
Marine Le Pen es una aliada de Putin. Reunión en el Kremlin, en abril de 2022, tras la invasión rusa de Ucrania el 24 de febrero de 2022.
Acerca de la fotografía de aquí arriba, de abril de 2022, el diario digital privado europeo de centro izquierda Euronews, nos informaba de que “La candidata a la presidencia de la República Francesa ha tratado de edulcorar sus relaciones con el Kremlin [aparentando rebajarlas] tras la invasión de Ucrania [que comenzó dos meses antes de aquella reunión]. Sin embargo, [Le Pen] ha expresado abiertamente su admiración por el líder ruso en el pasado”.
Euronews continúa: “Los comentarios de Marine Le Pen en otra entrevista a principios de febrero de aquel año [2022, dos semanas antes de la entrada masiva de las tropas rusas en Ucrania] fueron especialmente elocuentes: ¨No creo en absoluto que Rusia desee invadir Ucrania, dijo”. ¡Gran acierto! Como siempre, Marine Le Pen trataba de validar la propaganda engañosa y “pacifista” de Putin y ocultar sus verdaderas intenciones: invadir toda Ucrania.
Siguiendo con Euronews: “En un hecho sin precedentes, en marzo de 2017 el presidente ruso se reunió en Moscú con una candidata a la presidencia francesa en la carrera hacia el Elíseo de aquella primavera”.
“La entonces candidata del Frente Nacional [Marine Le Pen] … repitió [en esa reunión en el Kremlin] su intención de levantar rápidamente las sanciones de la UE impuestas a Rusia tras su [conquista y] anexión de [la península de] Crimea [y de la gran base naval de Sebastopol, en 2014]”.
Sería seguro que en el futuro este tipo de medidas de capitulación y apaciguamiento frente a las invasiones y amenazas expansionistas de Vladimir Putin serían “el pan de cada día” en una Francia presidida por la dirigente política pro rusa Marine Le Pen.
Marine Le Pen está comprometida con Putin y hasta ha hecho pública su intención de que Francia abandone la OTAN
También serían innumerables las presiones desde el Palacio del Elíseo (sede de la Presidencia) para que la UE suprimiera o se abstuviera de tomar cualquier medida efectiva de presión ante las incursiones expansionistas de Putin, como la invasión en 2008 de dos regiones de la república caucásica democrática de Georgia -cuya dominación rusa prosigue hasta hoy en día-; las injerencias políticas y militares de Rusia desde 1992 en la estrecha franja –llamada Transnistria– de la exrepública soviética de Moldavia, justo al NE de Rumanía; así como la casi total dominación política y militar por Rusia del país -formalmente independiente- denominado Bielorrusia, etc.
En aquella misma época, abril de 2022, tal como informó la cadena pública francesa para el exterior “France 24” -que como sucede con la también pública BBC, tiene una clara orientación de izquierda- Marine Le Pen declaró que “en caso de que ella llegara a la Presidencia, Paris abandonaría el Mando Aliado de Operaciones de la OTAN”, que viene estando dirigido por EE.UU. desde la creación de la Alianza Atlántica, como es lógico, por su inigualada contribución a la Alianza.
Dicha salida de Francia del Comando Aliado de Operaciones de la OTAN -como ya hizo el Presidente Charles De Gaulle en 1966 – sería una de las mayores victorias que Putin podría obtener actualmente respecto a la OTAN.
Desde luego, sería mucho mejor para Putin que el propio EE.UU. abandonara esta Alianza -lo que casi seguramente la destruiría-, pero a pesar de la palabrería muy irresponsable de Trump, eso -simplemente- es muy difícil que suceda. Se enfrentarían muchos de los congresistas conservadores, el Partido Republicano se dividiría en dos y en las próximas elecciones parciales de 2026 los conservadores quedarían barridos en ambas cámaras del Congreso. Supondría el suicidio del Partido Republicano.
