
El gobierno de Francia a punto de caer. Marine Le Pen y el Primer Ministro Michel Barnier.
Desde hace apenas una semana el muy aceptable gobierno de Francia, dirigido por el experimentado y razonable político de centroderecha Michel Barnier, está perdiendo el apoyo de Marine Le Pen y del amplio grupo de Agrupación Nacional (RN, en francés) en la Asamblea Nacional. Esta jugada gravemente oportunista de Marine Le Pen, y no otra cosa, es lo que está a punto de provocar el hundimiento del actual gobierno francés, que estaba en condiciones de sacar adelante -a lo largo de un par de años- un conjunto de reformas muy positivas y beneficiosas para Francia y para la mayoría de sus ciudadanos, deshaciendo una buena parte de las políticas progres, woke y de fronteras abiertas que el Presidente Macron ha adoptado durante los pasados años.
Por desgracia, todo indica que ya no habrá vuelta atrás en esta locura. Ayer, 2 de diciembre, Marine Le Pen había declarado repetidamente estar dispuesta a secundar la moción de censura que la extrema izquierda del extroskista Mélenchon, líder de la coalición ahora denominada Nuevo Frente Popular (NFP), está a punto de presentar contra el sensato gobierno de Michel Barnier.
En estos momentos, parece que será mañana miércoles, a las 16h. cuando se vaya a discutir en la Asamblea Nacional dicha funesta moción de censura de la extrema izquierda que, salvo un -muy improbable- milagro de última hora, el amplio grupo que encabeza Marine Le Pen secundará, provocando la caída del gobierno Barnier, a menos de 3 meses de su formación.
El gobierno más a la derecha desde 2012
El pasado septiembre afirmé que, “Como todo el mundo reconoce en Francia, el gobierno de Michel Barnier es el que se encuentra más a la derecha desde que en 2012 concluyó el mandato del [gaullista] François Fillon -del partido de centroderecha- con la llegada del presidente socialista François Holland … al que sucedió Emmanuel Macron en 2017”.
El presente gobierno, constituido hace dos y medio meses (el 23 de septiembre), fue prácticamente la única fórmula posible para constituir el Ejecutivo, dada la fragmentación parlamentaria tras las precipitadas elecciones que el Presidente Macron -equivocadamente- convocó para julio de 2024, tras las Olimpiadas de París.
A su vez, se había tardado dos meses y medio (de julio a septiembre) en poner en pie la coalición hoy gobernante, dirigida por Michel Barnier (del partido de centroderecha Los Republicanos, LR). Se trataba de un gobierno débil -por depender, justamente, del apoyo parlamentario externo del partido de Le Pen (Agrupación Nacional, RN)- pero era un gobierno consecuente y dispuesto a afrontar las muchas dificultades existentes: invasión inmigratoria, déficit público descontrolado desde hacía años, lento crecimiento económico, grave inseguridad en numerosos barrios y ciudades, etc.
Ha habido en aquel gobierno un predominio de ministros del partido de Emmanuel Macron (Ensemble, Juntos), pero con 5 ministros “republicanos” y 2 de sendas formaciones centristas. Además del Primer Ministro del partido Los Republicanos (LR).
Michel Barnier ha hecho lo razonablemente posible para mantener la colaboración con el partido de derecha dura Agrupación Nacional
Resulta una descarada hipocresía que Marine Le Pen pretenda que es Michel Barnier el responsable del previsible fracaso del gobierno “por no habernos concedido todos los cambios que hemos pedido” para el Presupuesto del Estado de 2025, que es lo que se ha estado debatiendo en la Asamblea Nacional (o Cámara Baja).
¿Desde cuándo es una obligación en una negociación política conceder todas las reformas que solicite la otra parte? Pero es que Marine Le Pen no tiene ningún otro argumento que justifique la canallesca jugada en la que, ella sola, se ha metido.
