
Lo que Trump persigue en Ucrania es romper la alianza estratégica existente entre Putin y Xi Jinping.
Todo el mundo nos quedamos atónitos cuando el nuevo presidente de EE.UU., Donald Trump, a las cuatro semanas de tomar posesión, esto es a mediados de febrero, declaró con toda rotundidad -como si fuera una evidencia- lo que Putin repite desde que metió sus tanques en Ucrania, con el declarado propósito de tomar el control completo de dicho país: que “fue Ucrania quien comenzó esta guerra [en febrero de 2022]”. Pocos días después -a finales de este mes de febrero-, Trump cometió otra infamia al acusar con desprecio al presidente de Ucrania, Volodímir Zelensky, de “ser un dictador, que no quiere convocar elecciones” en su país.
En palabras del experimentado y sensato periodista de internacional, de centro izquierda, del Washington Post, David Ignatius:
“Este martes [18 de febrero] ha sido un día sombrío para EE.UU. El Presidente Trump y su Administración han acogido a Rusia como un socio para la paz sin reclamar que pague precio alguno por la invasión ilegal de Ucrania. Y justo después, en una declaración que pone cabeza abajo los principios de la moral, nuestro presidente ha culpado a Ucrania de causar la guerra”.
David Ignatius nos recordaba, además, que justamente “el dirigente de Rusia ha declarado [en infinidad de ocasiones, desde hace muchos años] que Ucrania no merece la independencia ni la soberanía, ya que no es ¨un verdadero país¨”. Por tanto, Putin no sólo busca arrebatar por la fuerza a otro país parte de su territorio, sino pura y simplemente hacerlo desaparecer de hecho, aunque formalmente mantenga su independencia.
En Ucrania están prohibidas las elecciones durante una guerra
Respecto a la acusación de Trump de que Zelensky “no quiere convocar elecciones” en su país, es totalmente seguro que su equipo le debió informar a tiempo que la Constitución de Ucrania -como la de casi todos los países democráticos- prohíbe la celebración de elecciones estando el país en ¨estado de guerra¨, como es el caso en Ucrania desde febrero de 2022. En Estados Unidos esa prohibición constitucional no existe -habiéndose celebrado elecciones -por ejemplo- en la parte final de la Segunda Guerra Mundial y, por tanto, Trump calculó que podría engañar fácilmente a sus ciudadanos.
Es más, según circuló por medios de comunicación hace unas pocas semanas, diversos colaboradores de Trump estaban buscando posibles sustitutos de Zelensky para la presidencia de Ucrania, entre los antiguos políticos ucranianos de orientación prorrusa, para facilitar todavía más la aceptación del despreciable plan de Trump por parte de Putin.
Como relata el principal diario de izquierda dura del mundo, The New York Times (NYT):
“Ahora algunos de aquellos políticos [ucranianos] prorrusos están probando realizar una -difícil- vuelta al escenario político nacional, alentados por los ataques de Trump a los actuales dirigentes ucranianos y por las peticiones de Rusia … de que se realicen ya elecciones en el país [Ucrania]”. Todos aquellos pretendientes están formulando grandes alabanzas hacia el Presidente Trump (sic).
Por otra parte, el periodista del Washington Post nos informa, que “como el Consejero de Seguridad Nacional de EE.UU., Michael Waltz, ha declarado con acierto, los dos principales asuntos que deberán ser discutidos [y acordados en algún momento] son la cuestión [del reparto] del territorio y de las garantías de seguridad [para Ucrania, de cara al futuro, tras la guerra]”.
¿Por qué tiene Trump tanto empeño por imponer en Ucrania una paz favorable a Rusia?
Uno de los analistas de política internacional del WSJ, Walter Russell Mead, ha dicho que “Esta guerra le supone [a Trump] una amenaza de cara a su electorado. La causa de Ucrania sigue siendo muy popular entre los votantes y congresistas conservadores, por cuanto disgustarles tendrá un coste político [para Trump]”.
Pero, al mismo tiempo, “para muchos de los extremistas MAGA [Make America Great Again, esto es, el ala más conservadora del Partido Republicano] que representan el núcleo de la base electoral de Trump, la creencia de que se puede ganar el acercamiento de Rusia [a EE.UU., en términos generales, alejándola de China Popular] dejando caer a Ucrania, se ha convertido en un artículo de fe”.
