
Trump ha firmado 100 órdenes ejecutivas el mismo día de su toma de posesión.
“Con estas [100] medidas comenzamos la completa restauración de EE.UU. [al que allí llaman “America”] y la revolución del sentido común”, declaró Donald Trump en su discurso inaugural. Es fácil de imaginar la oleada de entusiasmo y esperanza que estas palabras habrán generado en muchas decenas de millones de estadounidenses.
El nuevo presidente también proclamó ayer que «Desde este momento, el declive de EE.UU. ha acabado», complementándolo con que “Una nueva era dorada comienza para Estados Unidos”.
Más de 73 millones de ciudadanos estadounidenses, que dieron su voto a Trump el pasado 5 de noviembre, no tienen ninguna duda sobre aquellos esperanzadores pronósticos. Confían en que Trump volverá a honrar sus compromisos electorales (“Promises Made, Promises Kept”), por muchas bravuconadas y exageraciones que diga a diario.
Todos aquellos ciudadanos comprobaron de primera mano, en el primer mandato (2017 a 2021) que Donald Trump no es un populista en sentido estricto e ignoran totalmente las millones de mentiras que difundan a diario los medios progres -como el New York Times y la (ya en decadencia) CNN, así como las pervertidas élites internacionales que están ahora reunidas en Davos (Suiza).
Trump gobernó de un modo sustancialmente diferente a cómo lo hacen los verdaderos populistas
A diferencia de los auténticos gobernantes populistas, como los argentinos Domingo y Anita Perón, Hugo Chávez y Nicolás Maduro de Venezuela, los Castros en Cuba, los Kirchner en Argentina, el nicaragüense Daniel Ortega y, en bastante medida Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en México, etc. casi todos ellos izquierdistas, Trump no ha centralizado el poder político en sus manos, “Trump ha restringido el poder federal en EE.UU.“, y lo ha descentralizado en favor de los 50 Estados (principio del ¨federalismo¨, que los demócratas tratan siempre de recortar).
Tampoco ha hecho crecer la corrupción (sino todo lo opuesto); en lugar de debilitar y maniatar al poder judicial (como hace el liberticida Pedro Sánchez –PSOE– y su familia en España) Trump lo reforzó y respetó; no concentró en sus manos ni en las del poder ejecutivo la actividad económica del país, liberalizándola y favoreciendo la libertad empresarial privada y los pequeños negocios con bajos impuestos y suprimiendo infinidad de normas intervencionistas, etc.
Como tampoco tenemos dudas los millones de ciudadanos de otros países occidentales que denostamos la depravación woke, el mayor robo de la historia humana que se está cometiendo con el pretexto de la “catástrofe climática” en ciernes (que no existe y que nunca va a llegar) mediante la concesión de cientos de miles de millones de dólares en subvenciones a las renovables y a los vehículos eléctricos, cada año, a lo largo de inacabables décadas, etc.
Según revelan los enterados de la redacción de estas medidas, muchas de ellas adolecen de insuficiente detalle, pero a estas alturas de la vida política de EE.UU. es muy sabido que este presidente cuando anuncia una política -aunque falten especificaciones- significa que tiene la firme intención de buscar todas las formas de llevarlas a cabo, por una u otra vía.
El permanente desconocimiento de los españoles, podría empezar a despejarse
En España, donde se sigue sabiendo muy poco de Estados Unidos, continúa predominando la visión progre (asumida por casi todos los diarios), totalmente falsa, de que Donald Trump es como los actuales gobernantes corruptos y traidores de nuestro país: los del PSOE. Gobernantes que anuncian la misma medida tres o cuatro veces en el tiempo (como, por ejemplo, la construcción pública de un gran número de viviendas buenas, bonitas y baratas), como simple propaganda política, pero nunca la llegan a ejecutar, mas que mínimamente. En su anterior mandato, Trump cumplió, o por lo menos hizo todo lo posible por cumplir, casi todas las medidas que había anunciado.
Aquellas 100 medidas podemos agruparlas en los siguientes conjuntos de materias. Para cada materia el equipo de Trump ha preparado varias órdenes ejecutivas.
Las dos principales fuentes de información que he empleado son el Wall Street Journal (WSJ) y el principal diario conservador británico, The Telegraph.
Muchas de las órdenes ejecutivas firmadas ayer por Donald Trump consisten en medidas para suprimir -total o parcialmente- políticas izquierdosas que ha venido adoptando Joe Biden, en su alianza con el ala más a la izquierda de su Partido Demócrata.
