
Caminos Reales en EEUU. Fuente de la imagen: elaboración mediante I.A., a partir de mapas del Archivo General de Indias. (Las rutas moradas y azules que parten de Santa Fe, Socorro y El Paso hacia el oeste, eran simples caminos). El ¨Rio Rojo¨, al sur de Nueva Vizcaya, ahora se denomina Río Grande y delimita la frontera entre EE.UU. y México, a partir de El Paso hasta el Golfo.
El presente es el primero de dos artículos que compondrán esta corta serie sobre el tema de los caminos reales españoles en EEUU. En este primero trato el marco histórico en el que se empezaron a concebir y construir estas importantes infraestructuras. En el siguiente artículo expondré el trazado y las características propias de cada uno de los 6 Caminos Reales que compusieron la red de comunicaciones terrestres en territorios que actualmente constituyen Estados Unidos; también expondré las características de algunos de los muchos otros caminos españoles -de un nivel técnico inferior- que también se acondicionaron y usaron durante siglos.
A modo de resumen, se puede decir que a lo largo de más de 3 siglos (entre mediados del s. XVI y finales del s. XIX) la Corona de España construyó, realizó el mantenimiento y protegió el tránsito por los más de 9.000 kilómetros de sus 6 Caminos Reales. Caminos que cubrían casi la mitad de todo el territorio actual de EEUU: concretamente la mitad de la superficie de sus 48 estados contiguos, dejando aparte a Alaska y Hawái.
El Camino Real de Tierra Adentro
El primero y el más importante de dichos caminos reales partía de Ciudad de México, donde se concentró la administración española, siendo la capital del Virreinato de Nueva España. Este Virreinato abarcó todos los dominios de España en Norte y Centro América, así como en el mar Caribe. Las islas Filipinas también estaban comprendidas en este virreinato, pero esto no afecta a la materia de este artículo.
Además, Ciudad de México fue -con gran diferencia- la principal puerta de entrada para los españoles que acabaron adentrándose y asentándose en territorios del actual EE.UU.
Esta trascendental ruta recibió el nombre de Camino Real de Tierra Adentro, esto es, hacia territorios totalmente desconocidos para los europeos.
Avanzaba hacia el norte, llegando a la ciudad de Santa Fe, en una gran zona que se llamó a partir de entonces Nuevo México. Esta importante ciudad fue fundada por los españoles en 1610 y constituye la ciudad española de relevancia situada más al norte en todo el continente americano.
Además, aquella ciudad es preciosa y la más representativa del urbanismo y de la arquitectura españolas de aquella época.
El Camino Real de Tierra Adentro fue durante 3 siglos la principal ruta de entrada de los españoles hacia el territorio hoy de EE.UU.
Si lo desea, puede ver el itinerario de este camino real en el mapa de portada, arriba, donde aparece en color rojo.
Hacia 1550 comenzó su construcción a partir de Ciudad de México y las obras se prolongaron unos 180 años, de modo intermitente, claro. Alcanzó la asombrosa longitud total de 2.500 km.
Se hizo uso de este decisivo camino real más de 300 años, hasta finales del s. XIX: hasta 1882, según Mª Elvira Roca Barea. Incluso, mucho después de la independencia de México, que culminó en 1821, se siguió utilizando dicha ruta, una vez finalizada la presencia de la Corona española en dichos territorios.
Doblez de muchos de los gobernantes criollos del México independiente, hasta hoy mismo
Pese a lo anteriormente dicho, desde hace muchas décadas la gran mayoría de sus gobernantes han manifestado una profunda aversión a España y a su legado histórico y cultural, lo que, aparte de resultar injustificado, merece la mayor repulsa. Está claro que lo que se pretende es adjudicar a España los males derivados de la desastrosa actuación política de muchos de los gobernantes posteriores criollos y, con ello, desviar hacia nuestro país una responsabilidad que en ningún caso le corresponde por los posteriores avatares políticos y sociales que acaecieron en esos entrañables territorios.
La actual presidente de México, Claudia Sheinbaum, representa perfectamente la deshonestidad moral y el cinismo de aquel tipo de gobernantes mexicanos.

Claudia Sheinbaum. Actual presidente de México.