Los apoyos internacionales que está recibiendo Marine Le Pen indican qué representa ella realmente: una aliada de Putin y de los partidos sumisos a Rusia. Una posible quinta columna contra la Europa democrática
Además del Kremlin, protestó enseguida el primer ministro de Hungría, el muy veterano Viktor Orbán. Este personaje ha adoptado políticas acertadas en contra del programa woke, en favor de los valores cristianos y nacionales en general, pero nunca ha ocultado su admiración por Putin y su Rusia a los que defiende sistemáticamente. Constituye, por tanto, una quinta columna de Rusia dentro de la OTAN y de la UE, que debe ser neutralizado en todo momento. Menos mal que Hungría es un país bastante reducido … a diferencia de Francia.
También se colocó del lado de Marine Le Pen el actual aliado en el gobierno de Italia de Georgia Meloni, Mateo Salvini -líder del partido La Liga-, que es un furibundo seguidor de Vladimir Putin, a quien la primera ministra de momento controla acertadamente.
Volviendo a Moscú, desde el momento mismo en que se hizo pública la condena de la judicatura a Marine Le Pen, el 31 de marzo, el portavoz del Kremlin, Dimitry Peskov, “criticó la sentencia judicial … caracterizándola como una decisión motivada por razones políticas …”, según informa el diario digital The Moscow Times. Éste es un periódico independiente en lengua inglesa, que tuvo que abandonar Moscú y trasladar su sede a Ámsterdam (Holanda).
El Moscow Times añade que “Un informe de la Asamblea Nacional de Francia, de junio de 2023, describe los ¨duraderos lazos¨ entre el partido de Le Pen, Alianza Nacional, y Rusia. También critica [aquel informe] los ¨frecuentes contactos¨ entre dirigentes del partido y gobernantes de Rusia, calificando al partido como ¨un canal de comunicación¨ para Moscú”.
El informe de la Asamblea Nacional de Francia de junio de 2023 sobre las relaciones entre el partido de Marine Le Pen y Rusia
Quien quiera acceder al informe parlamentario completo, de 218 páginas, pinche aquí. La respectiva comisión parlamentaria estaba presidida por un diputado del partido de Le Pen. El informe se aprobó 11 contra 5. Aquel que prefiera un resumen del informe, en inglés, con numerosas citas originales, puede acceder al Homeland Security News Wire.
Las citas que reproduzco a continuación proceden de la publicación privada estadounidense Homeland Security News Wire (algo inclinada hacia la izquierda), que, a su vez, reproduce pasajes del informe de la Cámara Baja de Francia.
“El informe [de la Asamblea Nacional] analiza lo que describe como el ¨alineamiento¨ de Marine Le Pen con ¨los planteamientos de Rusia¨ durante la ilegal anexión rusa de Crimea en 2014. Poco después de que Le Pen reconociera la anexión [rusa] de Crimea, el Frente Nacional [nombre que entonces tenía el partido de Le Pen] recibió [un préstamo de] 11,5 millones de dólares de un banco ruso próximo al Kremlin” … En la actualidad, 2025, el partido de Marine Le Pen ha devuelto ya todo el préstamo ruso, pero la relevancia de aquella operación queda ahí.
De cara a las elecciones presidenciales francesas de 2017, Marine Le Pen comenzó a tomar algunas distancias con respecto a Rusia, para hacerse más presentable ante los franceses, pero sin romper -en absoluto- aquel vínculo con Putin.
“También señala el informe que [en febrero de 2022, tras el comienzo de la invasión rusa general de Ucrania] Le Pen y su partido ¨condenaron sin ambages¨ la agresión rusa, pero sin cambiar su respaldo a la anexión de Crimea por Rusia”. Recordemos que en abril de ese año 2022 Le Pen se volvía a presentar para ganar la presidencia de Francia y tenía que hacerse “presidenciable” ante sus ciudadanos.