Sólo se consideran dos géneros y se van a desmantelar las políticas DEI (Diversidad, equidad e inclusión) en toda la Administración federal
Con efectos inmediatos, toda la Administración Federal únicamente reconocerá los 2 géneros biológicos: masculino y femenino, no admitiendo ninguna otra identidad expresada subjetivamente. Todos los documentos federales -como los pasaportes y los visados- tan sólo mostrarán uno de aquellos dos géneros. La Administración Biden permitió que un ciudadano pudiera declararse neutral en cuanto a su género, apareciendo una X en dicha casilla.
Otra orden pone en marcha desde ayer el proceso para ir acabando en toda la Administración Federal y en sus Agencias con todas las prácticas discriminatorias determinadas por las políticas DEI en favor de toda clase de razas, etnias, identidades de género subjetivas, sexo y un largo galimatías de “diferencias”.
El principal criterio de contratación y promoción será el mérito personal. Nada de las “discriminaciones positivas”, que el propio dirigente histórico contra la segregación de los negros, Martin Luther King, hubiera rechazado desde el primer momento. Eliminar la discriminación porque alguien sea negro, latino, mujer o esquimal, no requiere que se les regale los empleos por su origen, como se viene haciendo de manera generalizada bajo la progresía y sus normas DEI.
Control de la inmigración ilegal y deportaciones
Comprende 10 órdenes ejecutivas. La más importante será para declarar una “emergencia nacional en la frontera sur”, lo que le permitirá al presidente -sin pasar por el Congreso- movilizar a las fuerzas armadas para ciertas tareas de vigilancia y deportación y aumentar mucho el gasto para estas tareas. Recordemos que la progresía internacional ha utilizado este mecanismo para obtener fondos -enormes cantidades de fondos, durante décadas- y aplicar medidas para una “emergencia” totalmente inexistente: la emergencia climática, que empobrece a las clases trabajadoras y medias, con precios de la electricidad más elevados y nuevos impuestos.
También se propone Trump retirar la nacionalidad estadounidense a los nacidos en el país -en el pasado y en el futuro- de padres inmigrantes ilegales. Esto va a ser muy difícil porque implica el cambio de la Enmienda 14 de la Constitución.
El plan para repatriar a muchos cientos de miles -si es que no millones- de inmigrantes ilegales también hará frente a diversa legislación en vigor, que deberá ser suprimida o muy recortada, lo que lleva tiempo. Pero la deportación de probados criminales, traficantes de drogas, probados violadores y otra gentuza semejante que siguen residiendo ilegalmente en EE.UU., será lo primero que acometa la nueva Administración, con plena determinación, como es su obligación.
Grave equivocación de tono buenista del Papa Francisco, en cuestiones ajenas a la doctrina
La explícita condena a esta política de deportación por parte del Papa Francisco, de nacionalidad argentina, es mucho más que cuestionable. Este Papa, de modo claro, no ha diferenciado la deportación de criminales y violadores, del resto de inmigrantes ilegales. Esto supone el respaldo -implícito- de este Papa a aquellos peligrosos delincuentes y violadores, por el hecho de ser inmigrantes. ¿Tendrá algo que ver en esto que durante toda su vida adulta el Papa Francisco ha mantenido siempre ideas políticas y estrechas amistades peronistas?
Desde luego, prácticamente todos los que apoyamos el giro conservador en Occidente despreciamos rotundamente la liberticida y empobrecedora doctrina peronista que, además, ha construido una estructura de poder de carácter mafioso.
Se equivocó, también, el Papa Francisco en 2019 durante el primer mandato de Trump, al proclamar con carácter universal, nada menos, que “no es cristiano construir muros en las fronteras”.
Pero, en el mundo posterior a la gran invasión de inmigrantes ilegales a Europa en 2015-2016 (y el necio, buenista e irresponsable eslogan “Wellcome Refugees!” de la canciller de Alemania Angela Merker), sin muros ni otras varias medidas de contención de las entradas ilegales se llegaría a la desaparición de las culturas y sociedades europeas y en otras zonas de Occidente, como EE.UU. y Australia.
Según dicho erróneo criterio del Papa Francisco, ¿debería también Israel desmontar sus muy eficaces muros de cemento, de 9 metros de alto con Cisjordania, que casi han logrado suprimir los atentados en Israel por esta vía, que antes eran semanales?
Esos muros no los había en la frontera con la Franja de Gaza y ya se ha comprobado como pagan los terroristas esas “muestras de buena voluntad”, cristiana o judía: los 1.400 asesinados y centenares de mujeres y niñas violadas el 27 de octubre de 2023, además de unas 450 personas secuestradas, durante meses y más de un año, muchas de ellas fallecidas durante el cruel cautiverio de los bondadosos terroristas de Hamas.
Si San Juan Pablo II levantara la cabeza …
Pena de muerte para quienes asesinen a policías
Trump va a restablecer la pena capital para los inmigrantes ilegales que cometan asesinatos y, en particular, para quienes maten a agentes de policía. Quedará establecida esta pena de manera obligatoria para que la tengan que adoptar los jueces. Es un ya antiguo propósito de Trump: desde 2015.
