
Cae el gobierno de Alemania. El Partido Liberal (FDP) queda fuera de la coalición tripartita. Olaf Scholz (SPD) continuará como Canciller (jefe del Gobierno) hasta las elecciones.
La coalición de tres partidos gobernante en Alemania desde hace prácticamente 3 años -diciembre de 2021- bajo el canciller socialdemócrata Olaf Scholz, se descompuso este pasado día 6 de noviembre. El Canciller Scholz destituyó al Ministro de Finanzas (y líder del Partido Liberal, FDP) Christian Lindner. Enseguida, presentaron su dimisión los otros ministros liberales, rompiéndose la coalición y quedando en minoría parlamentaria.

Christian Lindner, líder del Partido Liberal FDP y, hasta ahora, Ministro de Finanzas.
Este partido centrista FDP es firme partidario de la economía de mercado y de una escasa intervención del sector público en la economía. Esto es, su postura en este relevante asunto es casi diametralmente opuesta a la del Partido Socialdemócrata y a la del partido de izquierda dura Los Verdes, que es el más potente de todas las formaciones políticas ecologistas del mundo. Por ello, estos tres años han estado salpicados de interminables debates internos y aplazamiento de importantes decisiones en el ejecutivo federal. La inestabilidad del gobierno era previsible desde su comienzo.
Las elecciones generales se adelantarán al 23 de febrero de 2025, siete meses antes de lo previsto, que era septiembre.
Los editorialistas del The Wall Street Journal (WSJ), que es el principal diario conservador de EE.UU. y del mundo, han colocado el siguiente título y subtítulo:
“La última de las víctimas en Europa del Cero Neto [de emisiones de CO2]”
“La coalición de gobierno alemana se viene abajo por el impacto de las políticas climáticas”
En el más destacado diario conservador británico, The Telegraph, los editorialistas afirman lo siguiente:
“El gobierno de Scholz parece haber sido víctima de sus propias políticas verdes, con el Ministro Lindner solicitando que se reconsidere el cierre de las centrales nucleares [la última de las cuales dejó de funcionar en abril de 2023] y criticando la obsesiva dedicación de Alemania a conseguir el Cero Neto [de emisiones]”.
Discrepancias sobre cómo reactivar la economía alemana que padece un estancamiento duradero
No pocos medios de izquierda han tratado de difuminar la causa de la caída del gobierno alemán con alusiones genéricas a “diferencias en torno a la política económica” a seguir.
Ahora bien, el diario digital centrista de EE.UU. “Politico” señalaba que “una cuestión central sobre las divergencias [en el seno] de la coalición ha sido la adopción del Presupuesto [del Estado alemán] para 2025 -en el que existe un ¨agujero¨ de no menos de 2.400 millones de euros y quizás mucho más-, así como también acerca de las medidas [necesarias] para relanzar la abatida economía [de Alemania]”.
Durante muchas, muchas décadas Alemania fue la locomotora económica de la Unión Europea. Respecto a su sector industrial era el de mayor volumen de los 28 países de la UE (cuando Reino Unido estaba dentro). Además, lo caracterizaba su poderoso dinamismo y adaptabilidad a los cambios en la economía mundial y en las técnicas de fabricación. No en vano las potentes empresas industriales de Alemania exportaban sus bienes de equipo a los cuatro rincones del planeta, incluido EE.UU. y China, las dos mayores economías del mundo.
Pero, aunque en España haya pasado -nuevamente- muy desapercibido, el gigante económico alemán ha caído -durante los últimos años- en un peligroso, inédito y duradero estancamiento económico.
Esto es particularmente llamativo en su otrora imbatible sector industrial, muchas de cuyas empresas están emigrando últimamente a los países con menores costes de la energía, como EE.UU. y China, en una elocuente “fuga del carbono” [carbon leakage].
Desacuerdos sobre cómo sacar a la economía de Alemania del estancamiento
Nivel actual (2º trim. 2024) del PIB real en comparación con su valor previo a la pandemia (4º trim. 2019), en los países del G7 y en la Eurozona (20 países, con moneda común, de los 27 UE)

Fuente: Biblioteca de la Cámara de los Comunes británica, con datos de la OCDE.
El gráfico de aquí arriba, preparado con datos de la OCDE, pone de relieve que de las siete grandes economías del mundo libre (el G7), únicamente Alemania no ha logrado todavía (durante el segundo trimestre de 2024) que su Producto Interior Bruto (PIB, esto es el volumen total de su actividad económica) haya superado el nivel del PIB que tenía justamente antes de la gran crisis de la pandemia del Covid (esto es, durante el 4º trimestre de 2019), hace 4,5 años.
¿Habrá impactado la acelerada transición energética en el estancamiento económico de Alemania?
¿Tendrá el estancamiento alguna relación con las muy intensas y contraproducentes medidas adoptados en Alemania para lo que hoy llaman la transición ecológica, dedicando -desde hace más de dos décadas- anualmente, decenas de miles de millones de euros en subvenciones (públicas, claro) para las muy intermitentes e ineficaces llamadas “energías limpias”, especialmente la eólica y solar?
