
Von der Leyen elegida para repetir como candidata. En los pasados cinco años ha actuado -predominantemente- con políticas tipo Macron, de centroizquierda, de implantación por doquier de la ideología woke y de un extremado ecologismo, el Pacto Verde Europeo, que está destruyendo la agricultura, la ganadería, las actividades industriales que tienen que fugarse de nuestro continente, etc.
¿Cuántas veces leemos -e incluso decimos nosotros mismos- que la desastrosa apertura de las fronteras europeas a cientos de miles de inmigrantes ilegales, cada año, que solicitan asilo político (aunque en realidad son inmigrantes meramente económicos, en busca de un trabajo y de infinidad de subvenciones) se debe -principalmente- a “Bruselas”, esto es, a la Comisión y al Parlamento Europeo? Como si “Bruselas” fuese un ente imposible de comprender y totalmente ajena a toda influencia de los ciudadanos de a pie.
En las recientes, amplísimas y muy justificadas protestas de los agricultores, de España a Alemania, de Rumanía e Italia, pasando por Francia y Holanda, reaparecen las alusiones a las muy progres y arrogantes legiones de burócratas de “Bruselas” como uno de los principales orígenes de los graves problemas para la subsistencia de los agricultores y ganaderos europeos.
Durante los procesos electorales, como el actual, es cuando resulta más sencillo comprender qué es lo que pasa políticamente en “Bruselas”, quienes buscan una interesada continuidad en las políticas gravemente erróneas de los pasados años, como las de la nefasta Sra. Úrsula von der Leyen y cuales otros dirigentes del PPE pueden lograr frenarlas y hasta revertirlas hacia otras medidas que favorezcan a la mayoría de los sectores económicos: agricultores, ganaderos, trabajadores industriales, operarios de las energías que han enriquecido a casi toda la Humanidad, esto es, los de los combustibles fósiles (gas, carbón, petróleo …), etc.
La reciente elección de Úrsula von der Leyen como candidata del PPE a repetir en el puesto de Presidente de la Comisión Europea no garantiza en absoluto su éxito tras la celebración de las elecciones UE en junio
Hace unos días, el 7 de marzo, en el congreso del Partido Popular Europeo (PPE), reunido en Bucarest (capital de Rumanía), ha salido elegida la Sra. Von der Leyen como candidata para volver a ocupar el cargo de Presidente de la Comisión Europea (el más poderoso puesto de toda la UE), que viene desempeñando ella desde las elecciones UE de 2019.
En su día, 2019, la Sra. Von der Leyen fue elegida en el nuevo Parlamento Europeo con el apoyo directo del grupo PPE (que es el suyo), pero también con el del tradicional grupo Liberal (o ALDE, de centristas) que ya estaba dominado por una estrella política -entonces- en ascenso: el ecléctico, oportunista, tonto útil de la izquierda y un tanto depravado nuevo presidente de Francia (desde 2017), Emmanuel Macron: el presidente del ”en même temps” (ambivalencia). En atención al determinante poder de Macron sobre el Grupo Liberal Europeo en 2019, éste pasó a denominarse grupo Renacimiento (Renew, en inglés). Como también suele ocurrir en Bruselas, Von der Leyen necesitó asimismo los votos del Grupo Socialista, aunque el acuerdo con los izquierdosos es más difícil de lograr.
Las designaciones de gobernantes por el “cupo femenino” suelen acabar mal
Tampoco faltan quienes interpretaron que la sorpresiva elección de Von der Leyen, en el último momento, tras las elecciones UE de 2019, se debió, en realidad, a una decisión del tipo “cupo femenino” (que decimos en España), sin importar si era la dirigente más adecuada para el PPE. … que no lo ha sido, de hecho.
Algo semejante a lo que sucedió en EE.UU. en 2020 con la inútil vicepresidente que designó Joe Biden: Kamala Harris (que “cuenta” para el cupo femenino y para el de persona de color), que ahora no saben cómo colocarla en un rincón y que permanezca calladita, porque va de error en error, haciendo constantemente el ridículo, dentro y fuera de EE.UU. Según una media de encuestas nacionales, actualmente sólo el 36,2% de los votantes estadounidenses tienen una opinión “favorable” de Kamala Harris; el 54%, por el contrario, sostienen una opinión “desfavorable”. (Estas cifras se van actualizando día a día)
En uno de mis artículos relaté que en 2014 la Sra. Von der Leyen era Ministra de Defensa de Alemania, otro nombramiento del “cupo femenino”. Reproduje yo lo que el diario The Washington Post había informado:
“La cadena televisiva alemana ARD ha revelado que, en unas maniobras de la OTAN el pasado año [2014, en Noruega], soldados alemanes trataron de disimular su falta de armamento usando palos de escoba de madera como ametralladoras pesadas [porque carecían de ellas]. Tras pintar los palos de negro, los soldados los colocaron sobre sus vehículos blindados, según informes militares confidenciales filtrados a la cadena ARD”.