Esto es, Donald Trump ha llegado a convencerse de que por medio de la guerra de Ucrania, cediendo una y otra vez ante Rusia y sus inadmisibles reclamaciones expansionistas, va a conseguir trastocar de manera duradera las principales alianzas internacionales hoy día existentes en la planeta. Ucrania deberá ser, en su opinión, sacrificada -en bastante medida- para que Rusia elija a Estados Unidos como su principal aliado estratégico, dejando en un segundo plano su actual y muy estrecha alianza con la China comunista.
De este modo, la amenaza mundial que representa China Popular, que no deja de reforzarse económica, tecnológica y militarmente, año tras año, y cuyo objetivo es desbancar a EE.UU. como la potencia dominante del mundo -Europa incluida-, se vería seriamente debilitada, afianzando el poder hegemónico de EE.UU. … según Trump.
“¿Es posible separar a Rusia de China?”
La revista británica Britain´s World, del Consejo de Geoestrategia, se ha formulado hace poco esta trascendental pregunta.
Hace un mes el columnista del Wall Street Journal (WSJ) Yaroslav Trofimov se hacia casi el mismo interrogante:
“El abrazo de Washington a Putin trata de insertar una cuña entre Moscú y Peking”
Este autor, de origen ucraniano, opina que “Va a ser difícil apartar a Rusia de China, que son dos autocracias que en 2022 declararon [formalmente, en una declaración escrita] que existe entre ellas una amistad ¨sin límites¨. Los dos países han profundizado en su cooperación militar y de inteligencias y alineado sus políticas exteriores. China proporciona a Rusia una ayuda económica esencial, incluyendo microprocesadores y maquinaria herramienta para las industrias de defensa”.
La historiadora estadounidense Anne Applebaum opina que “La adulación del Presidente Trump al presidente ruso Vladimir Putin representa un considerable alejamiento de lo que ha sido la política exterior de EE.UU. durante décadas”.
Concretamente, “A lo largo de años la política exterior estadounidense ha buscado aislar a Rusia por su invasión a gran escala de Ucrania, pero ahora la Administración Trump está preparando un acuerdo con el Kremlin para poner fin a la guerra, sin dejar que Ucrania pueda decir gran cosa”.
“Estas maniobras de Trump están causando preocupación no sólo en Europa sino también en las capitales de los aliados en todo el mundo”.
Los tradicionales aliados democráticos europeos son los más directamente amenazados por el incipiente alineamiento de EE.UU. con la duradera dictadura rusa
La historiadora Anne Applebaum estima que “Trump está efectivamente dando a entender que ya no está interesado en escuchar lo que le tengan que decir sus aliados europeos, al tiempo que se alinea con una potencia que supone una amenaza diaria para Europa … como [atestiguan] los frecuentes incidentes de sabotaje en el Mar Báltico y los ciberataques casi diarios contra casi todo el continente por parte de grupos de hackers de Rusia”.
Por su parte, a este lado del charco, el veterano columnista francés, especializado en geopolítica, del diario conservador Le Figaro, Renaud Girard, tiene pocas dudas sobre lo que todo esto implica.
“Si Trump piensa que EE.UU. tiene interés en construir un partenariado con Rusia en detrimento del que ya tiene con Europa, comete un error. Jamás los rusos abandonarán a los chinos, con quienes mantienen un pleno acuerdo ideológico. Trump no triunfará en su inversión de la alianza [estratégica, entre Rusia y China]”.
Renaud Girard formula una conclusión de la que podrá verificarse su corrección o no en bastante poco tiempo: “Él [Trump] no ganará gran cosa de Rusia y perderá mucho con respecto a [sus tradicionales aliados de] Europa”.
Ayer, día 16 de marzo, según informa el diario británico The Telegraph, la nueva Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, la Sra. Kaja Kallas -de Estonia, lo que da confianza- ha declarado que “las condiciones reclamadas por Rusia para aceptar el alto de fuego con Ucrania [propuesto por EE.UU. y los países europeos] muestran que Moscú realmente no desea la paz”.
El primer ministro británico, el laborista relativamente moderado Keir Starmer, quien está jugando un papel valiente y decidido en esta grave crisis internacional, según nos informa la radioTV pública de Alemania DW, “ha reclamado que el Presidente Putin firme [de una vez] el acuerdo de alto el fuego diseñado por EE.UU., añadiendo que ¨los retrasos y [calculados] titubeos¨ del Kremlin, así como sus ¨continuos y bárbaros ataques¨ en Ucrania, desmienten el supuesto deseo de paz del líder de Rusia”.
