
Alemania impone controles en sus fronteras.
El país que -junto a Francia- más influencia ejerce sobre la buenista -y decadente- Unión Europea (UE), Alemania, desde hoy día 16 de septiembre impondrá controles en sus fronteras con los cuatro siguientes países de la UE: Bélgica, Luxemburgo, Países Bajos y Dinamarca.
La verdad es que en estos pasados meses Alemania ya ha venido activando en sucesivos pasos sus controles fronterizos con los otros cinco países con los que tiene fronteras: Austria, Suiza, Polonia, Chequia y Francia, todos ellos pertenecientes al denominado “espacio Shengen” que se creó para establecer el libre movimiento de personas entre todos los estados miembro de la UE y varios de sus vecinos.
Siendo Alemania el país de Europa que cuenta con más fronteras -con aquellos 9 países- el efecto de estos acertados mayores controles afectará indirectamente a buena parte de nuestro continente.
De hecho, esta libre circulación de personas es considerado uno de los grandes logros de la Unión Europea … que ahora se encuentra en un avanzado estado de resquebrajamiento ante la dificultad para impedir la verdadera invasión humana que está sufriendo Alemania -y el conjunto de la UE- desde que la hiperbuenista Canciller Angela Merkel– proclamó en mitad de la gravísima crisis inmigratoria de finales de 2015 aquella destructiva consigna: “Welcome Refugees!”.
Retención en las fronteras terrestres, a pesar del Espacio Schengen
Según informa el diario estadounidense Christian Science Monitor, “las personas extranjeras [de fuera del espacio Schengen] que deseen entrar en Alemania serán examinadas [y retenidas en la frontera no más de cinco semanas] y [aquellas cuya solicitud sea rechazada] serán expulsadas al país desde el que hayan intentado entrar en Alemania”, esto es, uno de aquellos 9 países. Lo más probable es que esto provoque frecuentes fricciones entre Alemania y sus países vecinos, originando una reacción en cadena de endurecimiento de los controles en estos países vecinos, lo que indudablemente va en la buena dirección, aunque va a desarrollarse de un modo un tanto caótico.
Las mencionadas medidas de un control en las aduanas de Alemania estarán en vigor, de momento, 6 meses. Este es el límite temporal máximo que las normas del espacio Schengen admiten, pero -de uno u otro modo- lo más seguro es que vayan a ser reactivadas de nuevo en el futuro, ya que la crisis de inmigración no va a solventarse en tan corto espacio de tiempo.
Dicho de otro modo, se intentará aparentar que el sistema Schengen va a continuar en pleno vigor, pero en realidad todo este mecanismo está siendo cuestionado, alterado y se está fracturando. Realmente este enfoque políticamente correcto del grave problema de la inmigración ilegal que la Unión Europea viene practicando desde hace décadas, estaba condenado a acabar en fracaso, como el que ahora observamos.
Propósitos del gobierno alemán de centro izquierda
Según ha declarado hace unos días la Ministra del Interior, Nancy Faeser (del Partido Socialdemócrata), “el propósito [de estas medidas] es limitar la inmigración irregular [esto es, ilegal] y proteger nuestra nación de los peligros derivados del terrorismo islamista …”.
Hay que tener en cuenta que “este pasado mes [de agosto], en la población de Soligen, un ataque con cuchillo de un sirio que había solicitado asilo político [en Alemania] dejó tres personas asesinadas. El agresor proclamó su identidad con [la organización yihadista] Estado Islámico. En junio, otro ataque con cuchillo de un inmigrante afgano provocó la muerte de un policía y cuatro otras personas heridas”.
Por otro lado, la revista estadounidense Foreign Policy (FP) recoge la siguiente declaración de la Ministra del Interior: “Hasta que consigamos una protección efectiva en las fronteras exteriores [de la UE], junto con el sistema común europeo de asilo político [acordado en junio de 2024, pero que se implantará en varios pasos], estamos obligados a reforzar los controles en nuestras fronteras nacionales”.