Desfachatez que ya denunció en 2016 Mª Elvira Roca Barea, en su extraordinaria obra “Imperiofobia y Leyenda Negra” (pág. 317): “Cuando suena la hora de la independencia … saltando por encima de cualquier lógica, los descendientes de los conquistadores [esto es, los criollos] se transforman a sí mismos en oprimidos y colonizados”.
La Sra. Roca Barea proseguía del siguiente modo (pág. 318): “Casi dos siglos después de la independencia [en 2016], el hábito [criollo y progre] de achacar a la ¨colonización¨ española el fracaso económico de las naciones de Sudamérica sigue intacto”.
Solo el Camino Real de Tierra Adentro
Salvo esta relevante ruta denominada el Camino Real de Tierra Adentro, que nacía en Ciudad de México, alcanzando la ciudad de Santa Fe, en el actual Nuevo México de EE.UU., no trataré aquí sobre los otros 5 importantes caminos reales que se encontraban enteramente en territorio hoy estadounidense. Estos otros 5 Caminos Reales serán objeto de un próximo artículo que publicaré próximamente.
Por otro lado, tampoco abordaré aquí los diferentes Caminos Reales españoles que siempre discurrieron por territorios hoy dentro de las fronteras de la República de México, tales como el Camino Real de Ciudad de México a Veracruz (en el Golfo), o el de México a Acapulco (en la costa del Pacífico) o el Camino Real de Ciudad de México a Chiapas (Guatemala), etc.
Los primeros europeos en llegar y cartografiar la mitad del actual territorio de EE.UU. fueron los españoles
Más de la mitad del territorio de los actuales Estados Unidos (unos 4,5 millones de km2, de los 48 estados contiguos) fue ¨puesta en el mapa¨ por los descubridores y por las expediciones científicas españolas.
Esto comprende todo el Sur estadounidense, desde la península de Florida hasta California: ver el mapa de aquí abajo.
El territorio español también se extendía desde el rio Misisipi-Misuri (que fluye de norte a sur) hacia el Lejano Oeste, el mítico Far West. En el mapa reproducido aquí abajo la frontera entre la entonces denominada Luisiana Española (en color amarillo) y los EE.UU. (en color gris) en el año 1810 coincidía en gran medida con el curso curvilíneo del rio Misisipi. La extensión de Luisiana era de 2,1 millones de km2, la mitad de todos los territorios de EEUU ocupados por los españoles en aquella época de apogeo.
El centro de aquella Luisiana son las actuales Grandes Llanuras (Great Plains) de EE.UU., que suponen la principal zona de producción agrícola de EE.UU., principalmente de cereales.

Territorios españoles (en amarillo) y de EE.UU. (en gris claro) en 1810, periodo de máxima expansión de España en Norteamérica. En 1821 México se independizó de la Corona española.
Grandísimas extensiones del norte del actual Estados Unidos, como Dakota del Norte, Montana y Wyoming, también estuvieron bajo la Corona de España. La Luisiana Española también comprendía la única ciudad de relieve de estilo francés que hay en EE.UU.: Nueva Orleans, en el delta de rio Misisipi, junto al Golfo.
El caso especial de la Luisiana Española
España adquirió el extenso territorio histórico de Luisiana en 1762, mediante el Tratado de Fontainebleau, cediéndoselo Francia, en compensación, en los finales de la Guerra de los Siete Años, en Europa. Este enorme espacio viene definido por gran parte de la cuenca hidráulica del rio Misisipi.
A su vez, Francia en 1682, había “reclamado diplomáticamente” su posesión 80 años antes. Exploradores franceses habían accedido a la cabecera del Misisipi, procedentes de sus posesiones en el actual Quebec canadiense. Esta circunstancia había creado un gran tapón para la expansión de EE.UU. hacia el Oeste.
Avatares de la histórica gran Luisiana

Territorio francés de Luisiana, cedido a España en 1762. Figuran los actuales bordes de los estados de EE.UU. Por ejemplo, dentro de Luisiana, arriba a la izquierda se encuentra Montana, casi rectangular. Debajo, Wyoming, casi cuadrado. El Misisipi desemboca en el Golfo por la ciudad de Nueva Orleans (en el actual muy pequeño Estado de Luisiana). Fuente: Enciclopedia británica.
