
El Presidente Macron (derecha) considera un vergonzoso cordón sanitario en Francia de la mano del extrotskista Mélenchon (izquierda) y de su deleznable Nuevo Frente Popular (NFP), equivalente a los partidos procomunistas Unidas Podemos o Sumar en España, pero con mucha más fuerza que estos dos.
Ayer, 1 de julio, jornada posterior al día de la primera vuelta de las elecciones legislativas en Francia, se hizo evidente que una mayoría del voto ciudadano (en favor de partidos de la derecha nacional como la Agrupación Nacional -AN-, de Le Pen, el partido de centroderecha Los Republicanos -LR- y otros semejantes) se estaba decantando por la formación de una amplia coalición de gobierno que estaría dirigida, como Primer Ministro, por el joven cabeza de lista de la AN, Jordan Bardella, de 28 años.
Ver mi artículo de ayer, pinchando aquí.

Jordan Bardella, en primer plano, (Presidente de la Agrupación Nacional -AN- y candidato a Primer Ministro). En segundo plano, Eric Ciotti: Presidente de Los Republicanos -LR- y aliado de la AN en estas elecciones.
El Presidente Macron malinterpretó sus resultados adversos en las elecciones europeas del 9 de junio
Macron tomó la muy arriesgada decisión de disolver la Asamblea Nacional justo después de conocerse el mal resultado de su coalición Ensemble (Juntos) en las elecciones europeas celebradas en Francia este pasado día 9 de junio, al tiempo que daba un gran salto adelante el principal partido de lo que en ese país denominan la derecha nacional, esto es, la Agrupación Nacional (AN) que ha venido dirigiendo -en la sombra- Marine Le Pen-, aunque formalmente el presidente -desde hace un par de años- es su protegido, el joven (28 años) Jordan Bardella.
Macron opinaba que dicho resultado no expresaba realmente el estado de ánimo del conjunto del electorado; esto es, que había sido en realidad una mera votación de protesta -pasajera- a su presidencia, como sucede a menudo en los comicios europeos en diversos países.
Ahora ya sabemos que Macron erró totalmente en su juicio. Las elecciones nacionales de este día 30 de junio han confirmado el rechazo ciudadano a la presidencia de Macron (encarnada en la coalición Juntos), que ha quedado en tercer lugar (con el 20,8% de los votos). Estas elecciones también han validado el auge -muy real- del partido Agrupación Nacional, que -por primera vez en la historia de la V República- ha ganado el primer puesto, con el 33,1% en la primera vuelta.
Macron duda en poner en marcha un nuevo y vergonzoso cordón sanitario en Francia para robarle la victoria a la derecha nacional
Aquella adversa sorpresa, el nuevo fracaso electoral de su coalición ayer 30 de junio, ha sumido al poder en una profunda confusión e incertidumbre.
En los momentos que escribo esto, al finalizar el lunes día 1 de julio, aún no se ha tomado una posición unificada y coherente desde el Palacio del Elíseo, sede de la presidencia. Hoy por hoy observamos reacciones personales y contrapuestas de este o de aquel ministro o de este o aquel dirigente regional de la coalición de Macron Ensemble (Juntos).
Macron no se ha pronunciado todavía de un modo claro, pero observamos que bastantes decenas de sus candidatos para la segunda vuelta, el domingo 7 de julio, están llegando a acuerdos con los candidatos locales de la coalición de extrema izquierda, que ha adoptado el expresivo nombre de Nuevo Frente Popular (NFP): los extremistas de La Francia Insumisa (de Mélenchon, antiguo dirigente trostkista), el Partido Comunista de Francia, los ecologistas radicales que impulsan un empobrecimiento general de la población para “salvar el planeta”, el Partido Socialista y otros.
Varias decenas de candidatos de Macron para la segunda vuelta están anunciando hoy -día 2- que se retiran, pidiendo a sus votantes que apoyen a los candidatos izquierdistas del NFP, a cambio de que estos últimos hagan lo propio en las circunscripciones donde sus posibilidades son menores.
Mañana o pasado quedará necesariamente claro si esta colaboración con la ultraizquierda, en una vergonzosa repetición del “cordón sanitario” contra la derecha nacional se ha convertido o no en la política oficial y nacional de la coalición de Macron.
Jordan Bardella ha calificado dicho posible cordón sanitario como una “alianza contra natura” y también como una “alianza del deshonor”.
En vez de dar una oportunidad para que gobierne la derecha nacional -por primera vez- la inestabilidad política no dejaría de agravarse en Francia
Ni que decir tiene de que en caso de que triunfe esta alianza oportunista y contra natura -un verdadero Gobierno Frankestein– las posibilidades que tendrá Macron de sacar adelante nuevas políticas durante los 3 años que aun quedan de su presidencia (hasta 2027) van a ser escasísimas.
Además la mayoría de las nuevas leyes estarán trufadas de disparates de la extrema izquierda, en todo tipo de asuntos, que perjudicarán profundamente a Francia y a los franceses. Dicho de otgro modo, Macron va a quedar en manos de la ultraizquierda, totalmente debilitado, en una situación de Francia de extrema confusión. Que no se engañe Macron: la revuelta de la mayoría de los agricultores, campesinos, de la Francia rural, de los propios sindicatos industriales que verán como se acelera la desindustrialización de Francia para «evitar la tragedia climática«, tragedia que básicamente es inexistente, no va a cesar ni un minuto.
Evidentemente, la derecha nacional no dispone tampoco de ninguna varita mágica que todo lo resuelva e, incluso, varias de sus propuestas sobre la economía -tal como suprimir la tan necesaria elevación de la edad general para la jubilación de los actuales 62 años a los 64 años- es puro populismo -apoyado por el Nuevo Frente Popular- que agravará el desequilibrio financiero del Estado y reducirá la productividad de la economía francesa.
Lo más previsible es que tras uno o, como máximo, dos años de medidas económicas populistas por parte de un gobierno de la Agrupación Nacional y de sus aliados, se verían forzados a abandonar dicha errónea política económica. Naturalmente, esto habrá perjudicada a muchos de los franceses pero es algo que sucede a menudo cuando una fuerza política llega por primera vez a hacerse cargo de la gobernación de un país. Una muy satisfactoria excepción a esta regla está siendo el Gobierno de la -supuestamente ultra- italiana Georgia Meloni. Llegó al poder hace casi dos años (octubre de 2022) y ha sabido adaptarse con rapidez a lo que supone tomar las riendas políticas de un país europeo, miembro de la UE. Lógicamente ha incurrido en algún error económico (como la excesiva imposición a los beneficios bancarios) pero su balance global es fráncamente positivo.
Otros artículos de mi blog sobre estos temas:
Michel Barnier nombrado primer ministro de Francia. Posible salida aceptable a la grave crisis política. 10 de septiembre de 2024.
El cordón sanitario de Macron contra la derecha nacional refuerza a la extrema-izquierda. 10 de julio de 2024.
Elecciones en Francia: paso clave para el necesario giro conservador de Europa. 1 de julio de 2024.
500 científicos comunican a NNUU que No Hay Ninguna Emergencia Climática. 29 de noviembre de 2019.
Resultados finales de las legislativas en Francia. Macron, muy debilitado. La derecha conservadora ha crecido enormemente, pero ha dejado escapar un protagonismo nacional mucho mayor. 20 de junio de 2022.
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