Mayoritario rechazo ciudadano a la política de “puertas abiertas”
Estos nuevos planteamientos de la Ministra del Interior podrían ser compartidos por cualquier ciudadano sensato de nuestros países. El problema es que los gobernantes de los principales miembros de la UE llevan décadas actuando de manera contraria, practicando de hecho una política de “puertas abiertas”, buenista, que ha ido agravando el problema hasta hacerse insoportable.
Entonces, ¿por qué se plantea ahora el gobierno de centro izquierda este gran giro en su política de inmigración? La explicación es muy sencilla: porque la gran mayoría de los ciudadanos alemanes han mostrado claramente en las recientes elecciones (al parlamento europeo y en la región de Turingia) su rechazo a la tradicional “política de puertas abiertas”, retrocediendo intensamente los tres partidos que integran el actual gobierno: los socialdemócratas (SPD), el izquierdoso Partido Verde y el centrista Partido Liberal. Ha crecido mucho el partido de derecha dura Alternativa por Alemania (AfD) y el partido democristiano (CDU), o sea, el conjunto de la derecha.
Las próximas elecciones nacionales en Alemania serán en septiembre de 2025 y, de no intentar ganarse nuevos votantes, los tres partidos gobernantes van a quedar barridos del mapa político de Alemania.
Por su parte, el tradicional partido hegemónico del centro derecha, el democristiano CDU, también se está desplazando hacia políticas de mucha más dureza de las que ha venido propugnando desde los tiempos de Angela Merkel (2005-2021) y aun antes: prácticamente está pidiendo no admitir a casi ningún nuevo refugiado político en los próximos años. Sólo podrían ser admitidos los titulares de un visado para Alemania o de un pasaporte europeo.
Otros 7 países de la UE y vecinos ya adoptaron controles en frontera “temporales” este año
La cadena TV privada europea Euronews nos informa que Austria, Italia, Francia, Eslovenia y tres países escandinavos, tradicionalmente buenistas frente a los inmigrantes: Dinamarca, Suecia y Noruega, han introducido controles frente a los inmigrantes durante 2024.
Una de las columnistas – Isabel Oakeshott- del principal diario conservador británico, The Telegraph, ha titulado su artículo estos días del siguiente modo: “La inmigración en masa está rompiendo la UE en pedazos”, “La decisión de Alemania de imponer nuevos controles en sus fronteras es [un acontecimiento] de dimensiones sísmicas y esto puede ser sólo el comienzo”.
Luego, añade que “En realidad el [Espacio] Schengen … ha venido desintegrándose de manera silenciosa desde hace tiempo”. “Haciendo frente a un número imposible de inmigrantes, los gobiernos han estado aprovechándose de la disposición de la UE que permite a los estados miembro reintroducir controles en sus fronteras durante periodos limitados”.
Concluyendo que “En realidad, lo que inicialmente estaba ideado como una opción frente a [situaciones pasajeras] de emergencia, está convirtiéndose en una necesidad permanente para ciertos estados miembro [de la UE], a medida que una ola de inmigrantes somete a tensiones intolerables los servicios públicos y la cohesión social” de dichas naciones europeas.
Otros artículos de mi blog sobre estos temas:
Georgia Meloni consigue reducir la inmigración ilegal en Italia. Externalización del asilo. 2 de septiembre de 2024.
La inmigración ilegal está pasando al primer plano de la política en Europa. El buenismo está siendo cuestionado. 11 de octubre de 2023.
Lampedusa y el actual agravamiento de la crisis migratoria en Europa. 30 de septiembre de 2023.
Seria oposición al Pacto Mundial sobre Migración. 8 de diciembre de 2018.
El llamado «muro de Trump» en la frontera con México … realmente se empezó a construir en 1993. 6 de febrero de 2018.

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