Que un sanguinario dictador e invasor de sus países vecinos pretenda promover algunos valores acertados no es motivo para respetarle ni secundarle
“El informe insiste en que ¨la estrategia de aproximación política e ideológica¨ entre el partido Alianza Nacional y Moscú ¨se ha acelerado¨ desde que Marine Le Pen accedió a la cabeza del partido en 2011”, tras la dimisión de su padre, Jean-Marie Le Pen.
Aquel mismo informe de la Asamblea Nacional señala otra cuestión muy relevante: “con frecuencia Le Pen … ha expresado su admiración hacia Putin en relación a su “retórica nacionalista” [en contraste con el desprecio hacia todo lo nacional de las élites gobernantes de Occidente, sus destructivas políticas de ¨fronteras abiertas¨, la preeminencia que conceden a las organizaciones y tratados internacionales, etc.] y a ¨sus valores cristianos¨ [frente al asfixiante ateísmo radical y los depravados ¨valores woke¨ de las élites occidentales], que Francia debería emular”.
Para que los partidos europeos de la derecha nacionalista y dura se alejen de Rusia, habrán de ir siendo aceptados por los partidos y órganos de poder convencionales europeos … aunque con condiciones
La cuestión a la que aludo aquí es algo así como el popular refrán sobre “qué fue lo primero, el huevo o la gallina”.
Como se decía en la crónica de 2022 a la que me referí anteriormente, del diario digital Euronews, “El encuentro entre Vladimir Putin y Marine Le Pen en el Kremlin reavivó los temores sobre el apoyo ruso a los grupos de extrema derecha en Europa”.
Rusia, efectivamente, está teniendo mucho éxito en ganarse el apoyo de la mayoría de los partidos europeos de la derecha nacionalista … gracias al radical rechazo que estos partidos viven a diario de parte de las formaciones políticas convencionales, de izquierda, centro y derecha, gracias a sus “cordones sanitarios”.
En Francia lo denominan el “frente republicano” y supone una fórmula de ostracismo político de los millones de votantes que dan su voto a estos partidos nacionalistas, a pesar de que respetan el ordenamiento jurídico vigente. En virtud de este ostracismo aquellos partidos quedan excluidos a priori para participar, incluso, en alianzas de gobiernos municipales o regionales.
La superación del bloqueo político y del debilitamiento de los estados democráticos sólo puede logarse mediante una actitud de quid pro quo. Los nacionalistas van siendo aceptados al reparto del poder, a cambio de ir dando la espalda a Rusia y de democratizarse plenamente
La única salida a estas crecientes situaciones de bloqueo político, debilitamiento de los Estados -como actualmente en Francia- y de inclinación hacia Rusia de los ciudadanos y partidos nacionalistas es practicar una frecuente negociación entre los partidos convencionales y las nacientes formaciones nacionalistas.
A cambio de ser aceptadas en las sucesivas mesas de negociación y de participación en el poder, las derechas nacionalistas deben ir alejándose de la Rusia autocrática y -en su caso- de sus propias reminiscencias ideológicas históricas inaceptables, ya sea el fascismo italiano o el antisemitismo de derechas en Francia, como el del padre de Marine Le Pen y fundador de dicho partido.
La actual primera ministra de Italia, Georgia Meloni y su partido Fratelli d´Italia lo han logrado satisfactoriamente, aunque les ha llevado tiempo, claro. Quien lo siga negando a estas alturas, simplemente miente.
También en Italia, pero en el otro extremo del espectro político, el muy antiguo, poderoso y renombrado Partido Comunista de Italia (PCI), también ha conseguido llevar a cabo su transformación democrática, al tiempo que ha sido aceptado a que participe en los poderes del Estado, incluso a nivel nacional. Tras varios cambios de nombre, convulsiones diversas, escisiones y de la evolución de sus respectivos programas políticos, en la actualidad se denomina Partido Democrático y constituyen un partido socialdemócrata, algo radicalizado, naturalmente.