Tanto o más decisivo -para el actual estancamiento económico alemán- ha sido la desastrosa decisión de cerrar totalmente la amplia y segura red de centrales nucleares, la más extensa de la Europa democrática -excluyendo Rusia-.
El parque nuclear de Alemania era de 17, en 2011, antes del accidente nuclear de Fukushima, en Japón). Centrales que proporcionaban al gigante económico alemán nada menos que el 25% de sus necesidades de electricidad, de un modo estable y seguro, y prácticamente sin recibir subvenciones del Estado. La fracasada dirigente del partido CDU y Canciller de Alemania (2005 a 2021), Angela Merkel, fue la responsable de asumir desde 2011 la política antinuclear del lobby ecologista Greenpeace.
La demagogia ecologista y de Angela Merkel ha empobrecido el país, aumentando la verdadera contaminación y la generación de CO2
A medida que Angela Merkel fue desconectando las centrales nucleares de la red, se vio obligada a reabrir las centrales térmicas de carbón que, esas sí que contaminan en forma de partículas sólidas y elementos gaseosos perjudiciales para la salud humana (como los óxidos de azufre y de nitrógeno), para que no se produjeran grandes apagones de luz en Alemania. También hubo de retomar Angela Merkel la explotación de los yacimientos de carbón en el país, con sus respectivos efectos contaminantes.
Aunque el CO2 no supone realmente ¨contaminación¨ (no perjudica a los humanos, ni a los animales y es muy beneficioso para todo tipo de vida vegetal), lo relevante es que las centrales de carbón generan grandes volúmenes del gas que los ecologistas y la Sra. Merkel decían querer disminuir fuertemente: el CO2.
El efecto neto de la sustitución de la electricidad nuclear por la producida a partir del carbón ha sido … mucha más contaminación para los humanos y mucho más CO2, y eso para contentar a Greenpeace e intentar ganar votos … de forma irresponsable y demagógica y con efectos muy dañinos para las condiciones de vida de la mayoría de los ciudadanos alemanes, que se están empobreciendo.
El partido de centroderecha CDU se distanció rápida y explícitamente del legado de Angela Merkel al poco de perder ésta el poder
Ya en 2023, tan sólo dos años tras la salida de Merkel de la Cancillería (2021), “su propio partido [la CDU] cuestionó sus méritos para recibir la más alta de las condecoraciones [de Alemania, que le había concedido el presidente -socialdemócrata- del país, Steinmeier]”.
“El adjunto al [nuevo] líder del partido [CDU, en 2023], Carsten Linnemann, añadió que ella [la señora Merkel] había incurrido en ¨graves errores¨ durante sus años en el poder …” “Destacó su decisión de cerrar todas las plantas nucleares de Alemania y haber abierto las fronteras del país a los [supuestos] refugiados durante [la gran invasión de finales de] 2015”, aireando a los cuatro vientos su tristemente famoso eslogan de “Wellcome refugees!”.
Angela Merkel es un caso emblemático en Europa de lo que en EE.UU. llamarían “una-conservadora-solo-de-palabra”, haciendo el juego a la izquierda en casi todos los grandes asuntos de Estado. En España, que somos más directos y bruscos (quizás, excesivamente), la denominaríamos una “tonta útil” al servicio de nuestros adversarios políticos.
Incluso en el circo mediático-ecologista de la COP 29 (de Naciones Unidas, en Bakú), 31 países reclaman que la energía nuclear se triplique para 2050
En estos días se está celebrando en la agradable capital de Azerbaiyán (país que se encuentra al sur de la cordillera del Cáucaso y en la costa del Mar -interior- Caspio) la farándula anual de los activistas radicales del Cero Neto mundial y de los representantes de todos los países del mundo para revolucionar el sector internacional de la energía, repartiéndose cientos de miles de millones de dólares en subvenciones, cada año, con la excusa de la -inexistente- emergencia climática.
Pues bien, en este ambiente tan progre y extremista, donde Greenpeace ha venido gozando de gran admiración (claramente ya en caída libre), 31 países se han declarado abierta y formalmente en favor de que se tomen medidas efectivas para que en 2050 haya 3 veces más capacidad nuclear instalada en el mundo que en la actualidad.
Atención, no se trata de países cualquiera; todo lo contrario. Estados Unidos (todavía bajo la Administración progre de Joe Biden); Reino Unido (con el nuevo gobierno Laborista, del premier Keir Starmer); Canadá (con el primer ministro woke y anti combustibles fósiles, el niñato Justin Trudeau, con una popularidad en fuerte disminución); Francia (con el presidente centrista proizquierda Emmanuel Macron, quien llegó al poder en 2017 con el grandioso plan de cerrar todas las -numerosas- centrales nucleares del país); Japón (con un primer ministro conservador y nacionalista); Corea del Sur (con un primer ministro conservador); Suecia (gobierno de toda la derecha); Finlandia (gobierno de toda la derecha); Holanda (nuevo gobierno de la derecha y del centro político), Polonia (nuevo primer ministro de centroizquierda, liberal: Donald Tusk); Croacia, Rumanía, Bulgaria, Chequia, Eslovaquia, Eslovenia, Hungría, Ucrania, Turquía, Marruecos, Nigeria, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y otros varios países de escasa relevancia.
