
Gran victoria de Donald Trump. Situación de la elección presidencial a las 18 h. de España, el 7 de noviembre. (Las rayas inclinadas -Nevada y Arizona- indican un recuento inacabado). Fuente: The Washington Post.
El noble, valeroso y muy incomprendido pueblo estadounidense (¿cuándo tendrán el coraje los españoles de derecha de reconocer lo que realmente sucede en aquel país, aunque discrepen de ello en diversos campos?) habló anteayer -día 5 de noviembre- en las urnas y la mayoría de ellos dieron ayer un gran suspiro de esperanza y de renovada confianza en ellos mismos y en su país … al conocer los resultados.
Y con ellos, estamos viviendo una enorme ilusión hacia el futuro todos quienes en Occidente, y más allá, detestamos a las élites dirigentes internacionales (como la Comisión Europea, Naciones Unidas, los multimillonarios verdes y otras) y a sus decadentes y pervertidas ideologías y políticas, que comenzaron a imponérnoslas más o menos a principios del actual siglo XXI (al poco tiempo del hundimiento de la URSS), que hasta ahora presentan un balance nefasto de regresión de la libertad individual, rechazo a nuestras raíces culturales e históricas y “cancelación” -esto es, censura– de quienes no nos sometamos a estas depravadas ideas.
De momento (hacia las 18h. del día 7), Trump ha conseguido 295 compromisarios del Colegio Electoral nacional que, formalmente, designará al nuevo presidente. La derrotada e izquierdista Kamala Harris, únicamente 226. Como la mayoría se sitúa en 270 compromisarios, la victoria del candidato republicano es inequívoca y definitiva, aunque no ha terminado todavía el recuento nacional, que lo hacen los propios Estados, no desde Washington, D.C.
Anteayer, Kamala Harris, tras estar desaparecida la noche electoral -suponemos que por el bochorno de su derrota -¡es una mujer y de raza no blanca! habrán exclamado los activistas de la ideología DEI (diversidad, igualdad e inclusión)-, ha reconocido públicamente ayer, día 6, la victoria de Trump, que es lo correcto pero que resulta de agradecer en el enrarecido ambiente político existente en aquel país.
Por cierto, esta es la segunda candidata femenina que ha sido derrotada por el “impresentable” Donald Trump. En 2016 la muy famosa y política experimentada (a diferencia de Kamala Harris) Hillary Clinton ya mordió el polvo y se pasó ebria toda aquella noche, sin poder atender a los periodistas. En honor a la verdad, Hillary Clinton también reconoció con prontitud la victoria de Trump: gracias.
De político proscrito y apestado a nuevamente presidente de EE.UU.
La verdad, reconozcámoslo, es que todos pensamos que tras el gravísimo y bochornoso papel que jugó Trump en el asalto de sus seguidores al Capitolio el día 6 de enero de 2021 -aunque nunca les llamó abiertamente a hacerlo, pero tampoco les pidió abstenerse a ello-, enconado como estaba en no reconocer la verdadera victoria de su rival, Joe Biden, Donald Trump estaba acabado políticamente y que eso sería lo mejor para el país.
Ahora bien, tras el sistemático avance de Trump en las primarias de finales de 2023 y comienzos de 2024, en agosto -con cierta vergüenza, admito- escribí un artículo titulado “Donald Trump vuelve a ser la menos mala alternativa para EE.UU. ”. Estuve en lo correcto en enero de 2021 al pedir su alejamiento definitivo de la política, pero también lo estuve el pasado mes de agosto al admitir que dicho personaje era el más indicado para Estados Unidos … a pesar de todo.
Donald Trump ha conseguido agrupar, de nuevo, a la gran mayoría del Partido Republicano
Desde luego, no he sido únicamente yo quien ha tenido que enmendar su posición inicial de rechazo total a Donald Trump a partir de 2021, a lo largo de estas últimas primarias, abiertas a finales de 2023.
También lo hicieron los dos políticos conservadores que alcanzaron un mayor respaldo frente a Donald Trump durante las primarias de su partido: Ron DeSantis, Gobernador de Florida desde 2019 y, muy especialmente, la señora Nikki Haley, quien obtuvo 4,4 millones de votos durante estas últimas primarias. Gobernadora de Carolina del Sur, de 2011 a 2017, y luego, bajo Trump, Embajadora de EE.UU. ante Naciones Unidas (2017-2018), destacando por su apoyo a Israel. Nikki Halery es hija de un inmigrante indio, de la religión sij, quienes con frecuencia usan turbante.

Ron DeSantis. Gobernador de Florida desde 2019.
Ambos destacados republicanos acabaron dando su respaldo a Donald Trump en estas elecciones y ambos serán con toda seguridad poderosos precandidatos para las presidenciales de 2028. Nikki Haley quizá llegue a ser la primera presidente femenina del país, lo que humillaría a los infames progres (allí denominados liberals) de aquel país. Habría ganado por su capacidad y preparación, no por su sexo ni por el color de su piel.