Suprimir el mandato en favor de los Vehículos Eléctricos (VE)
El año pasado Joe Biden adoptó una norma sobre emisiones de los vehículos por la cual el 56% de todos los nuevos vehículos que se vendan en 2032 deberán ser eléctricos. A esta obligación pública, perentoria, totalmente contraria a la economía de mercado, más bien es una medida de inspiración soviética, impositiva sobre los consumidores y sobre los fabricantes, se la conoce por el nombre del “mandado de los VE”.
En 2023 las ventas de los nuevos VE en EE.UU. supusieron tan sólo el 8% de todas las ventas de nuevos vehículos. Esta medida de Biden fue muy criticada en los Estados donde se concentra la industria automotriz, como Michigan.
Naturalmente, la supresión de esta imposición sobre los fabricantes en EEUU los fortalecerá mucho, mientras que los fabricantes europeos van a acelerar su rápido hundimiento, eliminando decenas o cientos de miles de puestos de trabajo bien pagados.
Esta medida demuestra que Trump no se doblega ante los intereses personales de sus más estrechos colaboradores, ya que Elon Musk es el CEO y en gran parte propietario de Tesla, el principal fabricante de vehículos eléctricos de EE.UU.
Expansión de los combustibles fósiles
Trump ha bautizado esta medida como “drill, baby, drill”, que en español puede traducirse por “perfora, chico, perfora”. Va a eliminar casi todos los numerosos obstáculos, de todo tipo, que Joe Biden -de la mano de los ecologistas extremistas – ha introducido para dificultar e ir cerrando la mayoría de las explotaciones de petróleo, gas natural y carbón. Casi toda la nueva producción de petróleo y gas se realizará, naturalmente, mediante la técnica de fracking, o fracturación hidráulica que la Comisión Europea considera “muy peligrosa”, contra toda evidencia.
Hay reservas de combustibles fósiles para varias décadas más y el aumento de su oferta hará bajar los precios de los combustibles para los vehículos y de la electricidad generada mediante el gas, lo que incrementará la capacidad adquisitiva de los ciudadanos, al tiempo que se verán menos perjudicados por el aumento de los precios. Dicha reserva debería tener en todo momento 714 millones de barriles, pero a finales de 2024 quedaban unos 370 millones de barriles: sólo el 52% de la cantidad necesaria.
Biden sacó al mercado gran parte de las reservas estratégicas de petróleo
Joe Biden había influido para bajar los precios de la energía, en épocas electorales, de una manera tramposa -muy del gusto de los progres actuales- y poniendo en peligro la seguridad energética del país. Ha ido vaciando las grandes reservas estratégicas nacionales de petróleo (para situaciones de guerra, etc.).
Trump va a restituir dichas reservas estratégicas, al tiempo que favorecerá la exportación, principalmente de gas natural licuado (GNL) a muchos países europeos, para que puedan independizarse de los combustibles fósiles de nuestros enemigos estratégicos, como la Federación Rusa. Esto creará cientos de miles de puestos de trabajo bien pagados y el país -EE.UU.- será completamente autosuficiente en energía.
Se suprimirá toda una montaña de exigencias técnicas que Joe Biden ha ido levantando, para ahogar este sector. Además, Trump va a declarar una situación de “emergencia nacional energética”, para acelerar la liberalización y fomentar las infraestructuras que se han ido dejando envejecer.
Específicamente, Trump va a fomentar la expansión de la extracción de hidrocarburos en Alaska, lo que ya hizo en su primer mandato, pero que Biden luego volvió a bloquearlo.
Recortar las políticas climáticas que asfixian al sector energético
Para poder actuar sin seguir con las manos atadas -por voluntad de Joe Biden y del Partido Demócrata-, Trump va a sacar al país del desastroso Acuerdo Climático de Paris, de 2015 (bajo Barak Obama). Ya en su primer mandato Trump hizo esto. Nuevamente, la salida de EE.UU. debilitará el acuerdo y retrasará las “nuevas medidas” que se quieren ir adoptando cada año.
Las plantas de generación eléctrica mediante aerogeneradores -esto es, la energía eólica– irá recibiendo menos subvenciones y deberán funcionar de un modo más acorde con una economía, por lo que se paralizará su expansión, hoy basada en las subvenciones públicas.
Salida de la OMS
Abandono de la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunciada el día de la toma de posesión pero que será efectivo en 12 meses,a la que el equipo Trump acusa de haber manejado muy equivocadamente la crisis del Covid-19 y también otras crisis sanitarias. En 12 meses EE.UU. dejará de contribuir a esta organización de Naciones Unidas que, como tantas otras, casi no están sometidas al control de los países que la financian. EE.UU. viene siendo su principal contribuyente, pero apenas se tienen en cuenta sus preocupaciones, favoreciendo por el contrario los intereses de China, incluso en lo relativo a la probable fuga del virus del laboratorio de Wuhan (China).
