
Tras las elecciones en Alemania, Friedrich Merz (CDU) muy probablemente será el nuevo Canciller (primer ministro) de la República Federal. Merz es de religión católica.
Como nos relata la RadioTV pública alemana (para el exterior) DW, “cuando Angela Merkel accedió al poder en 2002 … el mucho más conservador Merz dejó la política durante años”, ocupando altos cargos en destacadas empresas financieras. “Merz está mucho más dispuesto a asumir riesgos políticos” que la muy timorata y apocada Merkel, a la que se podría comparar en España con el anterior acomplejado dirigente del PP, Mariano Rajoy … o con el actual dirigente, Alberto Núñez Feijoo, siempre temeroso de recortar -ya no digamos de suprimir- las políticas extremistas, liberticidas y woke del PSOE.
A finales de este mes de enero, 2025 -a un mes de los comicios-, el Sr. Merz sacó adelante en el Bundestag (o Cámara Baja) una resolución no vinculante para endurecer mucho las normas sobre inmigración, tras el ataque con un cuchillo en Aschaffenburg de un “pobrecito” afgano demandante de asilo político, con el resultado de 2 muertos, uno de ellos un niño pequeño; esto es, uno de los del “Wellcome Refugees!” de Angela Merkel.
Para sacar esta resolución Merz contó con los votos de la derecha nacionalista -el AfD-, lo que ocasionó un gran revuelo, por haber roto el maldito “cordón sanitario”. Evidentemente, este movimiento de Merz fue una treta de campaña para tratar de arrebatarle votos a aquel partido, pero -ciertamente- rompió el “cordón sanitario” una primera vez, lo que supone todo un hito político en Alemania. Este primer paso con AfD, puede llevar a uno segundo o tercero.
Los cristianodemócratas ascienden y formarán gobierno, mientras que la derecha nacionalista duplica su apoyo y se coloca -por primera vez- como segunda fuerza del Bundestag
En las elecciones de este domingo, 23 de febrero, se ha producido un intenso vuelco en los resultados habituales. En dicho país, los cambios políticos suelen producirse de manera progresiva, de poco en poco, pero no en 2025. Semejante es el hartazgo que se ha ido acumulando en aquella -otrora- satisfecha sociedad.
Destacan dos importantes cambios: el tradicional partido de centro-derecha, la Unión Cristiano Demócrata (CDU), que se presenta siempre aliada con su partido hermano de Baviera (la CSU), se ha alzado a la primera posición, del 24,1% en 2021 al 28,6% de los votos emitidos. (No obstante, este resultado supone el segundo peor resultado de este partido en varias décadas, ante la irrupción de un potente competidor por su derecha: el partido AfD (Alternativa por Alemania).
Al mismo tiempo, y por primera vez desde 1949, un partido de derecha dura, nacionalista y populista -Alternativa por Alemania (AfD)- se ha colocado holgadamente en segunda posición, habiendo obtenido el 20,8% de los votos, doblando sus resultados de 2021: 10,3%.
El histórico partido de centro izquierda, el Partido Socialdemócrata (SPD) -cuyo líder Olaf Sholz ha venido siendo el Canciller (primer ministro) de la República desde 2021, ha obtenido el peor resultado desde la Segunda Guerra Mundial: el 16,4%, frente al 25,7% de 2021.
Esto supone un clarísimo castigo a la gestión gubernamental de Sholz de los pasados años.
Los demás resultados de las elecciones
Justamente en estas elecciones a la Cámara Baja (o Bundestag) se ha aplicado una reforma de las normas electorales que, entre otros aspectos, ha reducido el número total de escaños de 736 a 630, lo que dificulta la comparación con el Bundestag que resultó en 2021, cuando se formó la coalición tripartito entre los socialdemócratas (SPD, con Olaf Scholz como Canciller), el partido de extrema izquierda ecologista, los Verdes, que es el más potente de todo el mundo y el Partido Liberal (FPD), centrista y muy favorable a la economía de mercado y a las empresas privadas.
Ante el intenso desgaste de dicho gobierno, estos tres partidos han sufrido ahora un serio retroceso electoral. Los socialdemócratas, por ejemplo, han cosechado su peor resultado en varias décadas, bajando del 25,7% del voto, al 16,4%. Con toda seguridad Olaf Scholz dimitirá en poco tiempo como líder del SPD.

Datos: Para 2021: Wikipedia. Para 2025: DW. (Datos del 24 febr. 2025)
(DW es la radiotelevisión pública federal, para el exterior)
Los que han salido peor parados son los liberales (FPD), que han tenido que aceptar en el gobierno el intervencionismo económico y las políticas climáticas, ambas muy rechazadas por sus votantes. De un considerable 11,4%, a sólo el 4,3%. Como en Alemania existe la norma electoral -que sería fantástica para España- de que sólo acceden a la Cámara Baja consiguiendo al menos el 5% del total de votos, los liberales se han quedado ahora con cero diputados, frente a los 91 que han tenido hasta ahora. Sus dirigentes se lo pensarán dos veces antes de volver a aliarse con los partidos del intervencionismo económico y de las políticas liberticidas woke.