Finalmente, con el nefasto expansionismo militar napoleónico en Europa -que destruyó gran parte de nuestro continente-, España perdió Luisiana, revirtiendo nuevamente a Francia, en 1800. Muy poco después, en 1803, Estados Unidos le compró Luisiana por 27,3 millones de dólares, doblando la extensión de su país, antes limitado al tercio oriental de Norteamérica.
Por consiguiente, Luisiana estuvo bajo la Corona española tan sólo 38 años, a pesar de lo cual fue tiempo suficiente para dejar una apreciable impronta cultural, sobre todo en su mitad meridional, como Misuri, Colorado, Oklahoma, Arkansas y Luisiana.
En el norte (Montana, Wyoming, las Dakotas, etc.) la presencia de españoles fue realmente muy reducida, además de breve. A pesar de lo que acabo de afirmar, el nombre del estado de Montana -que linda con Canada-, ya se sabe de dónde viene; hasta Wikipedia admite que procede de “Montaña”. Su capital se llama “Elena”, no Hellen: sin comentarios.
La gran Luisiana bajo el dominio de Francia
“A lo largo de 240 años (1524 a 1763) … los franceses dejaron su sello en Norteamérica de diversas formas”. En 1524 el navegante florentino contratado por la Corona de Francia, Giovanni da Verrazzano, buscando el ¨paso [marítimo] hacia Asia¨ alcanzó la costa nordeste de EEUU (Nueva York, Maine …). Subiendo por dicha costa atracó en la gran isla de Terranova (que desde hace siglos pertenece a Canada), en la desembocadura del rio San Lorenzo. Este rio avanza miles de kilómetros hacia el oeste, llegando a los Grandes Lagos y, finalmente, bastante cerca del nacimiento del rio Misisipi (en Minesota, cerca del Lago Superior, el más occidental), que discurre hacia el sur, hasta el Golfo de México.
Conviene señalar que once años antes, en 1513, el español Juan Ponce de León puso pie en la costa norte de Florida, descubriendo -para los europeos- el continente americano. Más tarde, en 1565, el almirante Pedro Menéndez de Avilés fundó la ciudad de San Agustín que es la ciudad más antigua de todo Estados Unidos y Canadá, que sigue habitada.
La primera ciudad fundada por Francia -que actualmente siga habitada- fue la Ciudad de Quebec, en la desembocadura del río San Lorenzo en 1608, esto es, 43 años después de San Agustín en Florida.
Desinterés de Francia por el desarrollo de sus posesiones en Norteamérica. Planteamiento mercantilista
El Canadian Museum of History, que es una institución cultural oficial canadiense, localizado en Ottawa (capital del país), proporciona los siguientes interesantes análisis sobre la intervención de Francia en aquel país. “Francia avanzó constantemente hacia el oeste y hacia el sur en busca de nuevas fuentes de obtención de pieles [principalmente de castores y visones], desplegando una serie de alianzas con las tribus nativas más influyentes … en busca de seguridad para la muy escasamente poblada Nueva Francia”.
Francia “aplicó el mismo modelo de colonización en Canadá y en Luisiana. Tras financiar [mediante las arcas públicas] las primeras expediciones, Francia se despreocupó de los nuevos territorios descubiertos, dejándolos al cuidado de personas o compañías privadas, hasta verse forzada a intervenir de nuevo”.
El estudio de aquel museo canadiense aporta una reveladora valoración del periodo final de la presencia de Francia en Norteamérica, tanto en Canadá como en Luisiana. “En vísperas de la Guerra de los Siete Años [en Europa] (1756 a 1763), Canadá y Luisiana constituían ¨un gigante con pies de barro¨. Un territorio inmenso … muy escasamente poblado. De hecho, en 1750 tan sólo había 55.000 personas [de origen francés] en Canadá y apenas 9.000 personas [de origen francés] en Luisiana”.
La Guerra de los Siete Años en Europa (1756 a 1763) supuso el retroceso de España y de Francia como potencias europeas y de sus respectivos imperios, al tiempo que Gran Bretaña y Prusia se convirtieron en las potencias europeas hegemónicas, afianzándose el Imperio Británico.