Pausa en nuevas normas y nuevas contrataciones de personal, así como el fin del trabajo desde casa para los funcionarios y empleados federales
Trump firmó ayer una orden ejecutiva mediante la que paraliza la adopción de nuevas normas y regulaciones federales, en tanto no ocupen sus puestos los nuevos miembros del equipo de gobierno del nuevo presidente.
En EE.UU. se ha convertido en crónico la actuación -autónoma- de los altos funcionarios y empleados en favor de las políticas progres del Partido Demócrata, aunque hayan perdido las elecciones, como pasa actualmente. Esto es, la progresía se ha hecho en gran medida en los gobernantes, tratando de ignorar las indicaciones de los dirigentes del Partido Republicano. De ahí que esta pausa esté completamente justificada.
Por otro lado, Trump también ha suscrito una orden para “poner fin a la fiesta”, esto es a realizar gran parte del trabajo de los empleados federales desde su casa, que consideran que esto constituye hoy poco menos que un “derecho humano”.
Una buena parte de dichos funcionarios y empleados van a preferir renunciar a sus puestos en la Administración federal, dejando muchos miles de empleos vacantes. Muchos de ellos no se cubrirán y otras vacantes darán la oportunidad al nuevo gobierno para contratar a personas de su confianza, en el lugar de los paniaguados progres actuales.
Investigar la instrumentalización partidista de la Administración federal y de las organizaciones policiales (como el FBI) y las agencias de espionaje
Los progresistas de EE.UU. y del resto de Occidente, así como los tontos útiles de esos países -que abundan en el caso de España– van a decir que esto es una caza de brujas organizada por el nuevo Presidente Trump, pero la verdad es la inversa.
Durante todo su primer mandato (2017-2021) y a lo largo del de Biden (2021-2025) el FBI, la CIA, el Ministerio de Justicia (allí denominado la Fiscalía General) y muchos otros organismos de este carácter, participaron -por iniciativa propia y del Partido Demócrata- en el montaje de supuestas conspiraciones de Trump: ¿se acuerdan de la mil veces repetida “colusión entre Trump y Putin para manipular la elección presidencial de 2016”? Fueron aquellas agencias policiales y de inteligencia las que diseñaron, difundieron y manejaron estas supuestas verdades … que nunca han quedado demostradas.
Es el Partido Demócrata el que ha instrumentalizado (Weaponization, es como lo llaman allí) en beneficio propio, faltando continuamente a la verdad, todas esas inventadas conspiraciones de Donald Trump, filtrándolas a la prensa por terceras personas e incluso deteniendo ilegalmente a colaboradores de Trump durante su primer mandato.
No es que Donald Trump esté paranoico, es que la gigantesca y variada manipulación de la izquierda -durante los pasados años- volvería a repetirse si no se hace limpia en aquellos decisivos organismos de inteligencia y el FBI.
Otros artículos de mi blog sobre estos asuntos:
Motivos de la rápida pérdida de apoyo electoral de Trump durante los dos meses desde su toma de posesión. 26 de marzo de 2025.
Arrolladora victoria de Donald Trump y del Partido Republicano. La ola progre, verde y liberticida se tambalea. La rebelión conservadora se extenderá por Occidente. La inseguridad internacional acabará disminuyendo. 7 de noviembre de 2024.
Finalmente, los Republicanos controlan las dos Cámaras del Congreso de EE.UU. El nuevo presidente del Senado actuará de contrapeso razonable de Trump. 20 de noviembre de 2024.
Donald Trump vuelve a ser la menos mala alternativa para EE.UU. 7 de agosto de 2024.
Tras medio mandato no puede calificarse a Trump de populista en sentido estricto. 6 de abril de 2019.
Trump reduce el poder federal en EE.UU. 23 de agosto de 2018.
El histórico federalismo en EEUU ahora reforzado por Trump. 1 de abril de 2020.
Quienes forman el ala izquierda del Partido Demócrata en EE.UU. 11 de enero de 2022.
El candidato moderado Joe Biden aliado a la extrema izquierda. 16 de octubre de 2020.
El muro de Trump en la frontera con México, se empezó a construir en 1993. 6 de febrero de 2018.
¿Por qué Donald Trump ganó las elecciones hace un año? 8 de noviembre de 2017.
Lo que los estadounidenses rechazaron el 8 de noviembre de 2016. 15 de noviembre de 2016.
Donald Trump elegido Presidente de Estados Unidos en 2016. 10 de noviembre de 2016.

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