Ahora bien, el cinismo mediático y de los políticos convencionales hace que cuando se habla del partido Fratelli d´Italia casi siempre se siga aludiendo a sus “orígenes fascistas” … de hace décadas. Pero nunca se hace el mismo recordatorio al hablarse del muy respetable Partido Democrático … que procede, nada más y nada menos, que del Partido Comunista.
Otros artículos de mi blog sobre estos asuntos:
Francia se prepara para un ataque de Rusia contra Europa antes de 2030. 29 de julio de 2025.
Lo que Trump persigue en Ucrania y lo que Putin realmente desea. ¿Conseguirá Trump separar a Rusia de China? 17 de marzo de 2025.
Cae el gobierno de Francia por la alianza contra natura de la derecha dura de Le Pen con la extrema izquierda. La irresponsabilidad y el populismo no es la solución. 6 de diciembre de 2024.
El programa político de Le Pen es constitucional, no propone el Frexit, ni es racista, pero rechaza los dogmas de la corrección política que Macron viene aplicando. 14 de abril de 2022.
La victoria de Meloni supone un gran paso adelante para la derecha dura en Europa” (NYT). 30 de septiembre de 2022.

Admirado Don Gustavo,
le sigo desde hace 6 años y siempre me ha parecido ecuánime y sensato. Bien documentado. Sin aspavientos.
Le doy las gracias.
Ahora, me gustaría plantearle lo siguiente:
Que los angloamericanos han rodeado a la URSS, y a Rusia, desde Kiev a Vladivostok es evidente. Que quieren hacer con Rusia lo mismo que con la América virreinal, también es evidente: lo persiguen sin complejos desde el siglo XIX. Que Ucrania es cuna y parte de Rusia desde hace siglos, también. Y que quieren provocar una guerra con Rusia, una más, casi ni lo dudo. La expansión de la OTAN hacia Oriente y el Báltico resulta muy obvia.
¿Lo ve Vd. así o se me escapa algún factor de bulto que no sé valorar?
Agradezco de antemano la atención que guste dispensar a este comentario.
Atentamente,
F. Segarra
Estimado Francisco Segarra:
Gracias por su interés hacia mi blog y, antes que nada, quiero disculparme por el retraso en contestarle; acabo de regresar a Madrid, antes de que lleguen los españoles que aún trabajan, o sea que no se han jubilado todavía.
Si uno se fija únicamente en los pasados 6 u 8 años quizás pòdría concluirse lo que Vd. dice, aunque -creo que todos estamos viendo bien en público que Trump está haciendo todo lo posible no ya para no iniciar una guerra, sino -lo que en mi opinión es calamitoso- prácticamente forzara Ucrania a que claudique. Lo que quiero destacar es que en estos casi 3 meses de Trump lo que nos preocupa a muchos es que en un intento de Trump a acabar esta guerra a corto plazo,»como sea», pero acabarla, Putin sea recompensado con la ayuda directa de la Casa Blanca.
Es indudable que Ucrania ha estado muy presente en la historia de Rusia, desde hace siglos, pero tras el hundimiento de la URSS, en agosto de 1991, sin que Occidente disparara para ello ni un sólo obús, ni una sola bomba, sino como decían las teorías marxistas, «por sus contradicciones internas». En diciembre de 1991 las 3 principales repúblicas soviéticas en Europa -Rusia, Bielorrusia y Ucrania- firmaron enteramente por su cuenta, sin intervención de EE.UU., ni de la ONU, etc.- el Tratado de Belavezha (Belovezha). https://es.wikipedia.org/wiki/Tratado_de_Belavezha
Este tratado establecía la disolución de la Unión Soviética y la independencia de estas 3 repúblicas. Más tarde, se independizaron las demás exrepúblicas soviéticas. Fue un acto enteramente libre y soberano. Que a muchos de los antiguos dirigentes soviéticos no les gustara nada, no quita ninguna validez diplomática al acto de autogobierno de estas 3 repúblicas. El enconces presidente de la República, Boris Yeltsin, firmó estoe tratado, es más fue su principal impulsor, como forma de liquilar la Unión .