Presencia numérica versus influencia cultural y económica: el duradero efecto civilizador de España
Ya he dicho que en el gran norte la incidencia económica y cultural de los españoles fue escasa pero, por el contrario, influyeron intensamente en las otras zonas de EEUU: con la integración de las diversas comarcas geográficas, con su actividad económica, con el diseño y carácter de sus ciudades, en su ambiente cultural, religioso y humano, etc., hasta nuestros días.
Esto resulta tanto más llamativo ya que el número total de los españoles que intervinieron (soldados, administradores, colonos, religiosos …) en tierras del actual EE,UU. fue siempre muy reducido.
A falta de haber encontrado una estimación numérica profesional sobre el conjunto de este fenómeno, pero si alguna referencia parcial, espero no equivocarme mucho al afirmar que no debieron superar la cifra de 120.000 los españoles que se trasladaron a vivir a los territorios que actualmente pertenecen a EE.UU. Y ello desde, aproximadamente, el año 1540 hasta 1820: unos 280 años, en total. La media anual de dicha emigración asciende, según este cálculo muy elemental, a tan sólo 430 españoles por año.
A esto habría que añadir las personas de las tribus indígenas del actual México que estaban aliadas con los nuevos gobernantes de España, como los tlaxcaltecas y otras que ayudaron a Hernán Cortés a vencer a los sanguinarios mexicas. Indígenas que debieron ser varias veces más que el número de españoles que emigraron a lo que hoy es EE.UU.
Únicamente manteniendo los españoles una estrecha cooperación y alianza con los numerosos colonos indígenas y mestizos (de México) que les acompañaban y, además, también con algunas de las nuevas tribus que habitaban en Arizona, Nuevo México, Tejas, California, etc. los españoles pudieron mantenerse en las nuevas tierras y dejar una impronta que ha llegado hasta el presente.

Caminos Reales en Norteamérica. (Fuente: The Baca Family Historical Project).
Las sandeces indigenistas / progres tratan de ocultar el enorme progreso que supusieron los Caminos Reales de España, frente a las elementales soluciones de los indígenas
Tanto los progres estadounidenses -incluida la enciclopedia Wikipedia-, como los muy sabios socio-comunistas españoles, insisten una y mil veces en eso de que los Caminos Reales españoles siguieron casi siempre por las sendas de las tribus nativas de cada zona de EE.UU. Naturalmente, eso no puede ser verdad, más que en ciertos tramos. Cada tribu se movía en sus áreas y no celebraban “conferencias de coordinación inter-tribus” para la conexión entre los diversos caminos nativos para crear grandes itinerarios de miles de kilómetros.
El verdadero propósito de los progres es minusvalorar la trascendencia de los Caminos Reales españoles (y de todo lo europeo, en general), en favor del absurdo mito del “buen salvaje” del jacobino ¨ilustrado¨ Jean-Jacques Rousseau. Los nativos no tienen culpa de esto, claro; los progres, sí.
Aquellas afirmaciones ideológicas se asemejarían a que alguien sostuviera que las Calzadas Romanas no supusieron, realmente, un gran progreso porque en unos cuantos trechos los ingenieros romanos siguieron algunas primitivas sendas preexistentes. Cualquier persona racional echa mano de algo anterior que le resulte útil, pero eso no invalida el valor de la innovación.
La progresía exalta las cualidades del primitivo transporte terrestre de las tribus nativas en EE.UU., pero trata de ocultar que su conocimiento ni siquiera alcanzaba al diseño y al empleo de la rueda.
Los antiguos dibujos de aquí abajo exponen los únicos medios para el transporte terrestre empleados por aquellos indios: el trineo (travois, término de origen francés), formado por dos largas varas que se entrecruzan delante.

Modos de transporte terrestre de los indígenas de Norteamérica al llegar los españoles. Trineos terrestres (travois, término de origen francés canadiense).
Las sendas que usaban para sus desplazamientos eran igualmente elementales y no tendrían casi nada que ver con el trazado (para largas distancias), la construcción y el mantenimiento de los Caminos Reales de España.