Barnier ha aceptado no subir los impuestos sobre la electricidad, por un monto de 3.400 millones de euros, como exigía Le Pen, lo que dificulta el recorte del déficit para 2025. Estaba abierto a negociar la adopción -en alguna medida- de la adición de nuevos medicamentos cubiertos por la sanidad pública. En el plano político, para más adelante, ya había anunciado la reforma electoral para la Asamblea Nacional con el fin de introducir más proporcionalidad, lo que es de gran interés para la Agrupación Nacional (RN) de Le Pen y supone una modificación de calado, con efectos duraderos. Etc.
Peligrosas consecuencias económicas de que caiga este gobierno
Los injustificados confinamientos de casi toda la población adoptados en Francia -como en casi toda Europa (salvo Suecia)- para “hacer frente a la pandemia del Covid-19” dieron lugar a un monstruoso incremento de los déficits públicos. A lo anterior se sumó la grave irresponsabilidad en toda la UE de “aprovechar la crisis sanitaria” para acelerar, con elevadísimos programas de gasto público, la innecesaria “transición ecológica” en el sector energético.
Francia, concretamente, no ha llegado a recuperarse de dichos desequilibrios financieros, de tal manera que su “prima de riesgo” para financiar nuevo gasto público con endeudamiento, ha empeorado bajo la presidencia de Macron hasta el punto de que este día 2 de diciembre el Estado francés tenía que pagar un interés más elevado que el del Estado griego: 90 puntos, frente a los 85 de Grecia. Esto no había sucedido nunca antes y denota una agudísima crisis de confianza respecto a la economía francesa y a sus gobernantes.
De caer el gobierno Barnier, la prima de riesgo -con mucha certeza- alcanzará por lo menos los 100 puntos, lo que agravará el déficit público francés para 2025 y para el futuro.
Al ser Francia la segunda economía de la UE, su crisis financiera ya ha debilitado a la moneda común, el euro, lo que empeora los déficits públicos y de balanza de pagos en los otros 26 países de la UE, al tener que pagar más por los bienes y servicios importados.
También se produciría un caos político, abocándose a nuevas elecciones legislativas anticipadas
Resultaría sumamente difícil, casi imposible, que se formase una nueva coalición de gobierno con la actual composición de la Asamblea Nacional. Y, de conseguirse, tendría una destacada presencia de la extrema izquierda del Nuevo Frente Popular (NFP), en alianza con el partido de Macron y quizás con algún otro -pequeño- grupo centrista.
Y ello, sería consecuencia de la muy irresponsable jugada de Marine Le Pen, quien merecería que la obligasen a dimitir de su puesto en la Asamblea y en su partido … lo que desde luego no va a suceder. Sus bases y aliados (como el antiguo líder del centro derecha, LR, Eric Ciotti) quedarían muy disgustados y la intención de voto para el partido de Le Pen (Agrupación Nacional, RN) se hundiría.
Entonces, ¿de qué se trata -en realidad- toda esta “diabólica” y peligrosísima jugada de Marine Le Pen?
Vincent Trémolet de Villers, director adjunto del principal diario conservador de Francia, Le Figaro, ha dado la respuesta más acertada al anterior dilema.
“Marine Le Pen ha elegido una estrategia radical para acelerar el calendario electoral”… y tratar de solventar su problema judicial personal
Cuando llegue a caer el gobierno Barnier, aparecerá la enorme dificultad de formar un nuevo Ejecutivo viable, con la presente composición de la Asamblea Nacional. Parecería que Le Pen buscase un nuevo adelanto de los comicios legislativos, donde -según ella- su partido obtendría una mayor representación en la Cámara Baja. Pero esto, en realidad, no solucionaría el problema judicial personal por el que ella está ahora muy seriamente amenazada.
No hay que olvidar que la pretendida justificación que la dirigente de la Agrupación Nacional (RN) está desplegando a los cuatro vientos es que existe una “emergencia social”, graves problemas de la gran mayoría de los ciudadanos que ella desea solventar con sus propuestas, pero que el gobierno Barnier y sus aliados macronistas insisten en dejar de lado. Verborrea para tratar de ganarse más votos en las próximas convocatorias electorales.