Por mi parte, yo añadía que “El Ministro de Defensa alemán en aquel momento, era un genio: más concretamente, era una mujer (ya que en los países occidentales ahora parece que todos los ministros de defensa deben ser mujeres, aunque ignoren todo sobre la materia) … , precisamente, la Sra. Von der Leyen”.
El Grupo PPE viene siendo el mayor en el Parlamento Europeo
El partido liberal español Ciudadanos (que cuenta todavía con 7 eurodiputados en Bruselas) se integró en el grupo europeo Liberal, Renew, pero este partido está ahora casi desaparecido en España.
No olvidemos que el grupo PPE viene siendo el mayor en el Parlamento Europeo -desde hace décadas-, disponiendo actualmente de 182 diputados (de los 705): casi el 26% del total.
Previsiblemente, el PPE va a seguir gozando de dicha preeminencia tras los comicios UE de junio, aunque seguramente vaya a salir debilitado perdiendo algunos diputados: quizá unos 10. Por otro lado, como sus habituales aliados -aunque sea difícil comprender esto-, el Grupo Liberal y el Grupo Socialista van a perder entre 15 y 20 diputados, cada uno, las negociaciones poselectorales del PPE van a complicarse como nunca antes había sucedido.
La Sra. Von der Leyen ha salido muy debilitada del congreso del PPE en Bucarest
La actual Presidente de la Comisión Europea ha sido la única candidata en presentarse a dicho puesto, que es el más poderoso de toda la estructura de la UE. Aunque esto puede dar la impresión de que la posición de ella era imbatible, en realidad ha significado lo contrario. A pesar de la actual gran (y maravillosa) crisis general en la Unión Europea y la consiguiente inestabilidad, los 737 delegados convocados a Bucarest para el congreso del PPE se han tomado esta elección como un asunto menor, que muy probablemente se revisará en las negociaciones que tendrán lugar tras los comicios (dentro de cada Grupo parlamentario y entre ellos), cuando sepan ya cuales son las correlaciones de fuerza reales en juego.
Sin ir más lejos, el candidato para Presidente de la Comisión Europea que había elegido el PPE en su congreso de Helsinki, antes de los comicios UE de 2019, el alemán Manfred Weber, quedó arrumbado en las posteriores negociaciones, saliendo extrañamente triunfante Úrsula von der Leyen, muy probablemente por el gran mérito de ser una mujer …
No conviene olvidar que ahora, en 2024, Manfred Weber es uno de los posibles candidatos para ocupar aquel puesto, quien podría -quizá- representar una alternativa programática a Von der Leyen, sin apenas los graves y omnipresentes complejos que ella ha tenido frente a la izquierda, e incluso frente al arribista Macron.

El dirigente alemán Manfred Weber, actual jefe del Grupo PPE. 2023.
La delegación de 737 componentes que se reunió en Bucarest la pasada semana comprende a todos los actuales eurodiputados del PPE (182) y a varios otros centenares de dirigentes de los partidos nacionales (555). Por ejemplo, del PP español asistieron -entre otros muchos- su presidente nacional, el tristemente diletante Alberto Núñez Feijóo y la Presidente de la Comunidad de Madrid, la excelente y valerosa política Isabel Díaz Ayuso.
La aritmética de estos congresos suele ser provisional
De los 737 delegados del PPE que tenían derecho a asistir y a votar en Bucarest, sólo dieron su voto a Úrsula von der Leyen 400, esto es el 54% del total. Manfred Weber en la votación en el congreso del PPE en 2019 -antes de los comicios- cosechó el 65% de los delegados (492 síes).
Por otro lado, en 2019 decidieron no asistir al congreso del PPE 68 delegados, cifra que el otro día ascendió a 337, dando idea de la poca importancia que se daba a aquella votación, que es la más importante de dichos congresos.
Para los datos del congreso PPE de 2019 (que, en realidad, se hizo a finales de 2018) pueden consultar las págs. 311 y 312 de un estudio sobre el PPE elaborado en 2020. Para los datos del congreso PPE de la pasada semana, acceda al principal diario conservador de Francia, Le Figaro.
Para quien desee más información sobre aquellas dos votaciones, puedo añadir que en el congreso de 2019, 118 delegados votaron “no” contra (de Manfred Weber), mientras 68 no se desplazaron a Helsinki para participar en el congreso del PPE, lo que suele pasar en alguna medida. En el congreso de Bucarest (2024) 89 votaron “no”, siendo 337 los delegados que no fueron a Bucarest, siendo ésta una cifra especialmente elevada y significativa.