Quien ahora quiera reconstruir la Unión, por el motivo que sea, debería emprender una -larga- tarea de ir convenciendo a la mayoría de los ciudadanos y de las fuerzas políticas de estos 3 nuevos países. Pero Putin está siguiendo la vía de la invasión militar y el dominio por la fuerza de partes del territorio de las exrepúblicas soviéticas: Transnistria, Georgia en 2008, la invasión militar de Crimea y de partes del Este de Ucrania en 2014, etc.
Barack Obama (enero 2009 a enero 2017), que era un verdadero «paloma» o apaciguador en política exterior, no movió ni un dedo para parar la invasión rusa de 2014, ni para levantar una alianza internacional que presionara constatemente a Rusia para retirarse de los territorios invadidos. Además, Obama protegió su equivocación y cobardía con una cuestión cierta, pero que no le eximía de haber actuado en 2008: que el mayor peligro estratégico para EE.UU. era China y lo sería cada vez más y que no quería «distraerse» de aquel reto …
Sobre Ucrania ahora, no hay que olvidar que este país tomó la decisión libre (en 1994) -junto a Bielorrusia y a Kazajistán- de deshacerse de las armas nucleares (y de los misiles de la URSS) que estaban en su territorio en el momento de su independencia, que eran muchas. Armas que fueron desmontadas y desactivadas. Si Ucrania las hubiera retenido, al menos en parte, no se habría producido la actual invasión de Rusia. Su pacifismo, les ha salido muy caro.
El caso, es que supone un gran peligreo para Europa que Rusia se crera con derecha a invadir otros países, cuando le parezca bien.
Hoy en día, si EEUU o Europa hubiese querido una guerra contra Rusia, no habría encontrado una mejor excusa para hacerlo, pero no conozco a ningún dirigente de dichos países que, ni siquiera, hya planteado esa posibilidad. Se habla sólo de cómo defender las condiciones de garantía en favor de Ucrania, cuando se llegue a firmar un alto el fuego, para que Rusia no se lo vuelva a saltar, como pasó tras 2014. Yo no veo más actitud agresiva que la de Rusia.
AQhora bien, en mi opinión, Ucrania si debe tener el derecho de plantear su adhesión a la UE, pero no así a la OTAN.
La expansión de la OTAN, con Finlandia y Suecia, en estos 2 últimos años, es consecuencia directa de la ambición expansionista de Rusia. De no ser por eso, Finlandi y Suecia seguirían fuera de la OTAN.
Rusia siempre se ha considerado una potencia aparte, diferente que los demás países de Europa, y así es. Incluso con los zares. Desde que Putin llegó al Kremlin ha forjado una muy estrecha alianza, en todos los terrenos, incluso el militar, con China comunista. Alianza que Trump no tiene ninguna posibilidad de romper, ni ahora ni en un futuro próximo.
Para todos los países europeos democráticos Rusia, y su aliada China, constituyen la mayor amenaza militar y así seguirá siendo. Se debe ceder en que Ucrania no se integre en la OTAN, pero no se debería transigiur en nada más.Si no acabaremos como acabó Europa frente al expansionismo del III Reich, a pesar de que en el vergonzoso Acuerdo de Munich a fines de 1938 el primer ministro británico (Chamberlain) le regaló a Hitler los sudetes de Checoeslovaquia, esto es, toda la larga y ancha franja checa en la frontera con Alemania, que estaba poblada por muchos alemanaes. A los diez meses, marzo de 1939, Hitler invadió el resto de Checoslovaquia. Las ambiciones de Hitler ivan mucho más allá, como ahora las de Putin. O se le para, o seguirá invadiendo Finlandia (una vez más) y sus antiguas repúblicas de Estonia, Letonia y Lituania. Putin no se va a para sólo: hay que plantarse y responder activamente cuando siga invadiendo países, que lo hará si se le deja.
Reciba un cordial saludo,
Gustavo Jaso