongados] intentos por desestabilizar la Quinta República [creada en 1958, por Charles de Gaulle] o, incluso, echarla abajo”. Una cosa es que una nación europea reforme, ordenadamente, su Constitución y otra, muy distinta, que sobrevenga de manera caótica y violenta.
Otros artículos de mi blog sobre estos asuntos:
Macron es el candidato fluido (o líquido) frente a la candidata y los votantes “sólidos”, aunque nada perfectos. 20 de abril de 2022.
Europa está en plena decadencia y ha dejado de creer en ella misma. 30 de septiembre de 2025.
La inmigración ilegal está pasando al primer plano de la política en Europa. El buenismo está siendo cuestionado. 11 de octubre de 2023.
Lampedusa y el actual agravamiento de la crisis migratoria en Europa. 30 de septiembre de 2023.

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