La muy importante red de Caminos Reales de España en Norteamérica
La Revista de Historia nos ofrece la siguiente útil exposición sobre estos caminos.
“… la creación de los Caminos Reales, una red de rutas que conectaban los principales asentamientos españoles en Norteamérica y que jugaron un papel crucial en el desarrollo de la región”.
“Los Caminos Reales eran rutas terrestres establecidas y mantenidas por la Corona española, que servían para unir las ciudades, misiones y ¨presidios¨ [esto es, fuertes militares] de los vastos territorios de la Nueva España. Estos caminos, que en su momento fueron considerados como las arterias vitales del imperio, permitían el flujo de personas, mercancías e ideas a lo largo de miles de kilómetros, desde las costas del golfo de México hasta las remotas tierras del norte de la península de California”.
“El establecimiento de los caminos reales en Norteamérica tuvo sus inicios en la segunda mitad del siglo XVI, cuando los conquistadores españoles comenzaron a explorar y colonizar las tierras situadas al norte de lo que hoy conocemos como México. La necesidad de establecer una red de comunicaciones eficiente y segura fue una preocupación primordial para la Corona, que buscaba consolidar su dominio en la región y promover el desarrollo económico, social y cultural de las nuevas colonias”.
Diseño y construcción de estos caminos reales y su vigilancia por la Corona de España
Siguiendo con el artículo de la Revista de Historia: “La construcción y mantenimiento de los caminos reales no fue tarea fácil. La diversidad geográfica y climática de Norteamérica, con sus extensas llanuras, altas montañas, áridos desiertos y profundos cañones, presentaba numerosos desafíos para los ingenieros y trabajadores encargados de abrir y mantener las rutas. Además, el territorio estaba habitado por una gran variedad de pueblos indígenas, algunos de los cuales resistieron activamente la presencia española y supusieron una amenaza constante para la seguridad de los viajeros y colonos”.
“El trazado de los caminos reales se realizaba mediante un proceso de exploración, negociación y adaptación al terreno y a las condiciones locales. Los españoles solían aprovechar las rutas ya existentes, utilizadas por los pueblos indígenas desde tiempos inmemoriales, y las adaptaban a sus necesidades, construyendo puentes, despejando obstáculos y estableciendo paradas y estaciones de descanso en puntos apropiados. A lo largo de estas rutas, se fueron erigiendo misiones, presidios [esto es, fuertes militares] y villas …”.
Un estudio sobre los Caminos Reales de Juan Hernández Hortigüela, colaborador de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), expresa lo siguiente:
“Fue el mar la ruta natural y principal escogida por España para la conquista, poblamiento y transmisión de nuestra cultura para su expansión por una gran parte del mundo …”.
“No obstante, esas grandes y famosas rutas navales de descubrimientos, que terminaban en los puertos españoles del Nuevo Mundo, no finalizaban definitivamente allí … Con el paso del tiempo, se crearon importantes rutas terrestres de comunicación, transporte y comercio que fueron esenciales para el mantenimiento de la presencia española en las Americas”.
“Los Caminos Reales fueron las principales rutas de comunicación y transporte, que unían ciudades importantes; estaban vigilados estos caminos por el ejército de la corona con soldados encuadrados en la Caballería Ligera, encargados de la protección de los viajeros, las mercancías y el gran tráfico de ganado …”
“Para la Corona española los Caminos Reales fueron comunicaciones fundamentales para el desarrollo comercial y político de los pueblos, generando riqueza entre los indios”.
Otros artículos de mi blog sobre estos asuntos:
Diseñar América. El legado de España en los Estados Unidos. 16 de marzo de 2016. Cristina Gavarrón.
Introducción a la colonización española de gran parte del actual EEUU. 4 de abril de 2017.
Los indígenas de California casi fueron exterminados por los estadounidenses, no por los españoles. 22 de agosto de 2019.
La colonización de California por España. Fray Junípero Serra. 22 de diciembre de 2018.
Impacto histórico de los europeos en la salud de los indios de América. 25 de septiembre de 2018.
Participación indígena en la administración de sus comunidades en las Misiones españolas en California. 9 de julio de 2021.
La retirada de estatuas de Colón y la hipocresía anglosajona. 15 de octubre de 2018.

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