El plan estratégico de Putin no es otro que reconstituir en buena parte el anterior imperio soviético en Europa
Unos pocos días antes de la invasión rusa a Ucrania, el 24 de febrero de 2022, yo abordé ya la cuestión de “¿Qué se propone Rusia en Ucrania?”.
Como dije entonces, “Desde que en diciembre de 1999 Vladimir Putin accedió a la presidencia … de la Federación Rusa, una idea parece haberle obsesionado a lo largo de todo este tiempo, que él mismo expresó del siguiente modo (según recogió la BBC en 2005): ¨El hundimiento de la Unión Soviética ha sido la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX [en todo el mundo] … añadiendo que la desmembración de la URSS en 1991 fue ¨un verdadero drama que dejó a decenas de millones de rusos fuera de la Federación Rusa¨ ”.
“… desde la fractura territorial de la URSS en agosto de 1991, aparecieron activas facciones prorrusas en la mayoría de las antiguas repúblicas soviéticas. Militares, jefes de policía, algunos de los nacientes empresarios privados [devenidos multimillonarios], políticos, etc., forjaron lazos con Moscú”. Rusia ha ido interviniendo abierta o encubiertamente en muchos de los territorios de su alrededor, procedentes de la antigua URSS. En Moldavia (al NE de Rumanía), la pequeña franja de Transnistria está totalmente controlada por Moscú.
Asimismo, en la fronteriza región del Transcáucaso, la pequeña comarca de Nagorno Karabaj (Alto Karabaj), situada totalmente dentro del territorio de Azerbaiyán, Moscú ha impulsado -sin conseguirlo todavía- su separación de este último país y su adhesión a Armenia, que casi siempre es un país prorruso.
Además, “En Georgia (al sur del Cáucaso) … en agosto de 2008, Rusia invadió las regiones de Osetia del Sur y Abjasia, que siguen actuando hoy en día como diminutos enclaves independientes, títeres del Kremlin”. Podría seguir con otras injerencias rusas en su extrarradio.
Como la anexión pura y dura de Ucrania o Bielorrusia resultaría muy descarada, Putin aspira a someterlos a un tipo de vasallaje
No hay que olvidar que las regiones conquistadas por Putin a Ucrania de Donetsk y Luhansk, en el sudeste del país, ya han sido declaradas por el Parlamento de Rusia zonas plenamente anexadas.
Pero, todo indica que el Kremlin no considera que la anexión de toda Ucrania le sería favorable en estos próximos años, y lo mismo sucede con respeto al país de Bielorrusia.
Según ha sostenido el centro de estudios (think tank) de Washington, D.C., de centro izquierda, Atlantic Council, “El plan de Putin para un nuevo imperio ruso comprende a Ucrania y a Bielorrusia”. La independencia y soberanía de estos dos países serían suprimidos de facto, aunque formalmente no se unirían a Rusia, sino que formarían con ella una Nueva Federación.
Las sociedades de estos dos países serían “completamente rusificadas”. “En el terreno militar, las fuerzas armadas de estos países pasarían a ser de facto parte del ejército de Rusia”.
Otros artículos de mi blog sobre estos asuntos:
Trump vuelve a ceder ante Putin sobre la guerra en Ucrania. 18 de agosto de 2025.
Francia se prepara para un ataque de Rusia contra Europa antes de 2030. 29 de julio de 2025.
Motivos de la rápida pérdida de apoyo electoral de Trump durante los dos meses desde su toma de posesión. 26 de marzo de 2025.
La traición de Trump a Ucrania y su colaboración con Putin resultan despreciables. Esta infamia desacreditará toda su presidencia, a pesar de los otros muchos aciertos políticos de Trump. 7 de marzo de 2025.
Sólo el dictador Putin ha ganado con el espectáculo en el Despacho Oval entre Trump y Zelensky. 1 de marzo de 2025.
Con la invasión rusa de Ucrania se abre una nueva Guerra Fría en el mundo que Occidente debe ganar. 24 de febrero de 2022.
¿Qué se propone Rusia en Ucrania? El expansionismo ruso. 18 de febrero de 2022.

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