La cadena TV pública francesa sobre los asuntos internacionales, France24, recoge que hace pocos días “un tribunal ha iniciado un proceso contra [Marine Le Pen] … relativo a unos sueldos de empleados de los diputados de la Agrupación Nacional en el Parlamento Europeo … [proceso] que, antes del 31 de marzo de 2025, podría acabar con la condena de Le Pen a cinco años de cárcel … 300.000 euros de multa y su inelegibilidad durante 5 años, con aplicación provisional inmediata”.
Evidentemente, semejante veredicto -que parece probable- acabaría con su vida política de Le Pen, de forma ignominiosa … y ella ¡quiere llegar a ser Presidente de la República!
Forzar la caída del propio Macron y sustituirle sería lo único que dejaría en suspenso las condenas a Le Pen, al menos durante sus 5 años de presidencia
El muy izquierdista NFP (Nuevo Frente Popular) viene repitiendo -por su cuenta- que tras la eventual caída del Primer Ministro Barnier, ellos están dispuestos a forzar la defenestración de Macron, aunque éste está protegido por la Constitución para mantenerse en su cargo hasta 2027.
Tal parece que Marine Le Pen está pensando en sumarse -irresponsablemente- a aquella estrategia desestabilizadora de la extrema izquierda, el Nuevo Frente Popular. Macron no puede ser expulsado legalmente, pero tras el caos que está creando Marine Le Pen en el país pueden hacerle la vida imposible al Presidente de Francia -legítimo, aunque muy equivocado políticamente- para que se celebren en pocos meses elecciones presidenciales -muy- anticipadas.
Marine Le Pen aspira a haberse ganado, para entonces, la confianza de una mayoría de los votantes de Francia y así acceder al palacio del Elíseo, sede de la Presidencia, antes de aquel fatídico 31 de marzo de 2025 cuando el tribunal haga público su sentencia -probablemente- condenatoria contra ella. Éste sería el “calendario electoral acelerado” al que se refiere el Director Adjunto del Le Figaro, aunque no ha querido desvelar del todo en qué consistiría esta indigna y egoísta maniobra de Le Pen.
Que los diputados de Le Pen “Voten [mañana, día 4] la censura equivale a aceptar el caos de nuestro país con tal de [favorecer] los intereses personales de la Sra. Le Pen”
Este es la acertada interpretación de cuáles son los auténticos móviles de la Sra. Le Pen que, a menos de volverse atrás en el último momento -lo que no parece que vaya a suceder-, interpretación de un político macronista: Renaud Muselier.
Consecuencias de esta probable estrategia desestabilizadora y codiciosa de Marine Len
Como ya he mencionado, la crisis financiera sería gravísima, mucha de la actividad económica se paralizaría, decenas de miles de puestos de trabajo se cerrarían con despidos, los precios darían un salto hacia arriba …
Este tremendo coste para los trabajadores y las clases populares que provocaría la aprobación de la moción de censura habría derivado, en realidad, del supusto “celo por defender a los franceses de a pie”, de Marine Le Pen.
El macronista Renaud Muselier, presidente de la región Provenza-Alpes-Costa Azul, ha caracterizado correctamente la actuación que -parece- que Le Pen se dispone a llevar a cabo:
[Que el partido de Le Pen] “¡Vote la moción de censura, supone aceptar el caos en nuestro país, para favorecer los intereses personales de la Sra. Le Pen!”
“Para evitar su inelegibilidad [de 5 años] por decisiones judiciales, ella está dispuesta a abandonar a los franceses en favor de su carrera [política] personal”.
Si se consuma esta verdadera traición de Marine Le Pen, ella va a hundir a su partido en Francia y -de paso- va a desprestigiar a muchos de los partidos de la derecha dura y nacionalista de los países de la UE, que están en claro ascenso. El rechazo, desautorización y ostracismo hacia ella debería ser total
No dispongo de tiempo ahora para desarrollar estas ideas, pero creo que resultan fáciles de comprender. En los próximos días, me temo, vamos a contemplar, apesadumbrados, el terrible daño que una sola persona puede infligir a todo un movimiento político muy acertado y necesario.
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