Resultado de Los Verdes y del partido La Izquierda
Por su parte, los ecologistas radicales de Los Verdes también han retrocedido, pero sus votantes son muy empecinados y el gobierno ha aplicado muchas de sus medidas para “salvar el planeta”; sólo han bajado del 14,7% al 11,6%. A pesar de ello, el partido lo está viviendo como una severa derrota -nunca tendrán otra oportunidad como la de estos pasados años- y por ello su dirigente Robert Habeck, actualmente todavía Vicecanciller, ha dimitido de su cargo en el partido.
Finalmente, el partido de extrema izquierda, procomunista, denominado La Izquierda, que nunca ha estado presente en un gobierno nacional, ha crecido con fuerza, pasando del 4,9% al 8,8%. Parecen haber recibido todos los votos que han perdido Los Verdes.
Por consiguiente, con la excepción de la CDU, puede decirse que en general han retrocedido los partidos más o menos del centro político, reforzándose los partidos más extremistas.
Sobre el ascenso de la derecha nacionalista y populista del AfD
Acerca de este fenómeno -que AfD se haya convertido en el segundo partido del país-, los editorialistas del WSJ consideran que “no es difícil de comprender porque los alemanes se hacen más proclives a este partido en los sucesivos comicios generales, aunque esto comporte un cierto riesgo” … “por las simpatías nazis de algunos de sus dirigentes”.
“Alemania está entrando en el tercer año de recesión económica [lo que no sucede en ninguno de los otros grandes países occidentales], debido a las desastrosas políticas energéticas [cierre de todas las centrales nucleares y excesiva expansión de las renovables], al tiempo que se elevan los impuestos y que el elevado intervencionismo estatal con fines sociales paraliza la economía”.
“Los votantes están también hartos de los fallos de [las políticas de] inmigración. Esta campaña se ha centrado en los costes fiscales y sociales de acoger cientos de miles de inmigrantes de Oriente Medio, especialmente por los crímenes cometidos y la sospecha de [nuevos y próximos] atentados terroristas”.
Los editorialistas del WSJ resaltan, que “tan sólo Alternativa por Alemania (AfD) ha reclamado sistemáticamente repensar las obsesiones ¨verdes¨ y las políticas de inmigración”.
Las posibles coaliciones de gobierno
A diferencia de casi todas las anteriores elecciones a la Cámara Baja de Alemania, en esta ocasión las posibilidades de constituir un gobierno nacional en base al reparto de diputados que ha resultado se limitan a únicamente tres, que se muestran en el siguiente cuadro.

Datos: DW. (Datos: 24 febr. 2025)
(DW es la radiotelevisión pública federal, para el exterior)
A) La primera coalición factible, a la que allí denominan la Gran Coalición, se ha constituido ya varias veces en la historia de Alemania durante las pasadas décadas. Agruparía a los dos grandes partidos tradicionales: la Unión Demócrata Cristiana (CDU), junto a su partido regional en Baviera, la Unión Social Cristiana (CSU) -ambos de centro derecha-, con el Partido Socialdemócrata (SPD), de centro izquierda. En esta ocasión, podría apoyarse en los 328 diputados con que contaría en el Bundestag, pero supondría una mayoría un poco estrecha frente a los 316 escaños que aseguran una mayoría: trece diputados díscolos podrían echar abajo al gobierno con ocasión de alguna de las crisis políticas nacionales que -sin duda- van a producirse en los próximos años. Dicho de otro modo, esta solución adolecería de una cierta inestabilidad.
B) También sería factible una Gran Coalición ampliada, que integraría también a los diputados extremistas del Partido Los Verdes. Dicho gobierno contaría con una gran estabilidad externa, con 413 diputados, pero la inestabilidad se trasladaría a su interior, con interminables discusiones para tomar cualquier decisión de calado.
El anterior gobierno, del Canciller Olaf Scholz, se eternizaba en adoptar las principales decisiones y finalmente cayó por sus discrepancias de fondo con uno de sus integrantes, el Partido Liberal, que es de centro derecha, en lo referente a las asfixiantes medidas climáticas que Olaf Scholz se proponía seguir adoptando.
El nuevo Canciller Friedrich Merz parece optar por la Gran Coalición
Todo indica que Friedrich Merz (de la CDU) ha rechazado ya esta opción ampliada, inclinándose por la sola alianza con el centro izquierda: los socialdemócratas. Entre otros motivos, Merz es muy consciente de que la rapidez en acometer las medidas del giro a la derecha es decisiva para no perder el apoyo de la mayoría de los votantes.