Greenpeace ha estado perjudicando las economías de decenas de países occidentales durante casi 40 años
Greenpeace y sus conmilitones de las otras organizaciones ecologistas han venido dañando a un gran número de países, a lo largo de casi 40 años, desde el accidente nuclear de Chernóbil en 1986.
Durante esas casi cuatro décadas, Greenpeace se ha opuesto radicalmente no solo a aumentar el número de las centrales existentes, sino que ha exigido -con desmesurada soberbia- el cierre de todas las centrales que se encontraban operativas en el mundo, siendo así que resulta que la energía nuclear en realidad es casi imprescindible para aumentar la generación de electricidad y para dar estabilidad a las redes eléctricas de decenas de países … al tiempo que no emiten ningún CO2, para a quien le pueda interesar esas cuestiones.
Por otra parte, “Rafael Grossi, el director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica ha declarado [el 14 de noviembre] ¨no estar sorprendido¨ de que se haya reabierto en Alemania el debate sobre si volver a poner en actividad y conectar a la red eléctrica las centrales nucleares … ya que Alemania es el único país [del mundo] que ha procedido a un cierre completo de sus centrales nucleares”. Japón no cerró -de modo permanente- todas sus centrales ni tras el accidente de Fukushima en 2011, lo que fue un gran acierto.
En las elecciones de febrero de 2025 va a producirse un fortalecimiento de los demócrata-cristianos y de la derecha dura
Los tres partidos que han gobernado en coalición están hundidos en las encuestas electorales desde hace más de un año. El Partido Socialdemócrata (SPD) no obtiene mas que en torno al 16%, frente al 25,7% de 2021. Los radicales del Partido Verde reciben un apoyo del 11%, en comparación al 14,7% en 2021. El Partido Liberal, favorable a la economía de mercado, se encuentra en una situación crítica, esto es, por debajo del 5%, lo que le dejaría fuera del Bundestag (parlamento). En 2021 logró el 11,4%.
Por el contrario, el tradicional partido de centroderecha (la CDU, aliada a la CSU bávara) subiría del 24,1% de 2021, al 33% en la actualidad. El partido de extrema derecha Alternativa por Alemania (AfD), que alcanzó el 10,4% en 2021, alcanzaría ahora en torno al 18%, situándose como la segunda organización más votada, por delante de los socialdemócratas.
Es prácticamente seguro que la democracia cristiana (CDU/CSU) no se aliará -ahora- a Alternativa por Alemania, por lo que deberá apoyarse en los socialdemócratas o en los liberales, si consiguen salvar los trastos. No obstante, no se podrá dejar totalmente de lado, en todos los asuntos, lo que propugne la extrema derecha (AfD), por ejemplo referente a recortar las políticas climáticas y aplicar medidas mucho más drásticas frente a la inmigración ilegal. De no hacerlo así el nuevo gobierno, seguirá creciendo el apoyo a la AfD, como viene sucediendo desde hace años.
Si los demócrata-cristianos actuaran en el futuro con acierto, podrían influir en que la extrema derecha evolucionara en un sentido democrático y constitucional, como está sucediendo en tantos países europeos: en Francia, Italia, Holanda, Suecia, etc. ¿Acaso el pequeño partido alemán La Izquierda no procede, en buena parte, del Partido Comunista de Alemania oriental? Y en Italia, el actual y poderoso Partido Democrático evolucionó directamente del Partido Comunista de Italia (el PCI).
Otros artículos de mi blog sobre estos temas:
Gran vuelco hacia la derecha en las elecciones de Alemania. El “legado” de fronteras abiertas, apaciguamiento con Rusia y cierre de las nucleares de la nefasta Angela Merkel, enterrado para siempre. 26 de febrero de 2025.
Los agricultores derrotan las políticas climáticas en Alemania. 13 de enero de 2024.
Grave traspiés del Canciller alemán en la descarbonización de la calefacción de los hogares. Un respiro para los ciudadanos. 21 de julio de 2023.
El Gobierno de Alemania estudia prohibir el uso del automóvil los fines de semana … para combatir el cambio climático. 18 de abril de 2024.
11 millones de empleos industriales en peligro en la UE por el Pacto Verde. Suicidio industrial. 23 de abril de 2020.
25 nocivas consecuencias de las políticas climáticas. 18 de diciembre de 2019.
Si Alemania recorta sus políticas climáticas, Europa le seguirá. 13 de mayo de 2020.
Muertes e inundaciones en Alemania. No se deben al cambio climático, sino a un gran fallo del sistema de protección civil. 25 de julio de 2021.

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