La disyuntiva para el PPE: el continuismo de Von der Leyen o un visible giro hacia la derecha, con otro presidente de la Comisión Europea que busque algunas connivencias con varios de los partidos de la derecha nacionalista sensata -que están en claro ascenso-, al tiempo que arrastre a los liberales en algunas políticas
Esa es la gran decisión estratégica que el grupo parlamentario del centroderecha deberá adoptar este año, pero sólo podrá hacerlo tras la celebración de los comicios en junio, según cuales sean los resultados y según reaccionen los diversos grupos y partidos nacionales.
Por otro lado, es probable que varios de dichos partidos nacionales abandonen su actual Grupo (por ejemplo, podría pasar esto con Fratelli d´Italia y con el partido húngaro Fidesz, incorporándose a otro diferente), lo que alteraría la aritmética parlamentaria. Muy pocas veces antes había existido tanta inestabilidad en el Parlamento Europeo como ahora, en vísperas de los comicios de junio. De entrada, esto supone una buena oportunidad para enmendar los graves errores estratégicos cometidos por Von der Leyen.
A pesar de que las negociaciones posteriores a las elecciones de junio comprenderán, principalmente, los 3 grupos tradicionales (PPE, Liberales y Socialistas), esta vez no van a poder ignorar las demandas de las ascendentes fuerzas de la derecha nacionalista y de la derecha dura.
Como afirma el centro de estudios de izquierda ECFR “nuestra expectativa es que las voces populistas, en particular las de la derecha radical, van a hacerse escuchar tras estas elecciones de 2024 con más fuerza que en ningún otro momento desde … 1979”.
La oposición interna a Úrsula von der Leyen
En Francia, el partido de centroderecha más o menos equivalente al Partido Popular (PP) de España se denomina -actualmente- Los Republicanos (LR). Hace una semana su dirigente, Eric Ciotti, declaró abiertamente lo siguiente:
“Europa necesita cambios profundos y una renovación en la cabeza de la Comisión Europea [esto es, en su presidencia] … La presidente saliente [Von der Leyen] no puede ser nuestra candidata ya que es ella quien encarna la actual deriva ¨tecnocrática¨”, con sus constantes iniciativas de centroizquierda, podemos añadir … como hicieron también sus predecesores del PPE: Jean-Claude Juncker (Lux.) y José Manuel Durao Barroso (Port.), desde comienzos del presente siglo.
Según un columnista del principal diario conservador británico, The Telegraph, “Le ha llevado cinco años a Úrsula Von der Leyen destruir la economía de Europa”.
“A finales del año 2023 el PIB (Producto Interior Bruto) de EE.UU. era ya un 8,2% superior a su nivel de 2019 [justo antes de la pandemia y cuando Von der Leyen ocupó el primer puesto ejecutivo en la UE]. En la Eurozona su producción [global, en 2023] ha sido tan solo un 3% superior” a la de 2019.
Los ciudadanos de la UE necesitan que sus economías crezcan y que Bruselas recorte su intervencionismo
“A lo largo de estos últimos 5 años, la Sra. Von der Leyen ha presenciado la salida de Reino Unido [el Brexit, en lo que ella apenas tuvo responsabilidad]; ha ampliado las competencias de la UE en los servicios sanitarios [aprovechándose] de la pandemia; ha emprendido la primera gran emisión de bonos de la propia UE; ha incorporado [por primera vez] una estrategia contra el cambio climático [el Pacto Verde Europeo, European Green Deal, de 2020]; así como ha ampliado enormemente el poder de “Bruselas” sobre la política industrial …”. [Se le ha olvidado a este columnista mencionar la desastrosa política inmigratoria, de puertas abiertas en Europa para todo aquel que desee instalarse en nuestro continente]
El comentarista británico añade que “al igual que el Reino Unido, la UE necesita desesperadamente crecer [económicamente] más deprisa … Pero existen reducidas posibilidades de un mayor crecimiento bajo cinco más años del inepto liderazgo de Von der Leyen”.
Desindustrialización industrial y ruina agraria con las políticas climáticas
“El sector automovilístico [europeo], antes de primera importancia mundial, está siendo barrido al no poder competir [en los ineficientes vehículos eléctricos] con los mucho más baratos modelos de China. La producción europea de equipos para aerogeneradores, así como para las instalaciones solares está siendo diezmada por las importaciones de China, a mucho menor coste …”. Las suicidas políticas climáticas, que Von der Leyen ha asumido con tanto ahínco están provocando una ráspida y extensa desindustrialización de la UE.