Nikki Haley, antigua Embajadora ante Naciones Unidas.
Unos días antes de estas elecciones, la Sra. Nikki Haley publicó un acertado y comprometido artículo, titulado:
“Trump no es perfecto, pero es la mejor opción”
Añadiendo que, “Si a Vds. les gustan sus políticas, pero les desanima su carácter y sus excesos, consideren el coste [que nos han infringido los demócratas] estos pasados 4 años”.
Principales asuntos en que Nikki Haley coincide con Trump
Finalizaba Nikki Haley su artículo del siguiente modo: “Una [nueva] Administración Trump … no sería perfecta … Pero coincido con él [Trump] en mantener bajos los impuestos y recortarlos más … suprimir billones [europeos, de 12 ceros] de dólares en subvenciones y otras prebendas, [en clara alusión a las subvenciones a las energías renovables, vehículos eléctricos y otras muchas] … expandir la [extracción y producción de] energía [petróleo y gas, especialmente mediante el fracking] para fortalecer a nuestras familias y a los creadores de empleo [privado], al tiempo que reduciríamos nuestra dependencia frente a la energía procedente del extranjero”. También “coincido con el Sr. Trump en que EE.UU. debe ser fuerte, mucho más de lo que es actualmente [tras los recortados presupuestos en defensa de la Administración demócrata de Joe Biden]”.
Nikki Haley no se olvida destacar que “cuando Trump fue presidente … nuestra frontera sur [con México] era más segura [que en estos pasados 4 años, cuando se ha producido una verdadera invasión de inmigrantes ilegales]”. Según los datos oficiales de la agencia federal Customs and Border Protection (CBP), durante la Administración Biden/Kamala Harria se han producido unos 10 millones de entradas ilegales en EE.UU.
Aunque en la campaña electoral ha sido a relucir menos que otras veces la cuestión de acabar de construir el muro a lo largo de la frontera sur con México, es indudable que una Administración Trump acometerá enseguida esta útil y necesaria labor. Aunque la progresía le denomina despectivamente “el muro de Trump” la verdad es que comenzaron a levantarlo los 4 presidentes anteriores a Donald Trump, desde 1993; Trump llegó a la Casa Blanca en 2016.

Lo ya construido del muro antes de Trump, a finales de 2016 (marcado en rojo) alcanzaba unos 1.000 km de longitud (unas 650 millas).
También un gran avance en el Congreso y en otros ámbitos
El resultado tan favorable para Trump en la elección presidencial se ha logrado ahora, además, con el más alto porcentaje de participación ciudadana en las presidenciales desde 1908: un 65% del censo electoral.

Tasa de participación en las elecciones presidenciales: 1908 a 2024. Fuente: The Washington Post.
En estos momentos, el Partido Republicano (o GOP, Grand Old Party) ya ha conseguido el control del Senado -hasta ahora en manos demócratas-, al conquistar 53 de los 100 escaños, frente a 45 el partido de la izquierda. Aún hay 2 puestos pendientes. Esa ventaja es bastante cómoda. Casi nunca se presentan grandes mayorías en el Senado, a diferencia de la cámara baja.
El control del Senado proporciona a los republicanos una fácil y rápida “confirmación” por parte de esta cámara de los 21 altos cargos que constituyen el equipo ministerial del presidente; esto es, los ministros, allí denominados “Secretarios de Defensa, Tesoro”, etc. Además, también deben obtener el respaldo del Senado otros 1.200 altos cargos de la nueva Administración.
El Senado también debe dar su “confirmación” a los nuevos magistrados del Tribunal Supremo que proponga el presidente, cuando se produzca alguna vacante. Habiendo una mayoría conservadora en el Senado Trump podrá seguir efectuando -como hizo en su primera presidencia- importantes nombramientos en el Senado.
Aún no hay una mayoría en la Cámara de Representantes, pero -por ahora- el partido GOP está mejor situado: 206 representes, frente a 193 los demócratas. La mayoría se encuentra en los 218, quedando 36 escaños todavía por dilucidar. La victoria republicana es probable, pero aun es pronto para tener seguridad. Estos dos pasados años el partido GOP contaba con una muy pequeña mayoría: 9 escaños.
Otros artículos de mi blog sobre estos temas:
Finalmente, los Republicanos controlan las dos Cámaras del Congreso de EE.UU. El nuevo presidente del Senado actuará de contrapeso razonable de Trump. 20 de noviembre de 2024.
“La caída del primer ministro de Canadá es otra víctima del giro global hacia el conservadurismo”. Se acelera la rebelión conservadora en Occidente. 7 de enero de 2025.
Donald Trump vuelve a ser la menos mala alternativa para EE.UU. 7 de agosto de 2024.
Los votantes conservadores se alejan de Trump … pero siguen prefiriendo las políticas trumpistas. 21 de diciembre de 2022.
El asalto al Capitolio. Gravísimo error de Trump y de sus seguidores. 8 de enero de 2021.
Confirmaciones del Gabinete en el Senado. Cómo se realizan. 5 de marzo de 2017.
El llamado «muro de Trump» en la frontera con México … realmente se empezó a construir en 1993. 6 de febrero de 2018.
Lo que los estadounidenses rechazaron el 8 de noviembre 2016. 15 de noviembre de 2016.
Donald Trump elegido Presidente de Estados Unidos. 10 de noviembre de 2016.

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