C) La tercera opción, la alianza con la derecha nacionalista y populista de Alternativa por Alemania (AfD), permitiría desarrollar con rapidez y de modo sistemático el programa de grandes reformas que exige las diversas crisis que está sufriendo el país, desmontando la locura climática que emprendió Angela Merkel, construyendo unas 50 centrales eléctricas de gas (lo que es anatema para los ecologistas y para sus tontos útiles) y quizás replanteándose la apertura de algunas de las nucleares cerradas. El fortalecimiento de la legislación contra la inmigración ilegal y el abuso sistemático de los solicitantes de asilo político también se llevaría a cabo con la celeridad que reclaman los ciudadanos.
En buena parte de la Europa democrática se está abriendo paso esta vía de coherencia y determinación, frente a las demandas de los votantes y al fracaso del consenso progre que se ha venido aplicando desde hace tres décadas. Comenzó este proceso con la -muy exitosa- primera ministra de Italia Georgia Meloni, ha seguido por Holanda, Suecia y Finlandia y, en cualquier momento, podría suceder también en Francia y en Austria.
En Alemania, quien va a ser el nuevo canciller, Friedrich Merz (CDU), ha proclamado su rechazo a esta solución pero se siente muy presionado por el nuevo Presidente de EE.UU., Donald Trump y por su mano derecha, Elon Musk que, incluso, cometió la descortesía diplomática de llamar abiertamente a los alemanes a que votasen a AfD antes de los comicios.
Lo que todo el mundo sabe es que si Friedrich Merz fracasase, en la siguiente elección general -que posiblemente se adelantaría del plazo legal de cuatro años-, Alternativa por Alemania (AfD) se convertiría en el primer partido, asumiendo la responsabilidad de gobernar Alemania.
Eliminación del legado de Angela Merkel del ecologismo extremo, de sumisión a los programas de la izquierda -empezando por las fronteras abiertas- y de cooperación con el principal enemigo estratégico de la Europa democrática: la dictadura de Rusia
Como una periodista del diario conservador británico The Telegraph ha titulado su columna, hace unos días:
“Pase lo que pase ahora, el Merkelismo está acabado”.

Angela Merkel (2024). Canciller de Alemania de 2005 a 2021.
En lo referente al muy irresponsable cierre de los 17 reactores nucleares de Alemania, que proporcionaban al país el 25% de su electricidad, con total seguridad de suministro, que Angela Merkel decidió tras el accidente nuclear de Fukushima (Japón), en 2011, puede decirse que es el único país del mundo en haber efectuado semejante suicidio energético y económico.
Actualmente, el precio de la electricidad en Alemania es la más cara de Europa -un 70% superior a la media europea-, provocando directamente la fuga de todo tipo de actividades industriales intensivas en energía a otros países con bajos precios (como EE.UU. y China). La fabricación de acero, metales, productos químicos y cerámicos y, en buena parte los vehículos, entran en esta categoría. Alemania se está desindustrializando a toda velocidad.
Hace unos pocos meses el partido de centro derecha CDU planteó estudiar rápidamente la viabilidad de volver a poner en funcionamiento una buena parte de las centrales nucleares que fueron cerradas por Angela Merkel (en 2011 y 2012) y, finalmente, por el gobierno socialdemócrata y de Los Verdes, en 2023. Esperemos que ahora el gobierno de la CDU proceda a realizar dicho estudio, sin demora.
En cuanto a la integración laboral de los refugiados políticos en Alemania, baste decir que es tan reducida que tras 5 o 6 años en el país casi la mayoría (en torno al 46% de ellos) no dispone todavía de un trabajo, viviendo aún de los inacabables subsidios que les proporciona la República Federal Alemana. Claro que mucho peor es el comportamiento violento y criminal que practican bastantes de los refugiados y de quienes están solicitando dicho estatus privilegiado, sin en realidad merecerlo, ya que viene siendo un auténtico coladero.
Con toda seguridad, la catastrófica llamada efectuada por Angela Merkel en el momento de la invasión inmigratoria de 2015, “Welcome Refugees!” y su prolongación buenista -con pocos cambios- hasta la actualidad va a ser radicalmente abandonada, ¡por fin!, por el nuevo gobierno de Friedrich Merz.
En la enorme ola de inmigración ilegal a Alemania en 2015, el número total neto de quienes entraron fue de 1.140.000 personas. En 2016, fue de otros 500.000 inmigrantes ilegales. (Ver la pág. 2 de este informe oficial de Alemania).

Noviembre de 2015. En los Balcanes, camino de Alemania y de otros países desarrollados.
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