“Al mismo tiempo, la estrategia lanzada por Úrsula von der Leyen desde 2020 [de la mano de los destructivos ecologistas] … restringiendo el uso de pesticidas, así como el establecimiento de numerosos objetivos medioambientales para la agricultura y la ganadería, han resultado ser ruinosamente costosos, desencadenando las protestas [de los agricultores] en Francia, España, Alemania, etc.”
De todos modos, es importante señalar que si hay que elegir un solo asunto sobre el que Úrsula von der Leyen haya identificado su primer quinquenio, ese sería la llamada “lucha contra el cambio climático”, materializado en 2020 en el Pacto Verde Europeo (en inglés, European Green Deal).
La imprescindible reorientación política de la UE
Que la Unión Europea va a emprender tras las elecciones de este mes de junio una cierta reorientación de su política general con respecto al anterior quinquenio (2019-2024), es casi seguro.
La amenaza inmigratoria va a plantearse no sobre cómo repartir los enormes flujos entrantes (el “sistema de reparto” entre los estados miembros), sino en cómo restringir drásticamente el volumen de estos flujos.
El famoso y destructivo Pacto Verde Europeo tendrá que ser seriamente recortado y aplazado. Muy particularmente, en lo relativo a lo que más perjudica a los agricultores y ganaderos. Además, la funesta “transición a los vehículos eléctricos” será atrasada y muy probablemente cuestionada en su conjunto. Y esto, aunque en el manifiesto programático aprobado por el PPE el 7 de marzo se ha mantenido la prohibición de los automóviles con motores de gasolina y gasóleo a partir de 2035; difícil es que no se acabe anulando dicha prohibición, tipo soviética. Algo semejante sucederá con la prevista prohibición de los sistemas de calefacción doméstica en base al gas natural. De entrada, se aplazará y luego … se echará al basurero de las historia.
La imparable concentración de competencias de los estados nacionales en favor de las ideologizadas e irresponsables burocracias de Bruselas, difícilmente proseguirá su alocado avance, como viene ocurriendo desde hace décadas. Una nueva dinámica, de alcance histórico, empezará a ponerse en marcha, con más o menos empuje: la recuperación de ciertas competencias clave por parte de los estados nacionales, recortando las correspondientes funciones de lo que llamamos “Bruselas”.
Incógnitas a dilucidar
Las dos incógnitas decisivas van a ser: primero, ¿cuánta intensidad y extensión va a tener esta reorientación? y, en segundo lugar, qué dirigente va a pilotarla desde la presidencia de la Comisión Europea.
La opción continuista –“más de lo mismo”- estaría dirigida por Úrsula von der Leyen y supondría un mínimo cuestionamiento de la política general de los pasados cinco años.
La alternativa más reformadora y esperanzadora tendría que contar con otro timonel al frente de la Comisión Europea, mucho menos acomplejado que la Sra. Von der Leyen y más abierto a construir ciertas alianzas o, al menos, ciertos acuerdos parciales, con varios de los partidos de la derecha nacionalista o radical que, probablemente, van a ocupar alrededor del 25% del Parlamento Europeo, unos 180 diputados -parecidos a los del PPE-, de los 720 que van a haber este año.
Como ya han adelantado varios analistas, en este próximo Parlamento Europeo no va a ser nada fácil construir una alianza que pueda llevar adelante todo un programa político pactado, pero si se podrán constituirán acuerdos, pasajeros, para frenar o impedir la aprobación de las más contraproducentes y progres medidas de la próxima Comisión Europea. Esto no sería mucho, pero si mucho mejor que el rodillo al que nos tienen acostumbrados los 3 Grupos tradicionales (PPE, Socialista y Liberales).
Para ser sinceros, en estos momentos es muy difícil adivinar que personaje puede presidir una reorientación, parcial pero positiva, de la política general de la Comisión Europea y del Parlamento. Ya iremos viendo.
¿Quién podría dirigir esta nueva etapa?
De momento, se menciona al ya referido dirigente alemán Manfred Weber, quien ahora es el jefe del Grupo PPE; al tecnócrata moderado italiano Mario Draghi (quien fuera presidente del Banco Central Europeo y luego breve tiempo primer ministro de Italia); al francés (del partido gaullista LR) Michel Barnier, quien fue varias veces ministro en su país y en varias carteras de Comisario de la Comisión Europea y que, a partir del referendo británico del Brexit en junio de 2016 fue el negociador de la Comisión Europea con Reino Unido para llevar a cabo la salida británica de la UE; también aparece Andrej Plenkovic, actual primer ministro de Croacia (desde hace ocho años), que pertenece al principal partido del país, de carácter conservador.
Como sucede a menudo, quizá ninguno de estos cuatro políticos alcance finalmente la presidencia de la Comisión Europea.
Otros artículos de mi blog sobre estos temas:
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